A punto de darme a la poesía

Gracias a una amiga poeta encontré a un gran poeta que de tanto leerlo también se ha convertido en un amigo: Enrique García-Maíquez (que no García Marquez). Llevo unos meses entrometiéndome en su blog y cotilleando parte de su vida. Disfrutando con sus historias, compartiendo la alegría del nacimiento de su hija y, como quien no quiere la cosa, silenciosa, leyendo sus poesías y, también, a los que le leen. Cosa curiosa esta del escribir y del leer que se encuentra como cuando te miras al espejo. García-Maíquez es originalmente sencillo y fresco de leer. Dicen que para muestra un botón, pero yo os dejo un par de chinchetas, como él  denomina a sus pequeñas poesías (¿se puede decir algo más grande de una cosa tan pequeña?):
Menos punta que un alfiler, pero más cabeza.
Ya querría yo que fueran imperdibles, pero son chinchetas.
Menos genial que la greguería, pero la chincheta lo clava. 
Del derecho, lo clava; del revés, pincha.
El mundo, la peonza de Dios. La peonza del escritor, la chincheta.
Coma, chincheta doblada.
Punto final: chincheta clavada hasta la bola.

Otra de las poetas que se inscriben en este círculo es Córina Dávalos que ayer presentó su primer libro de poemas en la Universidad de Navarra: Memoria del paraíso. Dice que empezó a escribir hace solo cinco años y por envidia. Ya quisiera yo que la envidia me diera tan buenos resultado. Ya lo he acabado, pero quiero disfrutarlo un poco más a solas antes de compartirlo (no dudo que lo haré). Solo una pequeña: "¿Qué es la esperanza sino memoria del paraíso?" y yo añado ¿Qué tiene la poesía que nos salva de la tristeza?

5 comentarios:

Marcela Duque dijo...

Lo de poeta me viene un poco grande, pero gracias. Con la Filosofía pasa igual, nunca nos llamaremos con paz "filósofos". Y todo esto de la esperanza... ¿por qué nos tienen que gustar las cosas que nos superan infinitamente?

Paulus Albus dijo...

Gabriel es un gran poeta, con un blog magnífico; me salvó el pellejo para un trabajo de gramática textual...
No he podido leer aún el libro de Corina, pero el título promete.

Saludos desde mi nuevo blog.

Raquel dijo...

Marcela, una gran pregunta, supongo que porque nos hacen creer que podemos aspirar a más.

En algún momento tenemos que hablar de la relación que tienen los poetas entre sí y la que tienen los filósofoso entre sí. Es un tema al que le he dado algunas vueltas.

Hablamos!

Raquel dijo...

Pablo, te animo enormemente a leerlo. Se lee de una sentada, lo que permite releerlo indefinidamente.

Me alegro de que hayas vuelto a la blogosfera, te sigo de cerca.

Un saludo!

Yago dijo...

La poesía tiene algo de divino (entiéndase la comparación): la buscamos cuando estamos tristes y nos olvidamos de ella cuando todo va genial.

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