La humanidad de Dios

Lo reconozco, he estado más ausente de lo que me hubiera gustado en este primer semestre. Debo confesar, además, que no sólo lo echo más de menos, sino me preocupa. de lo que podía imaginar. No se trata de abandonar el blog, como blog, sino que abandonar la escritura, con todo lo que ello implica, es como abandonarme a mí misma. Al menos esta entrada pretende acabar con este silencio, remitiendo a quien nunca. Os dejo unos textos en los que se pone de manifiesto las implicaciones de la humanidad de Dios. También un dibujo de mi padre con el que os deseo lo mejor en esta Navidad.

"Él ha sido pequeño, Él ha sido niño, para que tú puedas ser hombre perfecto; Él ha sido ligado con pañales, para que tú puedas ser desligado de los lazos de la muerte; Él ha sido puesto en el pesebre, para que tú puedas ser colocado en los altares; Él ha sido puesto en la tierra, para que tú puedas estar en las estrellas; Él no tuvo lugar en el mesón, para que tú tengas muchas mansiones en el Cielo". San Ambrosio en Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, s.IV.

“La Virgen tuvo más fe que todos los hombres y todos los ángeles juntos. Veía a su hijo en el establo de Belén y lo creía creador del mundo. Lo veía huyendo de Herodes y no dejaba de creer que era el rey de reyes; lo vio nacer y lo creyó eterno; lo vio pobre, necesitado de alimentos, y lo creyó señor del universo. Puesto sobre el heno, lo creyó omnipotente. Observó que no hablaba y creyó que era la sabiduría infinita; lo sentía llorar y creía que era el gozo del paraíso. Lo vio finalmente morir en la cruz, vilipendiado, y aunque vacilara la fe de los demás, María estuvo siempre firme en creer que era Dios". San Alfonso María de Ligorio en Las glorias de María, s.XVII-XVIII.



"Si ella no le daba la capacidad de sufrir, Él no podría sufrir. Sólo podría sentir frío, hambre y sed si ella le daba su vulnerabilidad hacia el frío, el hambre y la sed. No podría conocer la indiferencia de los amigos, la decepción o la amargura de ser traicionado si ella no le daba una mente humana y un corazón humano. Esto es lo que significaba para María dar la naturaleza humana a Dios. Él era invulnerable; le pedía un cuerpo para ser herido. Él era la misma alegría, le pedía que le diera lágrimas. Él era Dios; le pedía que le hiciera hombre. Le pedía manos y pies que pudieran ser clavados. Le pedía carne para poder ser flagelado. Le pedía sangre para derramarla. Le pedía un corazón que pudiera ser roto. El establo de Belén fue el primer Calvario. El pesebre de madera fue la primera Cruz. Los pañales fueron la primera mortaja. La Pasión había comenzado”. Caryl Houselander en La canción de Dios, s.XX.

Boamistura, llena la vida de color

Algunos se pasan la vida discutiendo sobre qué es el arte, qué es la belleza, qué relación hay entre ellas. Otros, directamente, la encuentran en la vida y la recrean en las calles. 



Ellos son Boamistura, un colectivo de artistas urbanos madrileños que desean llenar el mundo de color. Llevan trabajando desde el 2001 bajo el lema "cinco cabezas, diez manos, un solo corazón". 



Recientemente, junto con la Asociación de Comerciantes y J&B, han restaurado el Mercado de la Cebada de Madrid. ¿Por qué ver la vida en tonos grises si se puede llenar de color?



Who are the Millennials?

Hace mucho que no publico nada en este blog. Algunos me lo echan en cara. Algunos no son muchos. En cualquier caso, bastante exigentes son ya otros campos con los datos para que sea relevante en este espacio. Lo que aquí figura es causa y efecto del placer: placer de descubrir, imaginar, pensar, querer... 

En algún momento, cuando los otros -exigentes- campos me dejen respirar contaré las clases de antropología, los seminarios sobre postmodernidad, las conferencias sobre ciencia y arte, las exposiciones (mapamundistas) o los proyectos filosóficos futuros (ver: III Congreso Internacional Diálogos). También, por supuesto, le daré el homenaje que se merece a mi autor de tesis recientemente fallecido: Arthur Danto.

Mientras llegan todos esos momentos (entradas -sólo Dios sabe si llegarán) os dejo esta entrada con un vídeo e infográfico que de alguna manera resume las preocupaciones, inquietudes y discusiones que están presentes en todo lo anterior. El mundo y las personas que lo habitan cambian cada vez más rápido. Se acaban y aparecen nuevas formas de entender la vida. A veces tanta novedad y rapidez abruman, pero sólo los que se atreven a bregar contra ese temporal consiguen adivinar por dónde saldrá el sol al día siguiente. Gracias a todos aquellos que lo siguen intentando.

Pd. Merece la pena verlo entero:

Interpretaciones filosóficas


En las Reuniones Filosóficas de este año se abordó la cuestión de la propia filosofía intentando analizar su posición en la academia y la vida. La intención de dotar de vitalidad a la academia no deja de ser un gesto apreciable, aunque no hay que esperar que tres días de conferencias premeditadamente profundas vayan a dar un vuelco a la "vida académica". Con todo, salieron a la luz preocupaciones generales, se habló mucho del papel de la filosofía en la sociedad, de su relación -o ausencia de ella- con la ciencia, de la importancia de la tradición y de los no pocos problemas que se derivan de intentar recogerla, leerla, interpretarla. 

Como no puedo recoger todos los aspectos que me parecieron interesantes (algo intenté hacer con Twitter), destaco sólo la reflexión que hicieron, casualmente, las mujeres que intervinieron (Lourdes Flamarique, Ana Marta Gonzáles y Monserrat Herrero) en torno al lenguaje, a los discursos, a los textos y a las interpretaciones. Quien quiera leer algo más aquí. Quizá en otro momento pueda explayarme a escribir lo que realmente fueron y dijeron. Mientras tanto sólo una cita que es la que ha provocado que me acordara de lo oído hace unos días y a través de la cual reinterpreto mis preocupaciones presentes:
Cuando los artistas fracasan en su intento de transformar el mundo, los filósofos también fracasan en su intento de interpretarlo. La interpretación es, ciertamente, el destino fatal de toda obra que no consigue por sí misma el sentido que su autor quería darle, pero la interpretación misma está condenada al fracaso (esto es, a ser sustituida por -o a rivalizar indecidiblemente con- otras interpretaciones, a veces incompatible o incomensurables). José Luis Pardo en el prólogo de La sociedad del espectáculo de Guy Debord (Pre-Textos, 1999, 19).

Lichtenstein, relecturas pop



En línea con lo que este blog ha presentando sobre las lecturas de los artistas o las relecturas del arte contemporáneo, me gustaría presentar a Roy Lichtenstein, uno de los artistas pop más representativos. Lichtenstein (Manhattan, 1923-1997) es, quizá, uno de los que mejor entiende lo que es el pop. Pop no en el sentido de Warhol de entender (o convertir) el arte como un objeto más del mercado popular, sino pop por haber conseguido hacer arte en un lenguaje popular. Lichtenstein conocía muy bien la historia del arte arte, las técnicas antiguas y nuevas, y se dedica a sacarles partido. 

En esta obra, relectura de Madame Cézanne, la obra de Lichtenstein (derecha) vista en solitario podría parecernos un ejercicio pedagógico para explicar cómo se hizo la primera obra. Sin embargo, Lichtenstein "nos está mostrando desde la naturaleza misma de su pintura que su obra es uno de los desarrollos del modo de visión planteado por Cézzane" (Hidalgo, R. "Recorridos y contradicciones a través de la filosofía del arte" Letras de Deusto, 2008, vol. 38. p.239). 

 
La gracia de Lichtenstein  es que así como lo hace con Cézanne, también es capaz de hacerlo con otros muchos. Juega de manera sencilla con el arte, traduce a su propio lenguaje y con ello expande un paso más los límites del arte. 
  




Dulce postmodernidad


Este verano, entre otras muchas cosas, he leído Nocilla Lab (Alfaguara, 2009), la tercera parte de la trilogía de Agustín Fernández Mallo. En algún otro lugar aclara cómo gracias a la Nocilla rechazó la metafísica. Curioso. A muchos se les atraganta la metafísica (también Pessoa, por lo que también he leído, arremete fuertemente contra ella), a muchos otros se les atraganta la postmodernidad. ¿Un hueso duro de roer al que sólo la gente más atrevida le hinca el diente o, más bien, un caramelo blando y dulce que se pega al paladar? La postmodernidad es líquida. Eso es muy positivo en muchos aspectos, pero también conlleva no saber por dónde se va a escurrir. Acotemos un poco más de qué estamos hablando: postmodernidad estética. Nocilla Lab:  

"Todo se parece a otra cosa es una ley universal, es el principio de la mimesis, de la creación tal como la entendemos desde que el ser humano ha interpretado y representado el mundo, y si bien esto es así, también es verdad que toda creación es autónoma y hasta el género más presuntamente real, el documental, no es real sino realista: emula a la realidad pero es un corta y pega, un producto de montaje, una construcción de tal manera que podría decirse que es ese el merengue que el arte ha estado batiendo durante siglos en solitario hasta que siguieron su ejemplo los telediarios, la política y la publicidad". (pp. 21-22). 

"Continúe viendo Miami Vice en la Grundig mientras echaba tragos a la botella de Coca-Cola, y fue ese día en el que me quedé observándola, su líquido oscuro, el submarino de limón dentro, y pensé que aquel sabor, aquel mejunje que tenía en mi boca no se parecía a nada conocido antes por la civilización, no era como otros refrescos, que recuerdan a frutas o especias, una mimesis de algo, no, la Coca-Cola no se parecía a nada salvo a sí misma, no cumplía el principio aquel de la mimesis que regia en el arte, en la publicidad, en los telediarios, en mi vestimenta, en la vestimenta de aquellos neorrevolucionarios que leían Mundo Obrero, en efecto, era como una creación desde una nada simbólica, y eso me pareció un salto evolutivo y definitivo en la Historia de la humanidad, el primer producto realmente ficticio de alimentación, y éste, el de la Coca-Cola, era el caso especial del que antes hablaba, el primer producto de consumo realmente producto de nada, algo creado por la propia necesidad de consumir un objeto sin filiación ni raíces, un objeto nuevo de verdad, consumismo en estado puro" (pp.24-25).

Death of Postmodernism. Emiliano Ponzi, 2011.
“Podría hacerse un bonito programa concurso tipo Gran hermano con esta idea: cada semana los concursantes vivirán en una isla donde las reglas vendrían impuestas por la teoría filosófica de algún autor. En la semana de Spinoza habría que encontrar a Dios en todas las cosas (...) En la semana Nietzsche, los concursantes se dividirían en niños, camellos y leones y tendrían que aprender a volar. En la semana Kierkegaard, aprenderían a solventar todos sus problemas mediante rezos. (Juan Bonilla, Quimera) (p. 89). Juan Bonilla, al que conocí el martes en Pamplona y el que comenzó su conferencia con una noticia sobre filósofos rusos que terminan una discusión sobre la Crítica de la razón pura a tiros. 


“Un día se nos término el agua, era domingo y los colmados de los pueblos estaban cerrados; por lo menos hasta la noche no llegaríamos a un núcleo más o menos poblado. Ya por la tarde avistamos una gasolinera. Me amorré, literalmente, al grifo del lavabo, un monomando de primera generación. Eso me llevó a pensar que desde aproximadamente principios de los años 80 todos los grifos son monomando. No hay grifo a la izquierda ni a la derecha: se funde el agua consigo misma en un sólo caño central a través de un sólo mando central. El cambio coincide con el momento en que la sociedad ejecuta el paso de la modernidad a la postmodernidad y caen las ideologías, izquierda/derecha, ese estilo de vida según el cual todo se halla mezclado, conformado en un bloque o una esfera perfecta sin direcciones ni vectores privilegiados, más allá de la cual no hay nada, todo es vacío. Las parejas suelen crear sus propios espacios más allá de los cuales pareciera que tampoco nada existe. Las parejas perfectas son parejas monomando" (p.100). Gran explicación visual de qué es la postmodernidad y una invitación a reflexionar aquel punto wittgensteniano que afirma que "ética y estética son una y la misma cosa".  

Nuevo curso: retos y desafíos



Septiembre ya, nuevo curso y sin ninguna entrada que resuma el verano o que dé la bienvenida a nada ni a nadie. Quizá porque ha sido de los inicios de curso más inadjetivable que he tenido. Cambios inesperados, volantazos, caídas en pleno vuelo... pero, también, nuevos rumbos, más caminos, mayores horizontes. 

Durante estas semanas en las que me aclaraba de la hoja de ruta que debía configurar he intentado aclararme, también, con el conflicto sirio. Con mucha expectación, pero poco éxito. Dejo algunos infográficos con los cuales poder aclararse de la trayectoria del país y poder entender mejor las noticias que diariamente leemos o escuchamos y no entendemos.

No se trata sólo de una guerra en un país, sino que nos encontramos ante uno de los momentos más importantes del siglo XXI. Pienso que hay para entender la complejidad del conflicto hay que partir, al menos, del 11-S, seguir con la guerra de Irak, pasar por la denominada Primavera árabe y pensar lo que puede suponer el planteamiento de una intervención occidental en conflictos de Oriente próximo. 




Coincidencias y relecturas

Ahondando en las coincidencias artísticas quería destacar también la excelente relectura de Las Meninas. En el Museo Picasso de Barcelona puede encontrarse el extenso estudio que este autor realizó de una de las obras más emblemáticas de la historia del arte. Mucho se ha escrito de ella, pero quizá lo más interesante que se ha dicho -y yo resumo, copio y desbarato- consiste en ver en ella la tematización de la pintura por excelencia, de la presencia de la presencia. Baste con esto. Aunque parezca que no se ha dicho nada, quien lo dijo no tenía que añadir nada más (aunque también lo hizo y quizá algún día vuelva sobre ello y sobre él). 

De lo que se trata es de ver las relecturas que se han hecho del cuadro de Velázquez. En el Museo Picasso pueden encontrarse hasta 58 obras entre ensayos de figuras, color, tamaño. La que más destaca es la de 1957:


Unos años después, 1960, Dalí se adelanta con una genial obra que desconocía hasta hoy. Parece que vemos menos porque las figuras humanas se han numerizado, pero el ojo humano cuando se enfrenta al cuadro tiende a seguir la secuencia numérica hasta acabar en una especie de bucle. Creo que la esencia del cuadro (mutans mutandi) se mantiene puesto que se mantiene el juego con el espectador y se le necesita para completar el cuadro.


Luego, hay otros muchos, pero a mi me divierten especialmente el Equipo Crónica. Me sorprende que a estas alturas de la película nunca les haya hecho un hueco. Son la pareja más representativa del Pop art español. Consiguieron hacer una relectura de los grandes pintores españoles: Velazquez o Picasso a la vez que ejercían una fuerte crítica al franquismo. Siempre les salvó su genial sentido del humor como puede verse en su versión de Las Meninas de 1970.

Autorretratos: Picasso, Miró y Dalí

Hace poco estuve en la exposición del Museo Picasso de Barcelona (también en otras, pero todo llegará). Me paro en Museo Picasso porque me sirve para hablar de todos y de ninguno a la vez. Me permite hablar de las coincidencias que se dieron, se pudieron dar o que simplemente yo trazo voluntariamente entre Picasso, Miró y Dalí. (Aunque la unión también podría avalarse por la exposición de Florencia, 2011; la argentina Los españoles inmortales, 2013; o el libro Angry Young Men.

Cuadro encontrado por las calles de Barcelona coincidiendo con la visita
a la exposición de autorretratos del Museo Picasso, 20.08.2013
Empecemos por el final, por empezar por algún lugar, por la última exposición temporal del Museo Picasso dedicada a sus autorretratos. Cientos de autorretratos en los que además de ver los cambios en su trayectoria artística suponen una excelente reflexión sobre el "yo" creador. Por así decir, el ojo no puede verse a sí mismo más que cuando se ve fuera, reflejado en algo: un espejo, un cuadro, una fotografía. Es muy interesante en Picasso la progresiva abstracción de sus obras. De joven ya consiguió una gran perfección técnica por lo que a lo largo de su vida fue probando, experimentando, abstrayendo. (Diría que en literatura pasa lo contrario: las autobiografías suele ser lo más extenso, detallas y complejo de los escritores, pero que me corrijan los que saben). 

Autorretrato, 1900 y Autorretrato, 1972
En Picasso esa abstracción puede verse y en Miró también. Quizá, todavía mejor. Una de sus obras más conocidas es un doble autorretrato: doble porque uno está encima del otro. El primero es un dibujo muy detallado de los primeros años. La obra quedó arrinconada y se volvió a encontrar  muchos años después. Miró que ya había encontrado un estilo muy personal hizo un nuevo autorretrato sobre el lienzo anterior. No tenía tantos detalles, pero él se reconocía más en ese trazo negro, con tres pelos. 

Autorretrato, 1937/1938-1960
En el caso de Dalí creo que sería simplificar en exceso (si lo de antes no había sido ya suficientemente excesivo) decir que hay una abstracción. Su última etapa es la que personalmente más me gusta y no precisamente por su abstracción, sino por lo contrario. Quizá sea que hay que distinguir -si se puede- al personaje estrambótico y popular del pintor Dalí. Quizá también podría decirse que no hay autorretratos de "vejez", porque nunca aparece en solitario, sino que siempre aparece con Gala. Quizá sea la mejor abstracción: aquel que ya no se ve a sí mismo sino en la persona amada. 

Autorretrato con cuello de Rafael, 1920 y Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas, 1972-1973

Vida y muerte

Giacometti, el hombre que camina, la flecha lanzada hacia adelante, la inevitabilidad de la muerte.

Con estas ideas me subí a aquel tren nuevo de alta velocidad dirección Alicante, dos días después del trágico accidente de Galicia. Sólo 2.20h. ¿Para qué tanta velocidad? Veía el cielo escaparse tras la ventanilla y tenía la certeza de que aquello no era tan distinto al intento de la Torre de Babel, sólo que lo que ahora intentábamos traspasar era el tiempo. Hacerlo tan nuestro que pudiéramos levantar nuestra cabeza por encima de nuestro momento histórico. Como a media hora de la llegada me sobrevino el llanto, leve y pausado. No había muchas posibilidades de que un nuevo tren fuera a descarrilar, no es que tuviera miedo de que lo hiciera, sino del simple hecho de morir. Me han contado que renfe ha tenido que parar trenes por ataques de pánico. Aquel tren no paró, pero se respiraba una cierta tensión, un fuerte silencio. ¿Alguien más estaría pensando en aquello?, preguntaba yo hacia mis adentros. A mi espalda un chico deficiente rompía ese silencio preguntando a su madre por la llegada. Su madre lo cuidó durante todo el viaje, como había hecho durante toda su vida. Me conmovió profundamente esa relación por el completo abandono de uno y por la entrega generosísima de la otra. Tras aquello abandoné mi miedo en aquel vagón y me abandoné yo misma.

Mi vida, tuya

Todas mis horas, negras;
mis ansias, aguas;
mi vida, tuya.

Una escalera que baja
a lo alto de una ventana
sale por la puerta trasera
y amanece en la explanada.

Todas mis horas, aguas;
mis ansias, negras;
mi vida, tuya.

Una veleta que gira
dentro de una vitrina
pierde siempre la partida
y nunca tiene despedida.

Todas mis negras, horas;
mis aguas, ansias;
mi vida, tuya.
Una vela que consuma
el anhelo que me queda
marchará pronto mañana
y lo hará sin su maleta.
Todas mis negras, mis horas,
mis aguas, mis ansias,
mi vida, tuya.

Giacometti. Terrenos de juego aún por jugar


Unos grandes ojos, unas manos a la par. Una constante pregunta vuelta una y otra vez a formular. Una eterna búsqueda y un aparente fracaso personal. Así define Giacometti su trabajo, su vida como escultor. 

Hace unos días acabó la exposición de la Fundación Mapfre de Madrid: Giacometti. Terrenos de juego. Un inicio surrealista, una investigación que no sabía dónde podía acabar. En las primera obras y conjuntos escultóricos podía verse la concepción del mundo como un tablero de juego. Un juego entre el espacio, el tiempo, los individuos y las relaciones que se crean entre todos ellos. El movimiento del transeúnte por la plaza como metáfora de nuestro propio pasar por el mundo. En su minúsculo estudio conformaba todo un cosmos.

Más adelante rompe con el movimiento surrealista y parece volver sobre sí mismo. Adentrarse y buscar al hombre en los rostros de quienes le rodean, especialmente su hermano y su mujer. Busca, pregunta, ensaya. Un día y otro colocaba a la misma persona y la retrataba. Así durante años, pero nunca le satisfizo la respuesta que encontró. El hombre que camina, hizo cientos de ejemplares de esa figura. Una y mil veces la misma. Nunca sintió que hubiera aprendido a esculpir.

No me recordó a casi nada de lo que había visto hasta entonces. Quizá a una mezcla de Brancusi y Beuys. Quizá a simples castillos hechos con arena húmeda de la playa que se resbala de la palma de la mano. Todos nosotros también andábamos buscando nuestro camino, ensayamos nuestra vida, nos mantenemos en esa tensión, somos esa flecha lanzada que todavía no ha llegado a su diana.
  

Hannah Arendt: inconforme e incómoda


Cuando Hannah Arendt comenzó a pensar sobre la historia se percató de que siempre estaba construida de relatos. Para entender cualquier hecho que ha ocurrido, pero especialmente cuando es doloroso, oscuro o irracional (como puede ser el caso de la II Guerra Mundial) necesitamos narrarlo, para digerirlo, juzgarlo de modo que podamos volver a recomponer, de alguna manera el mundo.

El film que se acaba de estrenar hace unas semanas acerca de su vida está dejando al público sin palabras. Los que la conocían se quedan impresionados de que la directora, Margarethe von Trotta, haya conseguido plasmar a la perfección tantos detalles de su vida. Por el contrario, los que se acercaron a las pantallas sin referencias suelen salir también sin respuestas. 

Quizá lo más importante no es lo que muestra de su vida sino el dilema moral que presenta y la preguntas que plantea. La historia se centra en el juicio de Eichmann y la elaboración de su teoría sobre la banalidad del mal: se extendió la falta de reflexión acerca de lo que estaba ocurriendo y de lo que estaban llevando a cabo los propios ejecutores. Con ello, daba en el clavo, filosóficamente hablando, del problema. Si se trataba de entender, de comprender, había tocado hueso. Sólo que también tocó la fibra a los judíos que tomaron su postura como una traición. Lo más importante  es caer en la cuenta de que la posibilidad de banalización del mal es propia de la condición humana. Por ello, vale la pena preguntarse hoy: ¿Hasta qué punto estamos ignorando nosotros las injusticias de nuestro tiempo? y, sobre todo, ¿qué estamos dispuestos a hacer?

Para los que les interese seguir ahondando cinematográficamente también son interesantes la película de El lector en la que se juzga a una guardiana de Auschwitz o Taking Sides, en la que se juzga al famoso director de orquesta Futwängler. Para los que les interese leer el artículo completo pueden hacerlo aquí. 


La vie en rose


Edith Piaf, un descubrimiento de mujer, de cantante, de superviviente. Curioso que uno de sus mayores éxitos se conociera como la vie en rose. Quizá por aquello de que lo que más duele de la rosa es el pétalo. En cualquier caso, dieron en denominar al film sobre su vida (2007). Maravillosa interpretación de Marion Cotillard y excelente selección musical. Genial, también, la decisión de no ocultar su deterioro final. 

Lo que más gustó de la "mom piaf" fue que, como ella misma dijo, "cantaba como hablaba". Esa frescura, desparpajo, conexión vital con el público lo noto en otra estrella naciente francesa. Se hace llamar ZAZ y su voz empieza a escucharse por el mundo entero. C'est le France!


La difícil tarea

La difícil tarea de convertirse en cangrejo consiste en no intentar atacar nunca de frente los problemas. Primero abordar por un lado. Y, luego, por el contrario. Paso a paso, sin prisa. Y, cada dos pasos, uno hacia atrás. Lo decisivo son los pasos hacia atrás. También, los que más cuestan, ya que conllevan tener que vencer la inercia usual. 


Las olas. Ese es otro gran asunto. Cuando uno decide salir del agujero y encaramarse a la roca hay que aguantar las olas. No vale de nada esconderse esperando a que se vayan, porque nunca dejarán de golpear. Cada ola hace tus patas más fuertes. No importa lo finas que parezcan, están hechas para aguantar sobre la roca. El proceso evolutivo ha hecho que se desprendan tus patas delanteras del suelo. Así que, úsalas. Es importante que recuerdes lo afiladas que son tus pinzas. Ellas te protegerán, te abastecerán, pero debes aprender a utilizarlas. A diseccionar en partes más pequeñas, cada vez, presas más grandes. 

Pareces fuerte metido en tu caparazón, en aquello que ya sabes, pero lo importante es lo que has venido a descubrir, a conocer, a aprender. Tienes todo el mar por delante. En esto consiste la difícil tarea de escribir una tesis. 

Dali. All of the poetic suggestions and all of the plastic possibilities

"Hay que ir", "tienes que ir", "tengo que ir"... y fui.

No todo el mundo entiende el surrealismo (y quizá intentar entenderlo sea la peor forma de acercarse a él). Pero a todo el mundo le hace gracia un teléfono marino, una chaqueta afrodisíaca, todos se horrorizan frente al rostro de la guerra y tratan de recordar en sus propios sueños unas patas tan largas. 

Algunos leen claves para entender la exposición. Otros, que saben más, que son más listillos, que no necesitan audio guías, sólo gafas de pasta se regodean en sus propias explicaciones: "¿Te das cuenta de que cómo ha captado la luz de Cadaqués, la cara de España, la personalidad de América?". 

Intento hacer oídos sordos y rasgar mi propia mirada perruna, abrir los cajones del alma y estallar como una más de sus descomposiciones. Me derrito en su memoria y me hundo con Narciso. Comento las obras con Buñuel, le pregunto a Lorca si posó para él, contemplo a Miguel Ángel y Millet, descubro a Gala y caigo rendida a sus pies. Me llevo mi retrato pintado por él y unos libros que leer.

Dalí, ese cerdo verde, ese rinoceronte blanco, no te hacen justicia: todo en ti fue arte. 

Ir es volver

Detrás del viento girado,
de la montaña piadosa,
danzan los remos
al ritmo del sol.

No es mi lucha contra ellos,
que nunca soñaron mis sueños
tan grandes guerreros.

Ya llego, ya vuelvo,
y me detengo.

Entre estos verdes,
entre estos grises,
está mi hogar.

Prólogos


Un prólogo es un mundo; es una clave interpretativa para entender el mundo que tienes delante.

Un prólogo no es un libro de instrucciones, no se trata de hacer el mundo, sino de intentar entenderlo.

Descubrir la función de los prólogos es un descubrimiento que llega tarde o temprano.

No siempre hay prólogo; si no hay prólogo es bueno que haya algún tipo de preparación.

Algunos prólogos te quitan las ganas de seguir leyendo. No siempre hay que leer los prólogos.

Hay que haber leído muchos prólogos para entender la historia sin necesidad de leerlos.

Quizá el mundo sea sólo un prólogo. Más que el prólogo lo que importa es el epílogo.

Duchamp, otro lúcido

... Con todo lo dicho (lo dicho se puede encontrar en Ritmos del siglo XXI), no cabe duda de que Duchamp consigue transformar desde dentro las estructuras artísticas, los planteamientos convencionales y obliga a tener que formular constantemente qué es el arte. 

Además, no cabe duda de su influencia en los artistas posteriores, especialmente en Salvador Dalí. Una influencia que va más allá de los temas o las formas y ahonda en la actitud ante la vida. “Si Marcel Duchamp viviera hoy haría Street art”, dice Gompertz al final de su libro ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos. 

Dadaísmo, surrealismo, Street art, ¿un mismo espíritu? Quizá tengamos que dejarnos impregnar por ese espíritu para entender un poco más el arte de nuestros días.

Lucidez daliniana


Cuando la tormenta arrecia y Moloch no deja respirar, el surrealismo daliniano se presenta como el aire limpio que respirar. Frente a la locura que se condensa en tantos falsos techos el oxígeno daliniano purifica la lucidez de muchas mentes. 

La retrospectiva del Museo Reina Sofía se ha convertido ya en la exposición del año. Pero nada harán los que vayan sin acercarse antes al perverso, polimorfo, anarquista, surrealista, excelso, divino, despota supremo que rompe con todo, el Dalí poseído de un delirio furiosamente,dionisíaco, el Dalí avido de dólares y, por encima de todas las cosas, monárquico, pero metafísicamente, no políticamente, puesto que es apolítico y antidialiniano.

Plus ultra. Aquí está:

Howl


Mi intención era continuar el relato de la performance; hablar de los artistas que participaron: del cantante, del fotógrafo, de la bailarina. Las mejores mentes de mi generación reunidas bajo el nombre del arte. Tras ello, supongo, correspondería hacer una breve explicación de qué son las performances, cómo interpretar la producción actual, qué es el arte en general. Y, habiéndolo pensado mejor, nada de eso tiene sentido. 

No fue el leer a Ginsberg, Kerouac o Borroughs lo que nos hizo perder la inocencia. Fue el enfrentarnos a la realidad solitaria lo que enfrió nuestros corazones. Fue el ver cómo se erigía Moloch por encima de nuestras cabezas; cómo arrastraba tras de sí todo lo que habíamos soñado; cómo, en última instancia, se ofrecían sacrificios humanos para que todo siguiera igual. 

Hoy parece que todo cambia y, sin embargo, mañana no pasará nada. Los que todavía conozco cuerdos se volverán locos, pero Moloch no se hundirá. Como en una gran pira arrojaremos nuestras primogenituras, nuestros libros, nuestras vidas, a su fuego interno. Así, habiéndonos desprendido ya de todo, danzaremos toda la noche un baile que no tiene fin. Y los que consigan llegar lo harán más alto, más lejos, más fuerte.

Los que consigan llegar verán que mañana no pasará nada. 
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