Poetry

Y, de repente, poesía

Arje, ethos y praxis,
logos, logos y más logos.
Años de inteligencia y razón,
altas inversiones filosóficas 
habían hecho que olvidara su voz. 

Andaba metida entre mis libros, mis words.
No era el momento de echar a perder las gracias becadas. 
Pero no podía quitármela de la cabeza. 

Apareció de repente cargada de palabras,
con un arsenal de miradas: unas fijas; otras, esquivas.
Unas miradas en las que la poesía renacía. 

Cuando menos lo esperaba
me atrapaba con una de sus preguntas,
encontraba un resto de ella en cada esquina. 

Una noche se metió en mi cama, 
Encontró mis hilos y comenzó a tirar de ellos.
Tensaba y destentaba las cuerdas del universo,
Hacia y rehacía el tapiz a cualquier hora del día. 
Me entregaba el bellocino y me abandonaba en la playa.
Me subía al cielo y dejaba que se quemaran mis alas. 
Yo en la oscuridad encendía dos velas y por ninguna me decidía. 

Aquella tarde, como tantas otras, pidió hablarme lento.
Un par de susurros, un largo lamento y un corto suspiro.
Hundiendo su cabeza en mi pecho y reconoció que me quería.
Poesía, tan débil, tan niña, tan mía. 
¿De tu siembra, qué florecerá?
Tus ojos, mis besos.
Tus lágrimas, mi miedo,
Tu escudo, mis manos,
Tus palabras, mi deseo.


Ars vitae

Escribir es dar vida a nuevos mundos.
Escribimos para leernos y para ser leídos,
para emborracharnos de nosotros mismos.


¿Por qué siempre hay un porqué?
¿Por qué el para qué de la filosofía?
La filosofía no tuvo un principio, nadie la inventó.
El “conócete a ti mismo” siempre existió.
“Solo sé que no sé nada”
y, quién sabe si sabré.


Paradojas filosóficas, callejones sin salida.
Quizá la respuesta esté en el arte, en la poesía y en la vida.
Quizá sea la misma figura con diferente perspectiva.

Pensar en imágenes.
Ideas expresadas en pinturas.
Surrealismo y realismo mágico.
Juego entre lo que es,
lo que ves,
lo que debería
y lo que nunca podrá
llegar a ser.


Una manzana, un bombín, una paloma, ese es Magritte.
Diferencia entre realidad y representación.
¿Y si no entendemos a Kandinsky
porque no entendemos a Platón?

El arte por el arte.
Estética meditada. 
Philosophy painting.
Ars vitae.


Ella, la belleza


Quise pintar la naturaleza
y la encontré a ella
jugando como una chiquilla,
durmiendo como una diosa,
amando como una humana.

Y yo que intentaba no pensarla,
vino a acostarse en mis ojos.
Era Afrodita en su concha,
era Europa en su rapto,
era Atenea en su lucha.

Y yo tan vil humano,
con tanto mito entre mis manos,
-¡Con tan corta eternidad!-
quise atraparla en mis sueños,
para tener con quien soñar.


¿Sueño de una noche de verano?


Agua sobre agua,
fina, delicada, silenciosa.
Pasa de puntillas y no se moja.

Blanco sobre blanco,
rápido, fuerte, arrollador.
Pasa y muestra a su antojo el sol.

¿Sueño de una noche de verano?
Sueño porque duerme,
porque en una noche
ha llegado el otoño.



Piedra contra piedra

Piedra contra piedra, contra al mar y la orilla.
Piedra contra el viento que al cielo clama.

Marea que se arrastra, desgasta y desgarra.
Piedra que es mi cuerpo, mi mente y mi alma.

Piedra, piedra y más piedra.
Piedra que me sostiene
y que me aplasta.


Ilusiones (IV)

Volverán las oscuras ilusiones,
En mis oídos historias a contar,
Y, otra vez, con sus cartas en la mesa
sonriendo ganarán.

Mientras, juego al ajedrez,
muevo todas mis fichas,
la reina no sigue en pie.
Con los jeroglíficos
todavía por hacer.
Sigo tirando el dado
hasta que salga un seis.


Me sueño poeta


¿Cómo puedo hacer para no olvidar?
Te narro mis batallas y hallo el tamaño de mi esperanza.
Pronuncio un acto de fe en la humanidad.

Me encuentro leyendo a Borges.
Me olvido escuchando a Mesanza.
Me olvido porque me sueño poeta.

Qué poco entiende el que sólo escucha,
La poesía me hace amar la vida
Incluso cuando es tan dura.


Nueva vida
Premiada en el concurso “Vida Universitaria” en 2011

Llego tarde, para variar...
¿Me olvido algo?
¡Ay, los recuerdos! Vuelvo
al cuarto, siempre están allí.
Con la nostalgia y la melancolía,
de noche me hacen tanta compañía...

Riego la planta del dinero, la del amor,
ésta la trasplanté hace poco.
Doy de comer a mi futuro.
Descuelgo los sueños del tendedero.
Recojo mis planes de encima de la mesa.
Agarro el bolso, siempre pesa demasiado...
Creo que quitaré la tristeza y la pereza,
que tanto tiempo me han acompañado.
Y un poco de vergüenza, que ya no me hará falta.
¡Qué ligera voy ahora!

Tiraré la basura, está llena del odio y del rencor
que he ido acumulando este tiempo.
Tiempo... eso no tengo en casa.
El reloj sigue marcando las nada hace tanto...
Compraré... creo que también compraré algo de seguridad.
Sí, compraré, no me vendrá mal.

 ¿Lo llevo todo?
Llaves, móvil, esperanza, ilusión, algo de alegría.
Sí, hoy será un gran día...
Lo cierro todo, no vaya a salirse nada.
Bajo los peldaños, uno a uno, no me vaya a pasar algo ahora.

Estoy en la calle de nuevo.
Veo las luces, las sombras.
Oigo los ruidos, los silencios.
Alegre, sonrío; empiezo a caminar por mi nueva vida.


El más triste de los ruidos (II)


Qué ruido tan triste hacen dos cuerpos cuando dejan de amarse.
Qué abandonados quedan los besos.
Qué silencio queda en la risa.
Qué vacío en el alma.

Cuántos bancos de parque huérfanos sin adolescentes a la tarde.
Cuántas camas sin sábanas.
Cuántos teléfonos sin voz.
Cuántas cartas sin letras.

Se asoma el sol, entre las nubes, de reojo busca amor, mas no encuentra.
Espera para nacer la compañía de amores de antaño a quien despertar con su luz.
Y, al fin sale, y busca por todo rincón, mas no encuentra y muere de desesperación.

En su lunar noche sueña con besos, miradas y sonrisas que le esperarán, mas no.
Y amanece otro día a solas y muere realmente por el ruido tan triste
Que dos cuerpos hacen cuando dejan de amarse.


Eterno presente

¿Futuro?... El futuro es la espera del náufrago
a una contestación al papiro de su botella.
Para mí es algo todavía más incierto:
el futuro es despertarme a tu lado,
y desear que el tiempo muera;
que muera la ciudad allá fuera,
que muera el viento y el mar,
quedando por la corriente nuestras almas arrastradas.

El futuro es esperar a caer para el fruto maduro.
Es terminar por chocar contra algún muro.
Que se vengan abajo las murallas,
que nadie mire por las ventanas,

hoy hará guardia la madrugada,
pero que yo no vea en tu mirada
que esta eventual noche se acaba.


Limítate a quererme
sin peticiones, ni esperas,
sin exigencias, ni quejas.
Eterno presente que olvida el ayer,
para no acordarse del mañana.


La historia interminable

Las miradas de las esfinges penetran en el corazón.
En cambio, tu mirada se me escapó.
¿Quién evita mirar a quién?
Es el cieno de la tristeza lo que nos arrastró...
Este mundo se muere, Fuju ya escapó.
No soy yo tu emperatriz, ni tú mi Bastian Bux.
Ya nos lo advirtió Atreyu,

es la nada la que nos consume,
es la falta de amor...

Y sigue subiendo al ático, sigue pasando las hojas,
No fue casualidad que encontraras el libro,
en tu destino estaba yo.
Sigue leyendo la historia,

que yo oiré tus llantos,
pero tú los míos no.

Y es la historia interminable,

este querer sin querer,
Y es el dolor intermitente

de esta despedida sin volver.



Llega la hora

Sonríe la Ninfa en su arboleda,
espera al agua para caer de la cascada,
al monte desierto arribará.
Llega la hora de nadar.

Mira el Titán a su presa,
toma té en su casa de muñecas,
manda al fénix inmortal.
Llega la hora de volar.

El dios su pacto levanta,
ruge el cielo en su tempestad,
silencio en la parte trasera del mar.
Llegó la hora de rezar.

Despide el hombre a su amada,
clama la vuelta de la ninfa,
lamenta el dios, el adiós parcial.
Llegó la hora de luchar.


Maldita memoria

Volví por casualidad. Una imagen, una voz, un olor ¡qué sé yo!
Sin saber por qué me fui, me detuve, me giré, me quedé.
Quizá buscara algo, quizá fuera el porqué.
Y tres segundos bastaron para recordar la última noche.
Y tres segundos más para querer volverla a olvidar.
¡Maldita memoria, qué pronto haces recordar!

Recuerdo, entonces, mis lecturas diarias, mis noches escribiendo.
Podría recitar cada uno de esos libros,
que pedía perdón sin besos,
que besaban rompiendo

cada uno de sus versos.
¡Memoria maldita, qué bien sabes manipular!

No me resisto, quiero todos los detalles.
Quiero en un momento volver a todos los instantes,
De las palabras que lapidaron mis argumentos incongruentes,
De los sollozos estridentes que hicieron estallar miradas inocentes,
De los silencios que se debieron inmolar entre los huecos de los dientes.
¿Y ahora que me has hecho recordar, eres tú la que se va?
¿Si no me das más que el atrás, para qué me haces regresar?
¡Caprichosa memoria, no vuelvas más!


Miedos

Es el tiempo del miedo.
Miedo a la puerta sin cerrojos, a los ojos cerrados.
Miedo al tiempo sin relojes, a no tener nunca tiempo.
Miedo a lo que fue, a lo que pudo ser, a lo que no se sabe qué será.

Es el miedo al tiempo.
Miedo a pasar y no quedar, a quedar y no acordar.
Miedo a que pase lo que pase no te pueda olvidar.
Miedo a recordar amar, miedo a morir, pero sin duda a vivir.


Perro del Hortelano


Querer olvidar sin olvidar querer.
No volverte a ver, desaparecer
De tu vida y no perecer.

Acaso permanecer
En tu recuerdo y aprender,
A ser perro del Hortelano y dejar comer.



Romance literario

(a Geles, que me leyó desde el principio y siempre)                  



Olvida la cuna y las batallas.

Hoy vuelvo a recordar tres cantares.

Tierno capitán de los galanes.

Se entiende deshonor si al de Vivar leyó.



Olvida a Afrodita y su traición.
Hoy siento lo que Calisto sintió.
Víctima de mi desesperación.
Se entiende tragedia si Celestina leyó.

Recordada ahora la antigüedad
renazco en tres míticas églogas,
belleza aparente Garcilaso entendió.

Recordado el hombre y la realidad,
siglos escribiendo amor de verdad,
mi locura al fin por ti se entendió.



Sueña que la vida es un sueño


Si la vida fuera un sueño sin fin
mejor no dejar nunca de soñar.
Pero si fuera un tremendo sufrir,
entonces preciso es despertar.

Compra billetes a ningún lugar.
Haz maletas, pon zapatos rojos.
Sobrará tiempo para malgastar,
allá en el país de nunca jamás.

La vuelta es color amarillo.
no seremos más que dos chiquillos
empeñados en mucho disfrutar.

Porque ¡qué más da qué sea la vida!
Igual da siempre la realidad

cuando se tiene con quién soñar.


Teatro, lo vida es puro teatro


En la vida, como en el teatro, nada es lo que parece.
Nadie debajo de ese disfraz, es quien afirma ser,
salvo el que miente en su papel.

Trajes de seda percudidos esconden cuerpos desnudos.
Maquillaos las sonrisas, se agotaron los aplausos.
Luces, cámara: ¡ficción!

Maravilloso juego de rol.
Vicios, libertinaje,

depravada perversión.
Entre bambalinas se nota la tensión.
 Y si nadie nos descubre,

¡Qué gran actuación!

Aunque interpretemos, la vida no es un teatro,
busca la verdadera cara detrás del antifaz.
Aunque soñemos, la vida no es un sueño,
abre bien los ojos y protégete las espaldas.
Aunque no juguemos, la vida es un juego,
que ganas si pones las reglas,

si no enseñas las cartas.

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