La derrota de Clío


Lloraba Clío entre mis brazos,
sin poderlo remediar.
Tenía razón: sin luz, sin arte,
¿cómo iba a continuar?

Cuando termines de luchar
llévame contigo al mundo
en el que no corre el tiempo,
ni se huye de las distancias.

Cuando termines de llorar
búscame detrás de tus ojos
y, sin luz, recítame despacio
para hacerme resucitar.

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