Hannah Arendt: inconforme e incómoda


Cuando Hannah Arendt comenzó a pensar sobre la historia se percató de que siempre estaba construida de relatos. Para entender cualquier hecho que ha ocurrido, pero especialmente cuando es doloroso, oscuro o irracional (como puede ser el caso de la II Guerra Mundial) necesitamos narrarlo, para digerirlo, juzgarlo de modo que podamos volver a recomponer, de alguna manera el mundo.

El film que se acaba de estrenar hace unas semanas acerca de su vida está dejando al público sin palabras. Los que la conocían se quedan impresionados de que la directora, Margarethe von Trotta, haya conseguido plasmar a la perfección tantos detalles de su vida. Por el contrario, los que se acercaron a las pantallas sin referencias suelen salir también sin respuestas. 

Quizá lo más importante no es lo que muestra de su vida sino el dilema moral que presenta y la preguntas que plantea. La historia se centra en el juicio de Eichmann y la elaboración de su teoría sobre la banalidad del mal: se extendió la falta de reflexión acerca de lo que estaba ocurriendo y de lo que estaban llevando a cabo los propios ejecutores. Con ello, daba en el clavo, filosóficamente hablando, del problema. Si se trataba de entender, de comprender, había tocado hueso. Sólo que también tocó la fibra a los judíos que tomaron su postura como una traición. Lo más importante  es caer en la cuenta de que la posibilidad de banalización del mal es propia de la condición humana. Por ello, vale la pena preguntarse hoy: ¿Hasta qué punto estamos ignorando nosotros las injusticias de nuestro tiempo? y, sobre todo, ¿qué estamos dispuestos a hacer?

Para los que les interese seguir ahondando cinematográficamente también son interesantes la película de El lector en la que se juzga a una guardiana de Auschwitz o Taking Sides, en la que se juzga al famoso director de orquesta Futwängler. Para los que les interese leer el artículo completo pueden hacerlo aquí. 


La vie en rose


Edith Piaf, un descubrimiento de mujer, de cantante, de superviviente. Curioso que uno de sus mayores éxitos se conociera como la vie en rose. Quizá por aquello de que lo que más duele de la rosa es el pétalo. En cualquier caso, dieron en denominar al film sobre su vida (2007). Maravillosa interpretación de Marion Cotillard y excelente selección musical. Genial, también, la decisión de no ocultar su deterioro final. 

Lo que más gustó de la "mom piaf" fue que, como ella misma dijo, "cantaba como hablaba". Esa frescura, desparpajo, conexión vital con el público lo noto en otra estrella naciente francesa. Se hace llamar ZAZ y su voz empieza a escucharse por el mundo entero. C'est le France!


La difícil tarea

La difícil tarea de convertirse en cangrejo consiste en no intentar atacar nunca de frente los problemas. Primero abordar por un lado. Y, luego, por el contrario. Paso a paso, sin prisa. Y, cada dos pasos, uno hacia atrás. Lo decisivo son los pasos hacia atrás. También, los que más cuestan, ya que conllevan tener que vencer la inercia usual. 


Las olas. Ese es otro gran asunto. Cuando uno decide salir del agujero y encaramarse a la roca hay que aguantar las olas. No vale de nada esconderse esperando a que se vayan, porque nunca dejarán de golpear. Cada ola hace tus patas más fuertes. No importa lo finas que parezcan, están hechas para aguantar sobre la roca. El proceso evolutivo ha hecho que se desprendan tus patas delanteras del suelo. Así que, úsalas. Es importante que recuerdes lo afiladas que son tus pinzas. Ellas te protegerán, te abastecerán, pero debes aprender a utilizarlas. A diseccionar en partes más pequeñas, cada vez, presas más grandes. 

Pareces fuerte metido en tu caparazón, en aquello que ya sabes, pero lo importante es lo que has venido a descubrir, a conocer, a aprender. Tienes todo el mar por delante. En esto consiste la difícil tarea de escribir una tesis. 
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