Me quedo con...

Como dice el villancico: la Nochebuena se viene, pum, pum, pum, la Nochebuena se va y nosotros nos iremos, pum, pum, pum... 

Me quedo con los minúsculos detalles de familia: un corte en el dedo índice al rallar tomate y que me tomé como ligero tentempié y, lo mejor, la mirada de mi madre que se sorprende de que, a pesar de estar acabando la carrera, siga siendo tan torpe. Me quedo con haber cocinado con mi hermano unas cuantas porquerías, con las conversaciones con mi padre... una familia es donde puedes cometer muchos errores, pero se arreglan simplemente con pedir perdón.


Me quedo con las dosis de realidad diarias: los relatos de las personas con las que he estado, a las que quiero, o con las que simplemente he trabado una fugaz relación en el metro o en el autobús. Historias dignas de ser contadas y que yo no sabría contar: que les habían echado de su casa, que la droga había acabado con uno de sus hijos, que el otro día casi mueren en un accidente,  que el trabajo no sale, que a los veintidós años quería sacarse el graduado, que dos de sus hermanos estaban en la cárcel por tráfico de drogas, que se había enamorado... Lo más importante son las personas.

Me quedo con sus historias, recuerdos personales que van y vienen, realidades que permanecen.

Oferta cultural


Me encantaría estar hoy en Barcelona o en Madrid para pasarme por Caixa Forum y ver algunas de sus exposiciones: "La solitude organisative" de Miquel Barceló, "El circo de las ilusiones" de Federico Fellini, "Dalí, Lorca y la Residencia de Estudiantes" o "Humano, demasiado humano" (exposición arte contemporáneo años 50 y 60). Como no voy a pasar por ninguna de las dos ciudades os dejo algunas fotografías por si alguno se anima. 

Si lo hacéis, no dejéis de contármelo. Por aquí tampoco falta el arte: un dulce concierto navideño de unos párvulos que no superan los cinco años llega a mi ventana. El día es hermosamente gris, quizá fuera porque la luna volvió a brillar tanto anoche que el sol se ha tomado un día libre. No importa, el mar sigue estando cerca. La vida, incluso con frío, es maravillosa.

Ilusiones

No sabes cómo está el mar,
cuántos azules he podido encontrar.
No sabes cómo está la luna,
ninguna luz la puede igualar.
No sabes cómo está el mundo por aquí abajo,
loco de atar.

Yo mientras juego al ajedrez, muevo mis fichas,
la reina sigue en pie.
Sudokus mentales
todavía por hacer.
Sigo tirando los dados hasta que me salga seis.

Volverán las oscuras ilusiones en mis oídos historias a contar,
y, otra vez, con sus cartas encima de la mesa jugarán.

Siete bellas vidas

Las propiedades de la belleza en Santo Tomás, las propiedades del juicio estético kantiano, El nacimiento de la teoría del arte en Lessing y el Laocoonte, Teoría y práctica de las vanguardias históricas... Deleitémonos mientras podamos en llevar una vida estética. Lo más sublime que puede hacer el hombre es buscar la belleza por la belleza misma. Creo que me voy a dedicar a esto durante estas vacaciones. Y a pensar, a pensar en temas que ya tengo pensados, que incluso ya creía olvidados, pero que siguen mordiendo por dentro.

Siete horas, siete cervezas... siete vidas tiene un gato.
¿Y nosotros cuántas tenemos?
¿Cuántas nos quedan?

Sólo al final de la partida sabremos si hemos ganado.
¿Ganado el qué?
No preguntes,
Sigamos jugando.

La vida es bella.

William Congdon

Por lo que nos queda por pasar!

Controladores descontrolados, estados de alarma más alarmantes de lo que parece, filtraciones estatales que ponen en riesgo la paz internacional, el crak económico más preocupante desde el '29... y yo de exámenes!

Llevo cuatro: Literatura universal, Cuestiones de Teología Dogmática, Corrientes actuales de la Filosofía y Filosofía de la Ciencia. He aprendido mucho con todos y, en algún momento, me gustaría contar algo más sobre ello. Me queda Teodicea, Estética y Teoría de las Artes. ¡A por todas! De momento dejo una foto y un poema que lo resume todo:

Al Dios desconocido

Una vez más, anclado en el presente
Y lanzando mis miradas al futuro,
Vuelvo, en soledad, a elevar mis manos
Hacia Ti, a quien me acojo,
A quien solemnemente he dedicado
Altares en el corazón, en lo más hondo
De él, para que en todo tiempo
Tu voz vuelva a llamarme.

Sobre ellos arde,
Profundamente inscrita, esta palabra
AL DIOS DESCONOCIDO.

Soy tuyo, aunque el mal, hasta este momento
Haya venido atenazando mi espíritu;
Soy tuyo... y los lazos percibo
Que en lucha tiran de mí hacia arriba,
Y, aunque quisiera huir,
Me fuerzan a servirte.

¡Quiero conocerte, desconocido!
Que tocas en lo profundo de mi alma,
Que cual tormenta recorres mi vida.
Inconcebible, Tu afín a mí;
Quiero conocerte y...
Siempre servirte.

Autor: Nietzsche

I want you

¿Hay películas buenas y películas malas? Al menos todas nos dicen algo. Nos dicen, por ejemplo, cómo está la sociedad, el colectivo común, hoy. Quizá esto pueda verse más que en ningún otro en el género bélico. Hemos dejado atrás una retaíla de películas que nos mostraban una visión idílica del ejército (norteaméricano) en su mayoría: Pearl Habor, Salvar al soldado Ryan, Cuando éramos soldados, etc... dejémoslo ahí para no remontarnos muy lejos.

Sin embargo, las últimas dos películas bélicas que he visto representaban una visión para nada común dentro del cine y con fuerte crítica al ejército. La primera fue la (polémicamente) oscarizada En tierra hostil: soldados desquiciados que lo único que buscan es la pura adrenalina. El ejército es un medio para encauzar sus ansias, pero nada más. Personajes planos y algunos planos interesante, tampoco nada más.

La segunda  fue Green Zone. Esta película muestra la invasión del ejército americano en Bagdag y su intensa e infructuosa búsqueda de armas de destrucción masiva. Muestra el empecinamiento por encontrarlas ya que eran lo que justificaba su presencia en aquella zona. Critica duramente el imperialismo y el expansionimo político, lo ilusoriamente risible que resulta querer implantar una democracia moderna en una sociedad que cronológicamente se sitúa antes de la Revolución francesa. Puede que solo sea un mea culpa hecho película por los abusos cometidos y un intento de mostrar que hubo americanos que intentaron arreglar las cosas.

Quizá no sea una gran película, pero me resulta interesante darse cuenta de estos cambios. Si queréis ver una pieza extraordinaria os recomiendo vivísamente: All about Eve o Eva al desnudo. Una obra maestra con la que se disfruta tanto por la intriga, como por la interpretación, los planos, el vestuario... y, sobre todo, los actores: Bette Davis, Anne Baxter, Gary Merrill, George Sanders, Hugh Marlowe, Celeste Holm y Thelma Ritter. E incluso puede encontrarse una de las primeras apariciones importantes de Marilyn Monroe.


Paperblog : Los mejores artículos de los blogs