Better Out Than In



Hace unos meses un amigo me regaló un libro a cargo de Umberto Eco, La historia de la belleza (Debolsillo, 2013). Mientras me lo daba dejó caer una pregunta casi como el que invita a una misión: "¿Por qué el cuerpo humano siempre nos ha parecido bello?". Es indudable que los cánones de belleza han cambiado, que incluso la "belleza" tal y como se entendía hasta el siglo XIX ha dejado de ser un requisito y, en cambio, el cuerpo siempre ha sido objeto de contemplación por todos los amantes de la belleza y el arte. El porqué no lo sé.

Durante un tiempo pensé fotografiar todos los letreros que encontrara por la calle en los que apareciera la palabra "estética". ¿Por qué dicen estética cuando quieren decir cosmética? Aunque cuando Danto habla del "abuso de la belleza" se refiere al arte, también podría ver en este ámbito un abuso del término "belleza". Hemos abusado tanto de ella que ya no sabemos qué significa. 

Algo pareció ocurrió en la práctica artística. El concepto de belleza se ligó tanto a unos criterios estéticos, a unas pautas, modelos o técnicas que en el momento que los artistas intentaron liberarse de ello pareció que deseaban acabar con ella. Hoy, en la época postmoderna en la que vivimos, el arte se ha emancipado no sólo de las teorías filosóficas que decían al arte lo que debía ser, sino que trata de independizarse de los roles marcados por la industria del arte.


Al mismo tiempo que llegaba a mis manos el libro de Eco, el graffitero Banksy trató de salir de los carriles de esta industria realizando una serie de piezas que tituló Better Out Than In (Mejor fuera que dentro). Durante el mes de octubre se dedicó a dejar su impronta artística por las calles de New York. También fue noticia su felicitación de Navidad en la que podía verse a la Sagrada Familia sin poder ir hacia Belén por el muro de Gaza. 

Pero la discusión sobre el arte no se debate sólo en las calles neoyorkinas. También en Málaga se ha el artista Shepard Fairey, conocido como Obey, ha dejado una marca de 25 metros de altura. Invitados por MAUS (Málaga Arte Urbano Soho) Fairey y D*Face realizaron una espectacular obra en tanto solo cuatro días. Viendo las imágenes no puedo dudar de que eso es arte y, además, de la manera en la que embellece esos muros.  

Os dejo un timelapse donde se ve la creación de las dos obras:

2 comentarios:

Confluencia dijo...

No debe ser nada fácil trabajar a esa escala... me impresiona que no se les vayan las proporciones. Más allá de eso, una vez que hemos momificado los museos y que hemos conseguido que se vea la cultura como un cofre lleno de naftalina (al que hay que sacar polvo de vez en cuando porque es valioso, eso sí), nada mejor que llevar el arte a la calle para que la gente se encuentre y se sienta interpelada por él.

Raquel Cascales dijo...

Derribar las fronteras, los muros, las barreras entre el arte y la vida... ese es el objetivo principal. El street art no es más que un ejemplo.

Hay que seguir la pista a estos chicos.

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