Intervención climatológica con Iñigo Manglano-Ovalle


Quién me iba a decir a mí cuando empecé a estudiar "El origen de la obra de arte" de Heidegger que estaría en el origen, que sería participe, activadora y coautora de una obra de arte con un verdadero artista. No me lo podía decir nadie y, sin embargo, así es. He tenido la grandísima suerte de poder estar en el primer taller del nuevo Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Navarra. Este taller ha consistido en trabajar mano a mano con el artista de renombre internacional Iñigo Manglano-Ovalle para llevar a cabo una acción, un happenig en la ciudad de Pamplona. Aquí está el artista con la cúpula geodésica recién montada el primer día del taller en el Palacio Condestable.


El segundo día volvimos a montar la cúpula diseñada y patentada en los años cincuenta por R. Buckminster Fuller frente al Museo de Navarra. Una cúpula o tienda de campaña, tal y como la denominada Iñigo, de dos metros de alto por cuatro de ancho. Además también llevábamos con nosotros diez globos de 1,5m de diámetro que era la envidia de los niños.


Después fuimos a interactuar con la ciudad, a pasearnos por las calles como si fuésemos en procesión. Se ha dicho que el objetivo era integrar el arte en la vida cotidiana de la ciudad, con el fin de propiciar un clima de diálogo e interacción con la obra y con el artista. También que se trata de una alegoría de la medición del clima de cambio urbano y social que se produce durante estas fechas en la capital navarra. Todo es verdad, pero yo me quedo con las palabras que decidimos decirles a todas aquellas personas que nos preguntaran acerca de lo que estábamos haciendo: "Una intervención climatológica", a lo que todo el mundo respondía de la misma manera, como si no hiciese falta más contestación: "Aaahhh".


Lo cierto es que ha sido de las cosas más emocionantes y divertidas que he hecho en mi vida. Todo un espectáculo. Hay mucho momenticos con los que quedarse, pero resalto aquí sólo algunos: cuando conseguimos subir la cúpula a un balcón que nos decieron espontáneamente, cuando entramos en la Catedral por la puerta principal con tono solemne y cuando tirados en el suelo, debajo de la cúpula, Iñigo y yo levantamos piezas del suelo para encajar bien la pieza y que no se moviera. Pero por encima de todo me quedo con las personas que he conocido gracias al taller, tanto Iñigo que nos trató fenomenal, como a los veinte alumnos, como a los organizadores de la actividad. ¡Gracias a todos!
                                                    
Aunque en este caso toda la acción llevada a cabo se considera parte de la obra sin interrupción el resultado final ha quedado instalado en la cocina medieval del Museo Catedralicio de Pamplona para todos aquellos que quieran visitarla.

7 comentarios:

Jaime Nubiola dijo...

Estimada Raquel,

Me ha encantado la crónica de la performance! Afectuosamente,

Jaime

La Ciudad Directorio - Nav dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Inma dijo...

Raquel, la experiencia fue increible para todos, sentimos eso que el arte pretende en la punta de nuestros dedos. ¡<Enhorabuena por saber contarlo!

Raquel dijo...

Muchas gracias Jaime, gracias por el apoyo. Le tenemos que contar...

Nos vemos pronto!

Raquel dijo...

Inma me parece una gran imagen para expresarlo y, quizá, más que una imagen ya que en este caso el "arte" estuvo en nuestros dedos, bajo nuestros pies, en nuestra espalda, por encima de nuestras cabezas...

Inolvidable! Y, una vez más, gracias a todos!

Isabel Armesto dijo...

Me da pena no haber participado en el taller, gracias por llevarme a ver la instalación y por relatarme con detalle la experiencia!Besicos

Raquel dijo...

Quizá lo más divertido de las performances es relatarlas, así que gracias a ti Isabel por escucharlo.

Un abrazo!

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