De amicitia (II)

Fotografía: Rosi López.
Exposición "Temblores de aire"
Todo me habla de lo que me hablas. Ya no puedo ir a una exposición sin coger un folleto para ti. Incluso cuando paso por un escaparate me paro a imaginar cómo la prenda te quedaría mucho mejor que al maniquí. No puedo estar en una conferencia sin pensar cómo estarías disfrutando con lo que estoy oyendo, en qué bien lo pasaríamos después debatiendo sobre ello. Y te busco para contártelo y que me preguntes y poder dialogar durante un rato. Y después de aquello no puedo dejar de pensar en lo que hemos hablado.

Qué extraño fue, sin embargo, cuando fuiste tú quien leía el libro que te había sugerido, cuando me trajiste todos aquellos folletos de las exposiciones, cuando me llamaste para buscarme y contarme lo último interesante que habías encontrado, cuando en aquel mail me dabas algo más que las gracias.

3 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

De amicitia...

Anónimo dijo...

No tiene nada de particular que alguien lea lo que le recomiendas. Sin embargo, es verdad que en la amistad todo se percibe como un don.
Que te vaya muy bien este finde.

Raquel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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