The Kidnapping of Modern Art by the New Yorkers

El inicio de curso siempre lleva consigo una aceleración hasta coger de nuevo el ritmo. Sería mucho mejor marcar el ritmo que tener que cogerlo pero, hoy por hoy, esto es lo que hay. Y entre aceleramiento vital e intelectual voy avanzando en lecturas.

Acabé Postpoesía de Agustín Fernández Mallo. Me ayudó a pensar ya que planteaba cuestiones que yo  no había pensado y que, en cualquier paso, parecían no tocarme muy de cerca. Debo confesar que prefiero sus libros postpoéticos a su explicación ensayística del fin de las grandes narraciones y su apuesta por la unión entre ciencia y poesía. Si es tan necesaria esta unión, tal y como parece decir, para la decrepitud de la poesía española actual que escriba poesía postpoética en vez de diagnosticar muertes prematuras. La poesía en general se encuentra anquilosada en múltiples casos, pero algunos expertos ponen de manifiesto cómo se están buscando nuevos canales y medios de expresión postmodernos. Si realmente se han roto los géneros yo apuesto por la poesía española que subsiste en las canciones de hip-hop. Especialmente, cómo no, de Nach Scratch, al que espero poder escuchar dentro de poco una vez más en directo.

Acabé, también, Después del fin del arte de Danto. Sigo dándoles vueltas a sus explicaciones. Es claro en su afirmación acerca del fin del arte, pero no en su explicación. En una primera instancia parece decir: puesto que el arte ha cambiado, como pone de manifiesto que consideremos obras como las de Warhol como arte, debe cambiar nuestra explicación del arte. Bien. Pero, ¿qué ha ocurrido para que se acepte como arte una obra que en nada dista de objetos convecionales? En realidad, en el fondo late una concepción historicista, valga la redundancia, de la historia en el sentido hegeliano. Todo se reduce a historia y dentro de la historia del momento hay que buscar la esencia del arte. De esta manera, lo propio del arte de nuestra época es haber roto con el hilo conductor, con la historia que le precedía. Por ello, Danto considera que ha terminado la historia y hoy en día tenemos un arte posthistórico.


Pero si siguiéramos fielmente lo que él dice, tenemos que afirmar que no se acaba la historia, ni el arte, sino una historia del arte, una gran época del arte que podríamos denominar mimética, ilusionista, figurativa, y que ha comenzado otra que todavía no sabemos cómo va a continuar. En términos postmodernos podemos decir que ha caído el gran relato del Arte con mayúscula, nos hemos dado cuenta de que no es la única manera en la que se puede concebir el arte y, por tanto, hay que cambiar nuestros presupuestos teóricos para acercamos a un arte que ha cambiado. Ahora bien, ¿cuál es la propuesta de Danto ante estas cuestiones? No me queda claro.

Pese a estas taras, podríamos decir, hace buen uso de su condición de crítico de arte y ayuda a conocer a muchos artistas contemporáneos. De entre todas las referencias me gustaría traer una que me ha gustado personalmente, entre otras cosas, porque me parece que representa al propio libro. El artista Russell Connor quien "recombina partes de obras maestras conocidas para hacer nuevas pinturas. Toma las mujeres de Les demoiselles d'Avignon de Picasso, por ejemplo, y las sustituye por las mujeres de El rapto de las hijas de Leucipo de Rubens, dándole el ingenioso título de The Kidnapping of Modern Art by the New Yorkers (El secuestro del arte moderno por los neoyorquinos). (...) El resultado es una obra maestra posmoderna de alusiones entrecruzadas, una clase de caricatura de identidades cruzadas, en la que, por supuesto, Connor no pretender ser ni Rubens ni Picasso." (p. 214-215).

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