El futuro vendrá mañana

Últimos días de clase. Fin de la carrera. Grandes frases que bordan lecciones magistrales y que recordaremos toda la vida. Mientras uno recita a Salinas: "Fue, qué duro, pero a veces sólo queda un fue"; otra recuerda a su manera a Wittgenstein: "La filosofía es como el mapa de una ciudad, ahora que lo conocen les toca recorrer las calles y abrir caminos, que nunca están en las mapas". Y, finalmente, nuestra madrina que ya no podía decirnos más cosas nos invitó a ser nostálgicos del futuro, pero nunca del pasado: "Nostalgia por la casa conquistada, no por la perdida".

"Las vacaciones de Hegel" Magritte
Quedémonos con esto último, nada de nostalgia, ni llantos, ni lamentos. ¿Qué he aprendido en el último curso? He recorrido la historia de la filosofía hasta meterme de lleno en la posmodernidad. Aunque quede demasiado logocéntrico haré un breve repaso cronológico. Este año he estudiado el problema de la identidad comparando a San Agustín y Descartes; me he introducido en el mundo del derecho con un seminario sobre Los principios de filosofía del derecho de Hegel con el que he realicé mi último trabajo de la carrera: "El concepto de enajenación en Hegel y Marx"; Me he enfrentado por duplicado a Heidegger y he entrado de lleno en "la fiesta del pensar" al leer parte de Ser y Tiempo y El origen de la obra de arte. También, no sé muy bien por qué, he estudiado no sólo filosofía de la ciencia, sino las paradojas matemáticas de Hilbert y el problema de incompletud de Gödel, pero sobre esto no tengo mucho que decir. Donde queda mucho que decir (y hacer) es en el terreno de la filosofía política: Weber, Carl Schmitt, Berlin, Rawls y, por supuesto, Habermas.

Pero, sobre todo, he aprendido a disfrutar y lo más importante es que lo he hecho como una enana. Sin duda lo he hecho en el seminario sobre "Cultura emocional e identidad en el cine y la televisión" y otro sobre la relación entre el la literatura y el cine (que ya he ido comentando en otras entradas). Tampoco puedo olvidar los buenos momentos realizando el tema semanal de Filosofía joven que a la vez me quita y me da la vida. Y lo que quedará para la posteridad es que después del estudio de la teoría del arte, la estética y la french theory (Foucault, Deleuze y Derrida) he realizado, junto a mis compañeros de clase, una obra-perfomance-fluxus que instaura un nuevo concepto dentro de la historia del arte: philosophy painting.


Cuatro años no son nada. Y, ¿el futuro? El futuro vendrá mañana, os lo aseguro, no hace falta pensar en él.

2 comentarios:

Leticia Urbiola Hermoso dijo...

Gran razón.
Un saludo

Raquel dijo...

Leticia, gracias por tu comentario!

Un saludo para ti también!

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