Luces del nuevo curso

Se nota que estamos entrando en un nuevo curso. Se nota que la gente está descansada y dispuesta a sacar grandes -o pequeños- proyectos adelante. Al mismo tiempo que me lleno de ilusión cada vez que me cuentan uno nuevo suelo pensar en el esfuerzo que conlleva sacar adelante algo de la nada en vez de sumar esfuerzos a algo ya comenzado. 

Luces del nuevo curso
Supongo que lo pensaba también al leer a Danto (Después del fin del arte) y su crítica a la época de los manifiestos: "La profunda verdad del presente histórico, me parece, se vincula con el fin de la edad de los manifiestos porque la premisa subyacente en los manifiestos del arte es filosóficamente indefinible. Un manifiesto singulariza el arte que justifica como el verdadero y único arte, como si el movimiento que expresa hubiera hecho un descubrimiento filosófico, creo, es que no hay un arte más verdadero que otro y el arte no debe ser de una sola manera: todo arte es igualmente e indiferentemente arte". (Paidós, 1999, p. 55). 

Es verdad que no hay una única manera de hacer las cosas, ni siquiera, de hacer arte. Pero la búsqueda incesante de individualización y el esfuerzo por sacar adelante las ideas tal y como uno las concibe puede ir en contra del propio proyecto. Traigo a colación estos pensamientos puesto que también afectan a este blog (y a mi vida) ¿Para qué emitir más letras al océano internáutico/académico? 

Todo esto venía a propósito del inicio de curso. Pero, en realidad, pretendía seguir con la entrada anterior y hacer una análisis comparativo entre la última película de ChaplinCandilejas, y la última película nostálgica de Hollywood, The Artist. ¿Qué más da? Bienvenidos al nuevo curso.  

4 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

Es interesante lo que planteas.
¡Pero somos jóvenes! No nos hagamos viejos antes de tiempo... Ya habrá tiempo y edad para la prudencia: la vida son dos días y hay que saber vivirla.
Y, ¿por qué no? Propongámonos cambiar el mundo: lo de menos es el resultado (y te lo dice quien lleva ya un año pelándose con ellos, los resultados quiero decir).
El otro día hacía una reflexión en otro blog, y es que a veces, ante la era internáutica y las voces cantantes, a uno le dan ganas de callarse y quedarse pensando en ¡ojalá Chesterton viviera en mi época, o un santo o...! Pero eso creo que es cobardía y pereza: hay que salir del anonimato para convertirnos en los nuevos escritores cristianos, en los nuevos santos del siglo XXI.
¿Qué no llegamos? Bueno, ya llegarán los siguientes jóvenes (esperemos que se solucione el invierno demográfico, claro ;)

Raquel dijo...

Creo que el comentario a la entrada apunta más alto de lo que ella misma esperaba. Supongo que es de agradecer.

¿Darse cuenta de las dificultades para cambiar el mundo significa hacerse mayor? ... Me recuerda esto a cierta conversación que mantienen Phoebe y Holden en El guardián entre el centeno. ¿Cómo recuperar la inocencia/ilusión perdida? ¿Cómo volver a ser niños de nuevo?

Supongo que esto también tiene mucho que ver con la santidad. Pero no me termina de gustar lo de aplicar el calificativo de cristianos a escritores. Como escribió Navascués con palabras de Ronald Bridges: "Para mí ser católico es parte de mi existencia como ser humano. No tengo una opinión como ser humano y otra como católico".

Dejo ya de recordar. Un abrazo!

Ununcuadio Uuq dijo...

Tengo apuntado en mi lista de libros "El guardián entre el centeno". Estoy de acuerdo con tus preguntas: me recuerdan a Cuatro Vientos cuando le gritábamos a JPII: ¡El Papa es joven! Y él con su Parkinson y su ancianidad nos sonreía (se reía para adentro) y decía: Un joven de 83 años!! http://www.youtube.com/watch?v=JxTcRiQ3jfI

Entiendo lo que quieres decir con el apelativo de cristianos, forma parte de nuestro ser, no pretendo separarlo, todo lo contrario. Pero cambiar el mundo, para nosotros pasa irremediablemente por la fe y por la cruz....

Raquel dijo...

Perdón por estar puntualizando siempre.

En el fondo estamos de acuerdo, pero me parece importante el matiz.

No es que pase por la fe y la cruz, es que son el punto de arranque, el impulso y la fuerza.

Un abrazo!


Paperblog : Los mejores artículos de los blogs