¿España? Sin duda

Un terremoto, un tsunami y una amenaza de irradiación nuclear. Una revolución, una guerra y una amenaza contra el Mediterráneo. Respecto de Japón lo que tenía que decir lo hice en la Revista +68: lo importante es la catástrofe, no el debate sobre la energía nuclear en Europa. Eso ya vendrá cuando hayamos rescatado a los supervivientes.  Respecto de la reciente intervención internacional en Libia habría mucho que comentar: la locura de Gadafi, hasta qué punto la comunidad internacional debería y debe entrometerse en otro país, la paradoja de que Zapatero entrara en el Gobierno por oponerse a una invasión y salga apoyando una, etc. 

Una imagen que no tiene nada que ver
con la política, qué descanso.
Pero todo ello me excede por completo. La política es algo sumamente complicado donde necesitas continuamente el apoyo de la gente. Organizar el acto más pequeño conlleva mucho esfuerzo y no siempre sale como querías. Sí, estoy hablando en clave personal, pero eso no es lo interesante. La cuestión es que la semana pasada pude escuchar a Rosa Díez, dirigente de UPyD y recobré algunos visos de confianza en la política. Habló de que la crisis que vivimos es una crisis política. Metió caña a los dos partidos mayoritarios, criticó la falta de cohesión, la desmembración y la duplicidad con la que se da todo en España. Abogó por un cambio del modelo territorial y competencial, por un régimen económico austero y una mayor igualdad. En definitiva, apostó por la democracia y la libertad. No está mal para los tiempos que corren. 

España siempre es un tema que me preocupa, su particular modo de tomarse las cosas, el humor español y esperpéntico que tanto me gusta. Sus ansias de regenerarse y, al mismo tiempo, su anclaje en lo más cañí y folklórico. Su bipolaridad y pendularidad, podemos ser lo que queramos, pero lo somos al extremo. Volveré sobre ello.

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