Del anarquismo al dadaísmo

El dadaísta Hugo Ball en una
soirée dadaista en Zurich
Paul Feyerabend (1924-1994) fue uno de los filósofos de la ciencia más importantes del siglo pasado. Sus reflexiones críticas consiguieron dar la vuelta al estudio de la ciencia por parte de los filósofos. Su teoría más importante es el denominado "anarquismo espistemológico" que consiste en sostener que no hay reglas metodológicas útiles o libres de excepciones, que rijan el progreso o el desarrollo de los conocimientos. 

Debido a que el próximo congreso de Filosofía joven (D.m.) irá sobre la belleza de la ciencia, andamos leyendo ya textos relacionados con el tema, por ejemplo ¿Por qué no Platón?, donde he encontrado un texto, a pie de página, que me parece que resumen bien el pensamiento de Feyerabend y, quizá, un poco el planteamiento del futuro congreso:

Al elegir el término "anarquismo" para designar mi planteamiento, tuve en cuenta, sin más, su uso general. Sin embargo, el anarquismo, tal y como se ha practicado en el pasado y como se practica hoy por un número cada vez mayor de personas, posee rasgos que no estoy dispuesto a defender. Se preocupa poco de las vidas humanas y de la felicidad humana (excepto de la vida y la felicidad de aquellos que pertenecen a algún grupo especial): además implica el tipo de dedicación y seriedad puritana que yo detesto. Por estos motivos prefiero ahora emplear el término Dadaísmo. Un Dadaísta no sería capaz de hacer daño a una mosca, mucho menos a un ser humano. Un Dadaísta permanece completamente impasible ante una empresa seria y sospecha siempre cuando la gente deja de sonreír, asumiendo aquella actitud y aquellas expresiones faciales que indican que se va a decir algo importante.

Otra vez Hugo Ball recitando un
poema en el Cabaret Voltaire
Un Dadaísta está convencido de que una vida que merezca la pena sólo será factible cuando empecemos a tomar las cosas a la ligera y cuando eliminemos del lenguaje aquellos significados profundos pero ya putrefactos que ha ido acumulando a lo largo de los siglos (“búsqueda de la verdad”; “defensa de la justicia”; “amor apasionado”; etc., etc.). Un Dadaísta está dispuesto a iniciar divertidos experimentos incluso en aquellos dominios donde el cambio y la experimentación parecen imposibles (ejemplo: las funciones básicas del lenguaje). Espero que tras la lectura del presente panfleto, el lector me recuerde como un frívolo Dadaísta y no como un anarquista serio. 

(Nota a pie de página en “Tratado contra el método”). 









3 comentarios:

Ariadna dijo...

Y es una "nota" a pie de página

Raquel dijo...

Efectivamente... una "nota" en el "pie" de una simple "página"... no hay que despreciar lo pequeño.

Pero si te ha gustado, te encantaría el texto entero. Si te quieres sumar a los cafés filosóficos ponme un mail y te los envío.

Saludos!

Ununcuadio Uuq dijo...

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