Warhol, Miró y Goya en Zaragoza

Zaragoza parece ser ahora mismo un lugar indispensable que visitar para los amantes del arte. Nada más ni nada menos que se han concentrado en los centros de exposiciones de Ibercaja figuran tan importantes como Warhol, Miró y Goya.


Mi principal objetivo era Warhol, el maestro del pop-art, y su colección de 99 retratos traída desde los Estados Unidos. Sin embargo, aunque la pomposidad publicitaría hacía ineludible la cita, la realidad es que la exposición se quedaba floja. Situada en los sótanos no constaba más que de una sala. Las fotos familiares y primeros bocetos eran entrañables, pero no se les sacaba más partido. Resulta divertido ver las primeras fotografías hechas con su primera Polaroid, las imágenes de famosos dedicadas o los autorretratos hechos en el fotomatón. Vale la pena, porque salta a la vista, los ensayos que va haciendo hasta encontrar su propia voz. No obstante la mayoría de los retratos eran de pequeño formato por lo que la exposición de las serigrafías sobre lienzo se recorría rápidamente.



Cerca de la plaza del Pilar puede encontrarse la exposición sobre Goya. Salones señoriales acompañan a obras de gran formato. Mientras que la serie de caprichos, tauromaquia y disparates cuenta con otra sala y otro ambiente. Me sorprendió la dureza de algunos de los grabados. En ellos puede verse la guerra descarnada, la brutalidad humana y pobreza extrema de una manera tan dura como cualquiera de las fotos que encontramos en nuestros periódicos. Esto es así, sin embargo, también va acompañado en este autor por la ironía, la burla y la risa que contrapesan tanta realidad.


Por último, Miró. Fue el que más me gustó, quizá porque no esperaba encontrármelo. La exposición está dedicada a su fascinación sobre la obra de teatro Ubú rey. En ella se puede disfrutas de 145 obras en las que el pintor catalán reflexiona sobre el absolutismo y el abuso de poder. Debo decir que la exposición no se debe a los últimos acontecimientos monarcales sino que esto es una simple coincidencia del destino. Además de los dibujos fácilmente reconocible también se encuentran fotografías, anotaciones o diseños de los personajes, los decorados, etc. 

Sólo me faltó por ver la casa de Gargallo que me han contado que está por allí. La próxima vez será

3 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

He seguido pensando en lo que comentaste en mi blog sobre que ratar el arte desde la moralidad bien/mal es demasiado simplista... Me parece que no lo es. Si el cine es el séptimo arte, es un arte que puede influir mucho. Me explico: entre medias, he visto Million Dollar Baby (¿la has visto?). Es muy buena, y te deja hecho polvo: porque presenta como bueno algo que no lo es (la eutanasia) y si uno no tiene sus criterios claros, la peli te deja llena de dudas. Por eso, además del respeto a otras creencias combinado junto con la libertad de expresión; también está la moralidad... ¿Qué piensas?

Raquel dijo...

Hummm... yo nunca diría que tratar el arte desde la moralidad es simplista. Lo que escribí fue:

"Por otro lado está el tema de la moralidad. Todos los actos humanos que hacemos son morales porque los hace un ser moral, pero sin pretender caer en escepticismos me parece que presentar el bien y el mal de manera bruta no es más que una simplicidad."

Lo único que quería decir con esto es que decir que la realidad presenta modelos muy complejos que, en ocasiones, son difíciles de juzgar. Porque junto con la moralidad (tomada en sentido genérico de leyes o mandatos morales) está la virtud de la prudencia que tiene en cuenta las circunstancias particulares de cada caso.

Como dije, eso no significa que todo sea relativo o contextual, no. Tampoco me parece bien que las personas, ya sean artista, filósofos o banqueros, se aprovechen de esa indeterminación genérica sean decididamente ambigüos o jueguen a provocar (en el mejor de los casos) o escandalizar (en buena parte de los casos).

Creo que esto es lo que pienso.

Ununcuadio Uuq dijo...

Jo, ¡muchas gracias! :)

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