Los libros de la feria o la feria de las vanidades

Entre la multitud de best-seller y juegos de tronos y de hambres que rezuman los tenderetes de la Feria del libro me sorprende encontrar una gran cantidad de libros ilustrados que cada vez tienen mejor acogida. Por un lado, no fallaban los ya clásicos consagrados en este ¿género?: Persépolis y Maus, y, en menor escala pero galardonado  Arrugas. También una gran novedad: The Beats, una biografía ilustrada que narra el desarrollo de esta interesante generación de artistas norteamericanos. (Muy interesantes las dos biografías que publica Circe sobre Edith Piaf y Frida Kahlo)

Sin embargo no queda la ilustración reservada a un sólo ámbito. En la Feria del libro de Madrid se está vendiendo como rosquillas una nueva edición del Manifiesto comunista. La pequeña editorial Nórdica ha lanzado de nuevo el fantasma europeo con una magnífica ilustración de Fernando Vicente.

Por otro lado, libros de todo tipo y condición. Mucha novela rosa y mucho libro panfletario sobre la crisis. Ya no hace falta que nos contemos más la crisis, sino que la pensemos. Pero pensarla, en serio, tratando de buscar soluciones. Quizá por eso me pareció que merecían la pena los ensayos. Me diréis que Marías y Vila-Matas son novelistas, pero en sus obras hay más pensamiento que en todos los anteriormente citados. Me limitaré a expresar mi interés según el orden de aparición: 

Los enamoramientos (J.Marías)
La civilización del espectáculo (Vargas Llosa)
Anatomía de la influencia (H.Bloom
Aire de Dylan (Vila-Matas)
Tantos tontos tópicos (A.Arteta)
La tercera revolución industrial (Rifkin) 
Food wars (W. Bello).

2 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

Siempre me sorprendes... ¿Cómo puedes saber de tanto y estar en tantas cosas? ;)

Raquel dijo...

Bueno, si tiene algo de valor lo que lees y sentido lo que digo es gracias a la filosofía. No así en general, que no es nada, si no a todos esas clases dadas por buenos profesores y todos esos libros escritos que me han hecho pensar mucho.

De todas formas, la seguridad de las afirmaciones otorga una apariencia de conocimiento que en realidad no es tal. No diré que esto es sofística, (puesto que en ella lo que se ha abandonado es la búsqueda de la verdad y eso, aquí no cabe -sería como dejar de vivir-), pero sí quizá menos oro del que reluce.

;)

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