Kalon: la necesidad de lo inútil

Ayer tuvo lugar el primer workshop organizado por Filosofía joven. Desde el primer día nuestro grupo ha tenido un objetivo claro: crear espacios de diálogo donde, sobre todo, los jóvenes podamos pensar y escucharnos unos a otros. Hasta ahora había sido en Internet: primero, en Facebook, con éxito; a partir de este año en nuestra propia página web, que progresa adecuadamente. Pero ayer, por primera vez, dejamos las pantallas a un lado.

Frente a la racionalización, el cientificismo, la burocratización y la superficialidad: "Kalon: la necesidad de lo inútil". Este el marco, la invitación a reflexionar y dialogar acerca de lo inútil durante una mañana sin otro fin que ese. Nos parecía importante poner de manifiesto que el sistema en que estamos viviendo ha perdido de vista temas importantes de la existencia humana, la vida misma. Inmersos en una maquinaria que se acelera exponencialmente no tenemos tiempo que perder. Cada vez vamos más rápido, pero ¿hacia dónde? ¿Para qué y para quién? No tenemos tiempo que perder, pero al final tampoco tenemos tiempo que invertir en lo verdaderamente importante: las personas.

Cada generación deba buscar las soluciones adecuadas a su época. Los tiempos que vivimos parecen haber puesto de manifiesto que la manera unilateral de entender el mundo ha entrado en colapso. ¿No resulta frecuente escuchar hoy en día que vivimos un momento histórico que necesita un nuevo sistema? Pero, ¿cómo debe ser? Es necesario otro modo de pensar, para dar nuevas respuestas y, así, poder configurar la sociedad desde otros parámetros. Ahora es necesario pensar si aquello que considerado como inútil puede aportarnos algo, puede ayudarnos a recuperar el tesoro perdido.


Propusimos la reflexión acerca del arte contemporáneo porque consideramos que a través del absurdo, se mantiene en pie como una crítica a la tardo-modernidad que, en pro de lo útil, ha desterrado lo en sí mismo valioso, lo que los griegos llamarían ‘Kalon’. ¿Qué papel juega la belleza en la creación de ese nuevo modelo social? ¿Cuál debe ser la función del arte cuando la sociedad pierde sus referentes, cuando todo fluye? ¿Qué podemos aprender de las corrientes artísticas de las últimas décadas: surrealismo, performance, pero, sobre todo y especialmente fluxus? El arte contemporáneo, es quizá, hoy en día, uno de los espacios en los que se puede encontrar más reflexión. Tanto por parte de los artistas como de los espectadores. Incluso cuando se concluye que no dice nada, aludiendo a Inciarte, nos dice algo. Algo de la nada. De algo tan serio como la muerte, que es aquello que otorga más seriedad a la vida.

Sin embargo, no es todo lo que fue esa mañana. Hubo ponencias y reflexión acerca de la belleza, del arte, pero también de la libertad, de la política, de la ciencia o de la literatura. Los asistentes participaron activamente e hicieron todavía más interesante el workshop con sus preguntas. El clima fue distendido, de amistad. Quizá por eso supuso una verdadera renovación filosófica. Por extraño que pueda parecer la gente salía agradecida porque hacía tiempo que no sentían tanta satisfacción por pensar. Creo que eso sí que es la mayor satisfacción que nos llevamos los organizadores. Gracias. Gracias. Gracias.

5 comentarios:

Marcela Duque dijo...

Gracias, gracias, gracias. Eso digo yo.

Jaime Nubiola dijo...

Como felicitación y agradecimiento a los organizadores de Kalón, copio unas palabras de José Jiménez Lozano en una entrevista:

"La belleza no es la mera estética, y no solo esta ligada a la verdad y al bien según la antigua concepción que consideraba lo verdadero, lo hermoso y lo bueno como los transcendentales del ser, sino que en la belleza hay una especie de protección y salvación o amparo del hombre y de lo humano. Siempre me acuerdo de que los verdugos medievales echaban un paño sobre una virgencita gótica, pongamos por caso, si esta estaba en las cercanías de la cámara de tortura. Y siempre me he preguntado por sus razones: ¿para que no viese la tortura, como no debía verla un eclesiástico sin que cayera en irregularidad canónica? ¿O porque se tenía la conciencia de que la presencia de [la] hermosura material de la virgencita era incompatible con aquella barbarie, y porque el torturado podía tener un consuelo y un acicate a la resistencia al ser sostenido por esa belleza?

En Éfeso, en el dintel de la puerta de una sala de tortura se leía: «Aquí Dios no existe», aviso sin duda alguna con la misma finalidad que acabo de comentar en el caso de una hermosa imagen, pero la advertencia de este letrero necesitaba de mediaciones filosóficas, teológicas o morales, tanto por parte de los torturadores como de las víctimas; la presencia de la belleza material era una presencia más inmediata y eficaz.

Los especialistas en deshumanización saben muy bien que condenar a un hombre a vivir en la ausencia de cualquier asomo de hermosura le animaliza o le cosifica, le anula como ser humano. Y, por esto, en un hierbajo del patio de una cárcel, el encarcelado levanta una especie de Árbol del Paraíso, un rosal aéreo, para no enloquecer y defenderse de un proceso de aniquilación o degradación personal. Y ésta es la razón de encerrar a los hombres en un mundo sin belleza, que parece el propósito de los señores del mundo ahora mismo: matar en nosotros el instinto mismo de la belleza hasta que ya no se eche de menos, y liquidarnos como seres humanos.

El mundo de nuestro tiempo es un mundo de «una horrible fealdad», decía Walter Gropius hace casi un siglo, y después ha llovido más horrible fealdad aún, y ya hay gentes que no saben lo que es una hermosura, no la echan de menos y no les diría nada si se la encontraran, o la destruirían, porque están avezados a odiarla."

(En Guadalupe Arbona Abascal, Las llagas y los colores del mundo. Conversaciones literarias con José Jiménez Lozano, Encuentro, Madrid, 2011, pp. 21-22)

Rafa Monterde dijo...

Tengo que agradeceros todo el día de ayer. Ya lo he dicho: fue fantástico. Toda una experiencia. Ha sido una iniciativa acertada, creo que se deberían hacer más cosas de este estilo. ¡A ver si organizo yo una en Valencia y os venís! Gracias. Gracias. Gracias. Un abrazo a todos y a todas.

Raquel dijo...

Marcela y Rafa, como representantes de los ponentes gracias a vosotros por haber hecho posible lo que Heidegger denomina: "La fiesta del pensar".

P.d. Nos encantará ir a Valencia!

Raquel dijo...

Estimado Jaime,

A usted le contesto de manera personal porque aunque en un comentario de blog no quepa todo el agradecimiento que le debemos (y aunque usted se empeñe en desaparecer) al menos tiene que quedar patente, de vez en cuando, el tributo que Filosofía Joven le brinda.

No seríamos nada si los kit-kats, ya lo sabe. Gracias de corazón.

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