¡Feliz Navidad!

Los tiempos cambian, pero el sentimiento sigue siendo el mismo. Por eso hay que buscar nuevas formas de decir:

Dilo en francés (si puedes)

Contra la posmodernidad, así se titula el libro que comencé a leerme en un viaje surrealista a Madrid en el que acabé sin entradas para la exposición del Hermitage, en el Museo del Prado. No hubo Rusia, pero sí Francia. 

Sí Francia, sí Reina Sofía, sí Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel 

Impresiones por la impresión que causó a toda una generación de artistas el libro de este escritor Impresiones de África. Artias surrealistas de todo tipo: escultores, músicos, escritores o pintores. Quizá lo más impresionante fue enfrentarse a un Duchamp de carne y hueso. Eso o intentar dar una respuesta en carne viva cuando alguien te pregunta qué quiere decir, que intenta expresar... Dadá o si prefieres los franceses tienen la culpa de todo. Al menos desde Napoleón.

Impresiones porque las obras eran pequeños fragmentos. Porque de lo que se trataba (si se trataba de algo, de algo más o algo distinto de lo que se mostraba) era de las impresiones del espectador. ¿Y si todos somos artistas? Consultar Warhol de Danto (AF).

Cada vez estoy más convencida de que hay que conocer a artista para entender el arte. Artistas como Pedro Osés que acaba de realizar una intervención de la obra del escultor Jorge Oteiza en el Museo Oteiza. Un artista sencillo que reinterpreta una obra ascentral de forma cómica.

Pero como iba diciendo... posmodernidad, así se llama la recién inaugurada exposición: De la revuelta a la Posmodernidad. ¿Será verdad que la posmodernidad sólo existe dentro de los museos como afirman algunos? Siempre nos quedará París.



26 borradores convertidos en una entrada

Todo pasará y quedará el futuro en el tiempo.

Humor y felicidad, auténticamente humanos y universales. Si uno puede reírse de los errores es que los puede superar. Bienaventurados los que se ríen de sí mismos porque tendrán la juerga asegurada. 

Reírse y emborracharse de uno mismo como hacen los personajes de Retorno a Brideshead o los de Midnight in París made in mind of Woody Allen (aunque es entretenida, no le llega a la suela de los zapatos ni a la meta-cinematográfica y divertida La rosa púrpura del Cairo ni a la irónica y freudiana Annie Hall).

Reírse y emborracharse, volver a ser niño como afirma Nietzsche. Disfrutar leyendo, sin entender, a Vicente Aleixandre. 

Lo reconozco, estoy enganchada a la poesía.


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