Me quedo con...

Como dice el villancico: la Nochebuena se viene, pum, pum, pum, la Nochebuena se va y nosotros nos iremos, pum, pum, pum... 

Me quedo con los minúsculos detalles de familia: un corte en el dedo índice al rallar tomate y que me tomé como ligero tentempié y, lo mejor, la mirada de mi madre que se sorprende de que, a pesar de estar acabando la carrera, siga siendo tan torpe. Me quedo con haber cocinado con mi hermano unas cuantas porquerías, con las conversaciones con mi padre... una familia es donde puedes cometer muchos errores, pero se arreglan simplemente con pedir perdón.


Me quedo con las dosis de realidad diarias: los relatos de las personas con las que he estado, a las que quiero, o con las que simplemente he trabado una fugaz relación en el metro o en el autobús. Historias dignas de ser contadas y que yo no sabría contar: que les habían echado de su casa, que la droga había acabado con uno de sus hijos, que el otro día casi mueren en un accidente,  que el trabajo no sale, que a los veintidós años quería sacarse el graduado, que dos de sus hermanos estaban en la cárcel por tráfico de drogas, que se había enamorado... Lo más importante son las personas.

Me quedo con sus historias, recuerdos personales que van y vienen, realidades que permanecen.

2 comentarios:

Cosas de gamusinos dijo...

Hola Raquel: me alegra enormemente que hayas dado con mi blog. Al parecer, por lo que he leído en tu perfil, tenemos varios intereses en común y la geografía está de nuestro lado (vivo muy cerca de Pamplona). Te leeré a partir de ahora y estaré encantada de comunicarme contigo para poder opinar y hablar sobre todos estos intereses que compartimos.

Un abrazo fuerte, que pases buenos días.

Raquel dijo...

A mí también me alegra mucho tenerte por aquí y ¡tan cerca!

Esto hay que aprovecharlo. Ya nos iremos leyendo.

Un abrazo, feliz Navidad y feliz año!

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