Artes y letras con Arroyo

Esta semana ha sido especialmente intensa en arte: la Cátedra Jorge Oteiza trajo a Eduardo Arroyo que expuso en dos sesiones toda una vida. La unav trajo a Antonio López que le dio vida al mundo universitario. El museo de arte contemporáneo de la unav colocó la primera piedra de lo que será el futuro edificio. Por último, el equipo de Filosofía joven hizo una entrevista al grupo musical Los gandules.

Más que con teorías se aprende de arte estando cerca de artistas. Fui a las dos sesiones de Arroyo: "Artes" y "Letras". La primera fue la que me resultó más interesante. Arroyo expuso cómo rompieron con la corriente abstracta que tanta fuerza tenía en el París de los años 60 y -junto con otros- decidieron volver a la figuración iniciando así la corriente de "nueva figuración". Además se atrevieron a ir contra Duchamp y realizar una serie de cuadros donde se retrataban a ellos mismos torturando y matando Duchamp. Este hecho nos hace darnos cuenta del ambiente controvertido que se podía vivir en aquella época y que, sin embargo, ahora no tenemos en cuenta. Quizá simplificamos la historia del arte cuando afirmamos que Duchamp fue un genio o un payaso.


Me gustó también escucharle hablar de su participación como cartelista en Mayo del 68. También aquó discrepa de la opinión general de los que estuvieron ya que lo considera un auténtico fracaso puesto que después del mes de revueltas lo único que se consiguió es que se reforzaran los controles y se acabara con la libertad de la que gozaban en aquellos años. Con gran ironía no dejó de afirmar lo politizados que estaban entonces y cómo eso fue en detrimento de su arte. Ahora con lo años duda de lo que antaño defendía con tanto valor. Ahora está centrado en el arte. Acaba de publicar Al pie del cañón. Una guía del Museo del Prado (Elba), una visita desde la mirada de un artista.

Roman Ondak: Measuring the Universe

Una de las cosas que más me gusta del arte contemporáneo es la diversión con la que puede ir acompañado. Su apertura y su querer contar con el espectador para llevarse a cabo, para completarse. Este aspecto conlleva una audacia por parte del artista puesto que le exige un gran desprendimiento de su obra. Me he encontrado con casos en los que el público no ha respondido a la llamada y lo que podía haber sido una apuesta original se quedó en un par de tirar blancas sin colgar. En este caso nos encontramos con el artista Roman Ondak y esta espectacular performance:


La performance consistía en que los visitantes se midiesen, tal y como lo hacían de niños, y apuntasen su estatura. El lugar en la habitación donde hacerlo era completamente libre. Familias enteras de padres a hijos colocaron su nombre y altura.



El resultado es inesperadamente bello. ¿Y qué ha hecho el artista? Abrir un espacio, convocar a todas a esas personas que pasaron por allí y darles la oportunidad de ser coautores de una obra. Genial.

Una de cal y otra de arena


Las adaptaciones de libros al cine no suelen tener mucho éxito. Al menos por aquellos que han leído el libro. Los que no suelen leer agradecen, en cambio, este esfuerzo por culturizar a las masas. ¿Se trata en el caso de Criadas y señoras de un éxito? Ha sido un "taquillazo", un aire fresco a apretada agenda cinematográfica, pero que tras unos años caerá probablemente su recuerdo sea anecdótico. 

Aunque el tema central sea la situación de las criadas negras en un pueblo cualquiera de Estados Unidos nos relata la superación de los prejuicios sociales por una joven periodista blanca que no teme dedicar sus esfuerzos por denunciar tal situación. Bien. Una historia que ya sabíamos contada de la misma manera de siempre. Por otra parte se encuentra la superficialidad y frivolidad que viven y manifiestan las encantadoras "señoras". Quizá esto sea lo más dramático: la vida subyugada al que dirán, el peso del continuo aparentar a costa de lo que sea. Juzguen ustedes mismos.

Sí recomiendo, en cambio y con gran énfasis, También la lluvia. Una película española de Iciar Bollaín que fue elegida para representarnos en los Oscars. Dos tramas, pero un único drama: la fragilidad de la condición humana. Una peculiar forma de rodar que mezcla géneros distintos. Una atrevida relectura del descubrimiento de América y la narración de la guerra del agua en el 2000. Nada de tonterías ni leyendas negras. Nada de personajes planos. Un acierto de principio a fin.


Little people

A veces no nos damos cuenta que las cosas más importantes son las pequeñas, de hecho, la mayoría de las veces nos vemos superados por los acontecimientos y sólo podemmos afrontar lo pequeño. ¿Cómo expresarlo a través del arte sin que suene desesperado? Me parece que el artista urbano Slinkachu lo ha conseguido a la perfección. Con diminutos personajes y poco elementos consigue recrear toda escena, transportarnos a nuestro propio mundo, hacernos reír y darnos cuenta de nuestra insignificancia.






El árbol de la vida

El árbol de la vida. Se trata de una película que ha conseguido dividir a los espectadores, pero que ha sido aplaudida por la mayoría de los expertos. El director, el joven Malick, es filósofo y claro... qué se puede esperar. Muchos al ver en cartelera a Brad Pitt y Sean Penn imaginaron una película hollywudiense con un poco de fondo. Más bien es al contrario. 

Es una película profunda ilimitadamente puesto que trata de mostrar desde el origen del universo hasta el encuentro en el más allá. Pero no se ha de ahorra nada: la reflexión sobre el mal y la muerte están incluidas. No hay narrativa, sino que hay que desentrañar las escenas de manera poética. La sensación tras terminarla, de hecho, es como haber estado leyendo poesía durante horas. ¿Qué ha ocurrido? No sabemos, pero ha sido tremendamente bello y, eso es suficiente. Después de reposarla, de digerirla, se comenta suavemente, se busca información, se paladea y se desea volver a verla.

2012 deseos y unos cuantos propósitos

¿Año nuevo? La finitud humana que necesita medir y establecer divisiones a fin de poder controlar el tiempo. 2012 deseos y unos cuantos pocos propósitos para el nuevo año:

Seguir disfrutando de la música clásica y hacer el oído a la música atonal.
Estrenar la caja de óleos e intentar eternizar con ellos alguna puesta de sol.
Que lo primero que muestre de mí sea una sonrisa que provoque muchas otras.
Aprender a ir más despacio para disfrutar, si cabe -¡claro que cabe!-, de la vida.

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