Autorretratos: Picasso, Miró y Dalí

Hace poco estuve en la exposición del Museo Picasso de Barcelona (también en otras, pero todo llegará). Me paro en Museo Picasso porque me sirve para hablar de todos y de ninguno a la vez. Me permite hablar de las coincidencias que se dieron, se pudieron dar o que simplemente yo trazo voluntariamente entre Picasso, Miró y Dalí. (Aunque la unión también podría avalarse por la exposición de Florencia, 2011; la argentina Los españoles inmortales, 2013; o el libro Angry Young Men.

Cuadro encontrado por las calles de Barcelona coincidiendo con la visita
a la exposición de autorretratos del Museo Picasso, 20.08.2013
Empecemos por el final, por empezar por algún lugar, por la última exposición temporal del Museo Picasso dedicada a sus autorretratos. Cientos de autorretratos en los que además de ver los cambios en su trayectoria artística suponen una excelente reflexión sobre el "yo" creador. Por así decir, el ojo no puede verse a sí mismo más que cuando se ve fuera, reflejado en algo: un espejo, un cuadro, una fotografía. Es muy interesante en Picasso la progresiva abstracción de sus obras. De joven ya consiguió una gran perfección técnica por lo que a lo largo de su vida fue probando, experimentando, abstrayendo. (Diría que en literatura pasa lo contrario: las autobiografías suele ser lo más extenso, detallas y complejo de los escritores, pero que me corrijan los que saben). 

Autorretrato, 1900 y Autorretrato, 1972
En Picasso esa abstracción puede verse y en Miró también. Quizá, todavía mejor. Una de sus obras más conocidas es un doble autorretrato: doble porque uno está encima del otro. El primero es un dibujo muy detallado de los primeros años. La obra quedó arrinconada y se volvió a encontrar  muchos años después. Miró que ya había encontrado un estilo muy personal hizo un nuevo autorretrato sobre el lienzo anterior. No tenía tantos detalles, pero él se reconocía más en ese trazo negro, con tres pelos. 

Autorretrato, 1937/1938-1960
En el caso de Dalí creo que sería simplificar en exceso (si lo de antes no había sido ya suficientemente excesivo) decir que hay una abstracción. Su última etapa es la que personalmente más me gusta y no precisamente por su abstracción, sino por lo contrario. Quizá sea que hay que distinguir -si se puede- al personaje estrambótico y popular del pintor Dalí. Quizá también podría decirse que no hay autorretratos de "vejez", porque nunca aparece en solitario, sino que siempre aparece con Gala. Quizá sea la mejor abstracción: aquel que ya no se ve a sí mismo sino en la persona amada. 

Autorretrato con cuello de Rafael, 1920 y Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas, 1972-1973

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