Un verano de cine

Por lo que he disfrutado, por supuesto, pero también por la cantidad de buenas películas que he visto. En esta entrada mencionaré las mejores, su posición se debe al momento en el que se me han ocurrido, no corresponde a ningún tipo de ranking.

Psicosis, de Hitchcock. Un clásico, en todos los sentidos: por imprescindible y porque la técnica es más bien rupestre. La tensión, provocada magistralmente por la música, es absoluta. En mi opinión sobra el discurso final del policia en el que psicoanaliza al protagonista, Normam Bates.

The visitor, de Tom McCarthy. ¿Y si llegaras a tu casa y alguien la hubiera ocupado por error? ¿Y si decidieras no echarles para dejar de sentirte solo? ¿Y si resultara que eso te cambia la vida? La ocupación en la casa es una gran metáfora que abre la película para reflexionar sobre la soledad, la inmigración, la familia y el amor. Plato fuerte: la banda sonora.

The social network, David Fincher. Buena, muy buena. La imagen que da de Zuckerberg, su creador, es la de alguien que consigue “triunfar” socialmente pero que personalmente sigue insatisfecho. La película parece hacer justicia a la historia real y a los juicios a los que se tuvo que enfrentar por supuesto plagio. Sobre la influencia que ha tenido sobre la manera de relacionarnos y la adicción que provoca puede debatirse aquí.

Por último, tres españolas: 
La última cima, un documental que muestra la huella profunda que puede llegar a dejar una persona que se ha entregado a los demás totalmente. Y que provoca en el espectador una pregunta conmovedora y comprometedora: ¿también yo podría vivir así?

Buried, de Rodrigo Cortés. Película arriesgada donde las haya. 93 minutos que transcurren íntegramente en un ataud. El personaje ha sido secuestrado y enterrado, pero no sabe donde. Aunque a los cinco minutos no sabes qué más puede hacer, la película consigue mantenerte enganchado y en suma tensión hasta el final.

Celda 211, de Daniel Monzón. Un thriller carcelero con intriga española. El día en que Juan (Ammann) empieza a trabajar como funcionario de prisiones, se ve atrapado en un motín. Decide entonces hacerse pasar por un preso más para salvar su vida y para poner fin a la revuelta, pero lo que pasará dentro le cambiará por completo. Por otro lado, está el cabeza, Malamadre, Luis Tosar, quien hace uno de los mejores papeles del cine español y sobre el que pivota toda la película.

No hay comentarios:

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs