Exposiciones de junio

Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue en el Caixa Forum Madrid. Del 4 de marzo al 19 junio de 2011. Muy recomendable a los amantes de la fotografía. Pero también a los que no le entusiasma les resultará interesante ver la trayectoria de uno de los primeros grandes fotógrafos. 230 imágenes que nos presentan l . Más en hoy es arte:
Lartigue capturó la vida que le rodeaba, la exaltación de la felicidad y el gozo de vivir, y lo hizo con unas ideas estéticas que proponían una renovación del lenguaje fotográfico. Plasmó en sus instantáneas aquella sociedad que vivió al margen de los desastres de la época, como las guerras mundiales o los regímenes totalitarios, y dejó al margen todo aquello que no consideraba propio de mantener en el recuerdo. Obsesionado por la alegría de las calles, la búsqueda de la felicidad de Lartigue pasó a ser su gran obsesión, su gran musa, llegando a la angustia que marca su trayectoria al observar el rápido paso del tiempo y de la vida a través de su objetivo.  

6 millones de Otros en el Museo San Telmo de San Sebastián, que acaba de abrir sus puertas después de ser completamente remodelado. Del 2 de abril hasta el 21 de agosto de 2011. La exposición consiste en una vídeo instalación plástica y humanista de Yann Arthus-Bertrand, realizada por Sibille d'Orgeval y Baptiste Rouget-Luchaire: 40 preguntas fundamentales permiten ver que nos separa y qué nos une realizadas a 5.600 personas de todo el mundo durante 5 años en más de 45 idiomas. Impresionante. Más en su página web.
Del pescador brasileño a la tendera china, del artista alemán al agricultor afgano, todos respondieron a las mismas preguntas sobre sus miedos, sus sueños, sus dificultades y sus esperanzas. Desde el testimonio más superficial hasta el más profundo, la emoción nos hace dedicar más tiempo a la reflexión. Ahora también tenemos la oportunidad de conocer a estos hombres y mujeres en un viaje al corazón de nuestra humanidad para reflexionar juntos sobre la diversidad humana y cultural.
"6 mil millones de Otros" nació del sencillo deseo de conocer al Otro: aprender a vivir juntos es, ante todo, tener ganas de conocerse, atreverse a dar el primer paso, hacerse preguntas, escuchar y entrar en la historia del Otro. Al reunir testimonios filmados en todo el mundo, "6 mil millones de Otros" reúne en realidad la diversidad de los Otros y, al mismo tiempo, nos hace sentir los aspectos más universales del ser humano.

Una habitación y media


Llegué sin saber lo que iba a ver, además la película estaba en versión original (ruso) con subtítulos en inglés. Pensé que no sería capaz de acabarla, no obstante, lejos de ser un impedimento hizo que me metiera mucho más en la película, en el tratamiento de la imagen y de los sentimientos. Se trata de un biopic sobre la vida del poeta y premio Nóbel Joseph Brodsky.

Si tuviera que definir esta película en pocas palabras diría que es una vuelta, un retorno. Por un lado, a Rusia de la que tuvo que exiliarse. Por otro lado, a sus recuerdos, a su casa, a su familia. Pero, ¿qué ocurre cuando los recuerdos no se corresponden ya con la realidad? ¿Qué es la realidad sino los recuerdos que guardamos de ella?

De esta manera se presenta una visión crítica con el comunismo, pero sin durezas. Esto se consigue de una manera poco usual y muy acertada. El director de la película, Andrey Khrzhanovskiy, se dedicaba al mundo de la animación hasta obsesionarse con Brodsky y decidir hacer un biopic sobre él, de tal manera que se intercalan pequeñas animaciones muy manuales que consiguen convertir la dureza de la historia en poesía.

Son los rusos hablando de Rusia, de su historia, de sus recuerdos. Se puede ver cómo las familias se ven obligadas a dejar sus hogares para tener que vivir en "una habitación y media", de ahí el título. Pero eso, también puede llegar a convertirse en un hogar. Después está la etapa de juventud de Brodsky, las conversaciones con su círculo de amigos, el panorama intelectual y sus inquietudes poéticas. En varios tramos aparecen versos del premio Nóbel que llegan a sobrecoger.



También os recomiendo el libro de ensayos Menos que uno en la que se basa la película y Seis poemas de Joseph Brodsky de Antonio Martínez Illán, gran conocedor de este autor.

La indignación conlleva compromiso

Ha llegado el momento de escribir en serio sobre #Democraciarealya, #15M y #Tomalaplaza. Lo sucedido merece un análisis extenso y profundo, al que tampoco sé si llegará este post. Con esto ya se puede ver mi primera impresión: yo me he tomado el suceso en serio, he creído en el movimiento, he leído los manifiestos y he asistido a Asambleas tanto en Alicante como en Pamplona. Creer en el movimiento no es comulgar con todas sus propuestas ni mucho menos, algunas me parecen de lo más irrelevantes, otras completamente inadecuadas y otras radicales.

Sin embargo me parece un gran adelanto que una generación haya dado un paso al frente. La generación perdida ha demostrado que tiene intereses, que tiene inquietudes y que puede llegar a tener mucha fuerza. Creer en el movimiento es albergar la esperanza y animar a que la toma de las plazas de paso a la creación de plataformas cívicas, asociaciones permanentes o cualquier otro tipo de agrupaciones desde las cuales seguir mandando propuestas y "dando caña". Se trata de no perder lo que se ha hecho hasta ahora. Se trata no de un cambio en la democracia, sino como me decía un amigo, de una mayor profundización en ella.

Aunque sería bueno investigarlo, no me interesa tanto cómo nació sino qué ha provocado: la mayor muestra de indignación que ha presentado nuestro país. La situación económica y social es crítica y así se hizo plenamente patente. No podemos permanecer indiferentes. En este punto quería hablar del libro "Indignados" de Stephan Hessel. Se trata de un libro de unas 50 páginas en las que se desarrolla una tesis muy sencilla: hay mucho motivos para indignarse, ¡indignate!, grita especialmente a la juventud. Pero esa indignación es inseparable del compromiso. Las cosas están mal, sí, pues no permanezcas indiferente, implícate, mira qué puedes hacer TÚ para cambiarlas. El libro, para algunos, no será más que propaganda socialista, un panfletillo político. Aunque no quito una palabra, tampoco se puede reducir a eso. Aunque hay mucho más que decir, considero que es de lectura obligatoria pues dentro de diez o veinte años, muchas de las personas que estén metidas en política tendrán como bagaje este libro, esta "revolución".

Ha pasado tiempo y han ocurrido muchas cosas: el giro de izquierda radical que ha tomado el movimiento y, aunque se exigió un nuevo giro a un consenso de mínimos en el que estar de acuerdo todos no sé si será posible. Y, quizá, sea esto lo que más pena. El no haber logrado que sea de todos. Como decía otra amiga: quizá llegamos tarde. Se abrieron canales para que hablaran todas las voces, pero no todas quisieron hablar. ¿Por qué? No lo sé. Puede que haya dos formas de cambiar las cosas: el trabajo callado y el armar ruido. Puede, pero, en mi opinión, no son incompatibles. Son dos formas, pero que no tienen porqué corresponder a dos estilos de persona, a dos grupos sociales, sino que tiene que ver con el contexto en el que se dé. La mayor parte del tiempo las cosas se solucionan trabajando, implicándose, como ya he dicho. Sin embargo, hay momentos en los que toca hacer ruido para ser escuchados, para que pueda darse el cambio.

Hay muchas más cosas de las que hablar como, por ejemplo, la orden de desalojo y la posterior violencia policial que lejos de disuadir hizo renacer con fuerza la toma de plazas y cientos de notas que no sé si volveré a comentar aquí. Barcelona fue un nuevo motivo de indignación, pero que da pase al siguiente debate: ¿se debe seguir en las plazas o no? En mi opinión se debe dar paso, de forma natural, a una constitución de otro orden. Al respecto leí en otro blog unas ideas que me parecerieron muy acertadas: "La fuerza del #15m está en su capacidad de movilización 2.0 pero no en sus ideas o propuestas. (...)La presencia ya no se mide por los metros cuadrados que ocupes, sino por la capacidad de volver cuando quieras." Por tanto, lo mínimo que puede exigirse es conocer qué ha pasado, no permanecer indiferentes, pensar qué más podemos seguir haciendo: comprometerse ¿con el movimiento? Con la sociedad
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