"Yo amo lo que hago porque es para los demás"


Laudatio: Antonio López reconoce que todas sus inquietudes en el trabajo se fueron serenando con los vínculos que fue estableciendo con el mundo real. Admirando y aprendiendo de aquellas obras en las que la verdad y la belleza se unían en una forma de originalidad que se da en contadas ocasiones.

Este es precisamente el aspecto que quisiera destacar de su trabajo de artista: la necesidad de descubrir la belleza en el mundo que le rodea y a través de su arte transmitirla a los demás. Una belleza que es algo más que una cualidad estética. La belleza que Antonio López persigue en sus obras es reflejo de algo más profundo de algo más grande. La belleza que Antonio López pretende es la que trasciende de una verdad que busca.

(...) Puede sorprender que sea una Escuela de Arquitectura la que proponga a un artista como Antonio López para el Doctorado Honoris Causa, sin embargo este hecho tiene un gran sentido si consideramos que a pesar de no ser arquitecto, él nos ha enseñado a ver la ciudad de una especial manera. Nos ha llevado a fijarnos en sus bordes deteriorados, sus desordenados encuentros y sus límites imprecisos.

Al presentar unos espacios sin figuras nos ha enseñado a reconocer la presencia del hombre y sus lugares cotidianos.  Más allá de unas deslumbrantes avenidas o de una grandiosa silueta, la ciudad es el lugar que nos acoge en nuestra condición de seres sociales aunque en ocasiones solo encontramos en ella razones para el aislamiento. Entre todas, Madrid, esa ciudad, su ciudad, que también él define como su  purgatorio. Cuando pinta Madrid reconoce esa torpeza del hombre contemporáneo cuya fuerza no es proporcionada a su sabiduría, un hecho sin precedentes y que le puede llevar a su destrucción. La ciudad contemporánea es la señal de alerta.

Sus obras también nos hacen reflexionar sobre el espacio arquitectónico y sobre el hombre mismo. Hoy la arquitectura proyecta con demasiada frecuencia edificios que se llenan de gentes, pero que no están pensados para acoger personas. La obra de Antonio López nos enseña a los arquitectos a mirar al hombre como protagonista de sus espacios y a tratar de trascenderlos con una belleza que no necesite de estridencias, sino simplemente de la forma que encierre la verdad de su vida, o al menos, el intento de alcanzarla.



Discurso de Antonio López

3 comentarios:

Héctor Martínez dijo...

Saludos, gracias por seguirnos en el Blog: http://textosfil.blogspot.com/2011/10/paul-berman-terror-y-libertad.html

Raquel dijo...

Gracias a vosotros. Seguimos leyéndonos!

Héctor Martínez dijo...

es un gusto raquel, espero sigas bien

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