Madrid y Antonio López y viceversa


Hace unos días estuve en Madrid. Uno de mis principales objetivos era visitar el Thyssen y la exposición de Antonio López y, como no era muy  difícil, lo conseguí.

Como tenía que esperar un par de horas para poder entrar a verla, ya que el aforo es limitado, me saqué la entrada para la colección permanente. Ya había estado, pero sin tener ni idea de pintura del siglo XX por lo que pasé rapidamente por diez siglos artísticos, siendo mi primera parada el cuadro de Caravaggio "Santa Catalina de Alejandría". Después pasee más tranquilamente por el siglo XVIII y XIX. Sobre todo me encantó encontrarme con cuadros que las anteriores veces había pasado de largo. Especialmente destaco a E.Hopper, Bacon y Rothko. Los tres son inquietantes e impresionantes.

Mientras estaba sentada enfrente del Rothko un grupo de chavalillas se puso a reir mientras leían una estúpida guía que hablaba del cuadro. Me dio una pena intensísima. Pero, sin duda, lo más duro fue el contraste con la exposición retrospectiva de A.López. Estaba abarrotado, a pesar del aforo limitado, sobre todo de gente mayor, de jubiladas que comentaban todos los cuadros, aunque esos comentarios se limitaran a describir meramente aquello que todo el mundo veía. Después de pasar por las vanguardias rusas el hiperrealismo del español es, por así decirlo, "fácil de entender". La gran mayoría lo agradece y, a otros, les parece demasiado ligero. Sea como fuere, creo que no basta con lo que se ve, para entender su obra recomiendo leer alguna de las cientos de entrevistas que le han hecho ultimamente.  


Sin embargo, esto no significa que no me gustase. Me gusta que siga la gran línea de pintura de la tradición española. Su tratamiento de la luz me recordó a Sorolla. Puede que con el tiempo sus granvías se comparen con los paisajes levantinos, quién sabe. Sólo que Madrid, para el artista, está lejos de ser un paraíso. Lo que más me gustó fue encontrarme con el membrillo después de haber visto la película "El sol del membrillo" de V.Erice. ¡Ah! y que siga llamando a su mujer, también en los títulos: "Mari".

                               

5 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Como te veo recorrer un camino por el que he ido yo y que ya descubrí que no va a ninguna parte, te doy consejos, por si te sirven: tú haz lo que quieras con ellos.
No es que Rothko, Hopper o Bacon sean malos: son sintomáticos, ilustrativos de una época, interesantes como síntoma, pero no son arte de verdad. Lo mismo digo de Antonio López (o Lucien Freud, no es cuestión de ser realista o no): sus cuadros pueden tener una gran técnica, pero poco interés al final, salvo para admirar el detallismo: lo mismo que ver una torre Eiffel hecha de cerillas.
Yo te recomendaría las Obras Completas de Ramón Gaya (editadas hace poco en un solo volumen en Pre-textos): te pueden abrir los ojos al arte con mayúsculas.
Cerca, en El Prado, tenías a Velázquez: ahí es a adonde hay que mirar.

Dolores dijo...

Yo estuve en el Thyssen hace un par de años, y me gustó mucho. Y eso que iba con el pelma de mi hermano que, como acababa de estudiar una asignatura de historia del arte, estuvo dando la brasa con que si quería ver un Kandinsky... Cuando por fin lo vio, le dedicó 2 segundos y dijo: esto sí que es un Kandinsky de verdad! (??). Le reñimos por habernos rallado para nada y nos explicó que no entendía las vanguardias porque no se las habían explicado, que lo que quería era ver un cuadro de Rodin... Conclusión: no vayas a museos con futuros ingenieros.

Nav dijo...

Ya estas en la Ciudad Directorio , Tu entrada ya ha sido publicada , pon nuestro banner si aun no lo has hecho , si no sabes como hacerlo visita http://laciudaddirectorio.blogspot.com/p/como-poner-un-banner.html
Un saludo desde la Ciudad Directorio

Raquel dijo...

Dolores, gracias por tu comentario, me ha parecido muy ilustrativo, la verdad.

Ah! y, sobre todo, me ha gustado la moraleja final. La voy a incorporar ya al repertorio.

Raquel dijo...

Ángel, gracias por tu comentario y tus consejos, de verdad.

Creo que entiendo lo que quieres decir. Sin embargo, discrepo contigo ya que creo que aunque hay artistas que superan todos los tiempos (como puede ser Velázquez), la gran parte no podemos separarlos de la historia del arte. Es en sus circustancias, influencias y pretensiones desde donde se entienden y desde donde reflejan luz al resto. Supongo que todos somos hijos de nuestro tiempo. Y yo soy más partidaria de eliminar el contorno aurático al arte con mayúscula.

Se pondrían decir muchas más cosas, es una discusión bien interesante. Te dejo mi mail por si quieres continuar: rct.cascales@gmail.com

Un saludo!

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