Y a los dos mil años resucitó



En estos días santos pensaba lo difícil que es trasladarse mentalmente dos mil años atrás. Me consuelo pensando que como estoy en un ambiente mediterráneo, en la misma franja que Israel, el paisaje debe ser bastante parecido. Pienso o, quizá sería mejor decir, imagino que el agua de esta orilla puede haber cruzado de punta a punta el mar y ser la misma que sirvió de suelo firme al Maestro. 

Y entre los pensamientos me pierdo para volverte a encontrar y me doy cuenta de que es más fácil que todo eso. No soy yo la que tiene que trasladarse ni imaginar nada, sino que Tú vienes un año más, un día más, a mí; es más, que nunca te vas. 

En estos días es fácil escuchar opiniones de todo tipo, sobre todo, opiniones que pretenden hacer dudar. Dicen que todo fue mentira, que tu cuerpo yace en algún lugar, que no puedes ser Dios... y pienso y siento y lloro porque seguimos igual que hace dos milenios. Y aún así sigues ahí, aquí y allí. No necesito más pruebas.

7 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

Sabes? Ese cuadro estaba en la habitación de mi madre (en casa de mi abuela en Oviedo) cuando era pequeña: nunca lo entendí, y creo que siempre me dio un poco de miedo...
Lo que sí entiendo muy bien es tu entrada, el tema y cómo lo has desarrollado. A veces me pregunto que haría sin esa luz cuando todas las demás se han apagado, y me pregunto cómo es capaz de vivir la gente que no cree o que no quiere creer (no sé cuál de las dos posturas me parece más triste). En El hombre eterno, Chesterton habla de que lo mejor que el hombre podía hacer sin Dios fue la cultura romana con la tradición mitológica y filosófica griega frente a la cultura comercial y fría de Cartago. Pero el imperio romano decayó, porque al fin y al cabo era una obra humana y lo máximo que podía hacer el hombre solo... Y entonces Dios irrumpió en la historia y dio un vuelco gigantesco dando el sentido verdadero a todo lo anterior. Y pienso que Einstein, Nietzsche, Marx, etc. ahora solo son polvo (quizá lo mejor que podía hacer el hombre sin Dios) mientras que la Iglesia que fundó Cristo sigue viva. lo vimos en la JMJ, lo vemos en cada Misa que se celebra en cada punta del mundo, en las procesiones de Semana Santa (en los nazarenos descalzos y en los costaleros), en un cura que va vestido de cura por la calle, en la Hermandad del Prendimiento de Orihuela que va a cantar a las monjas clarisas en su V Centenario en el pueblo. Sí, Cristo vive, gracias, gracias a Dios, y su Iglesia con Él.

Raquel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raquel dijo...

Creo que tengo alguna respuesta sobre lo que dices. Durante mucho tiempo estuve sin creer en Dios. Convencida de que realmente no existía, interesándome en descubrir los fallos de la Iglesia y de los cristianos para mostrar al mundo la mayor farsa de la historia.

Si hubiese sido por mí no hubiera vuelto y ¿cómo es que ahora tengo la seguridad que tengo?

Hay muchas preguntas por contestar, muchos misterios en los que ahondar. Pero creo que una de las cosas importantes es que hay que caer en la cuenta de que la fe, la vida, las cosas importantes, no depende de uno mismo sino de Él.

Y parafraseando a (san) Spiderman "todo gran don conlleva una gran responsabilidad".

Ununcuadio Uuq dijo...

No te voy a contradecir, porque tú sabes más puesto que has ido por ese camino. Solo sé que cuando me falla todo yo tengo ese asidero, y que me da pena y me cuesta entender la integridad de una persona sin fe ante temas vitales como son la muerte (la propia o la de los familiares)

Pedro Jesús Teruel dijo...

Una entrada preciosa, Raquel: gracias. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Raquel dijo...

Siempre al límite Unun, siempre al límite... la muerte siempre conlleva muchas preguntas tanto para los creyentes como para los no creyentes.

Raquel dijo...

Felices Pascuas a ti también, me alegro que te haya gustado.

Un saludo!

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