La liberación feminista (que todavía queda por hacer)

Hace unos días fue el Día Internacional de la Mujer. Algunas mujeres reivindicaban con fuerza mientras que otras preguntaban por qué siguen reivindicando. Hagamos un poco de historia. La incorporación de la mujer al mundo profesional supuso un cambio en el desarrollo de las sociedades occidentales. En el logro alcanzado por la mujer en el ejercicio de sus derechos cívicos han jugado un papel decisivo los movimientos feministas que levantaron su voz a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, algunos grupos feministas se radicalizaron con la revolución de mayo del 68 que desde Francia se extendió, por todo Occidente. La "lucha" se centró tanto en igualarse al hombre, que se vivió una masculinización de la mujer. Lo cual me recuerda a las palabras que Bette Davies pronuncia en All About Eve:

"Es curiosa la carrera de una mujer. Las cosas de las que te deshaces para ir más rápido. Olvidas que volverás a necesitarlas cuando vuelvas a ser una mujer. Ésa es la carrera que todas las mujeres tenemos en común, nos guste o no. Ser mujeres. Antes o después debemos poner gran empeño en ello".
El argumento feminista que pronosticaba la ansiada liberación miraba más al hombre y al puesto que ocupaba en la sociedad que a la dignidad de la mujer y en darle todas las oportunidades para desarrollarse. A veces pienso que la "liberación" de la mujer fue diseñada por hombres o que, al menos estos, la orientaron deliberadamente al terreno sexual. Mientras que cada año vuelvo a leer la diferencia salarial de la mujeres veo cómo aumenta la consideración de la mujer como un objeto sexual. Especialmente llamativo el "uso" de la mujer en el terreno de la publicidad y en el audiovisual: videoclips, cine, series... 

Todo ello podría pensarse que no es más que una estrategia de marketing empresarial, que realmente son clichés que se utilizan pero no afectan a la sociedad. Dudo mucho de que pueda defenderse tanta ingenuidad durante mucho tiempo. Mucho peor es la opinión que considera de manera utilitaria que de ese modo se vende más. Lo cierto es que esa visión de la mujer tiene consecuencias muy graves en la realidad puesto que con los objetos lo que cabe hacer es utilizarlos. 

Hace un mes abrieron un nuevo establecimiento en la entrada principal de Pamplona que, pese a su misteriosa fachada, no deja lugar a dudas cuando se contempla su cartel. Unas letras, "Night club la casita", encima del cuerpo desnudo e insinuante de una mujer. Y que no me hablen de libertad puesto que cualquier persona sólo puede aceptar un trabajo denigrante en una situación límite donde no parece que hayan más opciones. 

¿No muestra esto que todavía falta mucho por hacer? Por si fuera poco dejo aquí un corto de la cineasta  francesa Eleonore Pourriat, que a pesar de tener casi cinco años se difundió ampliamente en la red. El corto se titula Majorité oprimée y simula una sociedad dominada por las mujeres en las que los hombres  viven situaciones en las que se sienten sexualmente acosados.

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