Narrativas postpoéticas


Acabo de terminar de leer Nocilla Experience, lasegunda entrega de la trilogía Proyecto Nocilla de Agustín Fernández Mallo. El año pasado por estas fechas descubrí Nocilla Dream y lo devoré en pocos días. Creo que es a estas alturas del curso, cuando ya estoy lo suficientemente pasada de rosca, cuando engancho con facilidad con la narrativa postpoética.

Ayer me asusté cuando me recomendaron un libro asegurándome que me gustaría. Me sentí tan desnuda ante sus ojos que me he vuelto cauta a la hora de recomendar libros. No es apto para todos los estómagos, pero voy a hacer la prueba de pasárselo a alguien con cierta sensibilidad poético-romántica aver si lo digiere.

También me asusté cuando esa misma persona, la de la recomendación no la otra, me preguntó si me sentía de manera intermitente o continua. Es decir, si la sensación que tenía de mí era siempre que siempre era yo misma. Me decanté por la intermitencia. No sólo de mí, sino de las situaciones y pensamientos que no siempre están bien hilados, pero que al mismo tiempo se hayan interconectados. Si se narrasen los continuos saltos mentales que hacemos tendríamos como resultado algo bastante absurdos a primera vista. Eso es la narrativa postpoética, a mi entender. Aunque esta puede ser muchas cosas a la vez como ninguna en ningún momento. También hay película.

El autor apoyado en una muestra de Street Art
Verla será algo así como atreverse con El perro andaluz de Buñuel o Exit through thegift shop de Banksy. Acabo de volver a ver las dos. La última pura ironía. La narración visual te va engañando: en la primera parte consigue elevar el street art al nivel de arte, muestra la posibilidad de entrar en los recorridos del arte comercial. En la segunda parte, sin embargo, muestra que como en el resto de las artes puede haber falsificaciones y falseadores.

¿Y por qué eso no es arte? El arte escomo el fútbol. Todos los niños juegan al fútbol. Es el mismo deporte en todas partes. Sin embargo, hay gente que se dedica profesionalmente a eso. Hay ligas, circuitos, en los que juegan los mejores. Han llegado hay por muchos motivos, pero lo hacían bien, alguien se fijó en ellos y fueron subiendo de categoría. Esta la dan los grandes equipos, galerías y museos, que los llevan por el mundo entero. Son las mismas técnicas, pero qué gozada cuando lo llevan a su máximo exponente.

Esta fue la conclusión tras la tercera visualización del documental. El escrito es una muestra de narrativa transpoética o del género bloggero que aunque algunos teoricen todavía no está claro qué es si es que es algo más que lo queya se ha leído. Esta última foto uno de los ejemplos graffitescos que aparecieron cerca de mi universidad en torno a los días de la proyección del documental.


4 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

jajaja
te me has adelantado...

Raquel dijo...

Era para abrir boca, seguro que tú dices cosas más interesantes.

Anónimo dijo...

Vaya, lo siento mucho, no pretendía. Perdóname.

Raquel dijo...

No te podía pedonar y, por tanto, contestar hasta que no supiera quién eras. No sé cuantas veces he leído la entrada sin encontrar la referencia correcta.

Ahora que la he encontrado... no hay nada que perdonar.

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