¿La belleza salvará al mundo?

Hace tiempo que quiero escribir sobre la visita de Benedicto XVI a España. Lo hice, a su manera, en Filosofía joven, pero me quedé con ganas de más. Y lo fui dejando. Sin embargo, parece que el Papa no deja de ser noticia. Pero, en contra de lo que pudiera parecer el Papa es noticia siempre. Ahora por una mala traducción de una respuesta en una entrevista de Peter Seewald que ha abierto de nuevo el debate acerca de si la Iglesia acepta o no los preservativos. La entrevista original estaba en alemán y Benedicto XVI hablaba de “männliche Prostituierte“, es decir “prostituto“. La traducción inglesa ha sido buena: “male prostitute” (hombre prostituto). Pero en español, italiano y francés ha aparecido traducido como “prostituta“. El error de traducción está analizado aquí. El lío viene por la siguiente respuesta:

Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad.
Lo cierto es que no me sorprende que haya salido esta polémica. Primero porque alguna tenía que salir. Segundo porque parece que "se demandan" declaraciones de este tipo. Sin embargo, creo que esa reclamación es no haber entendido el porqué la Iglesia no acepta el uso de preservativos. No es una cuestión de modernización, sino que hay que ir más al fondo donde las cosas no cambian:

La Iglesia apostará siempre por una defensa incondicional de la vida, vida que nace en el seno del matrimonio, es decir, entre un hombre y una mujer. Defensa incondicional de la vida, repito. Esto es: sin ningún tipo de barreras, ni políticas, ni plásticas, ni egoístas. Puedo entender perfectísimamente que alguien no acepte, no esté de acuerdo con esta manera de ver las relaciones matrimoniales, ni sexuales. Eso es una cosa y otra presionar (aunque solo sea mediáticamente) a la Iglesia para que modifique lo inmodificable.


Y ya que estoy aquí y enfrascada en estos temas quisiera traer unas palabras de la homilía que pronunció en la Consagración de la Sagrada Familia que me conmocionaron y a las que todavía sigo dándoles vueltas (y que, por supuesto, vienen a ratificar lo expuesto anteriormente) :
En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo.

¿La belleza salvará al mundo? Título de la pregunta de Filosofía joven... ¿Salvarlo de qué? Respondían algunos. Y ambas cosas me dieron que pensar. Toda salvación es escatológica, pero antes de que eso llegue ¿de qué ser salvados? La belleza nos muestra que hay algo que trasciende la pura materialidad, nos abre el espíritu, nos hace superarnos, nos hace más libres, nos hace, por tanto, poder darnos... en este sentido nos salvaría de nuestro egoísmo, de nuestras cortas miras, del materialismo, del nihilismo, de la desesperanza, ¿de nosotros mismos?

7 comentarios:

sylvia dijo...

sigo tu blog desde hace un año, me encanta. Me pones al día, pues adoro el pensamiento filosófico coherente. Me ayuda mucho a dejar lo prosáico de mida unos minutos y darle capacidad a mi cabeza a pensar. Gracias por el blog!

jordim dijo...

Un tío que fue a África y allí condenó el uso del preservativo no me merece el más minimo respeto.

Geles dijo...

Miles de cristianos en Africa y en todo en el mundo, alentados por ese tio que sabe que el fin del sida no está en el preservativo, gastan su vida previniendo,curando y reeducando a millones de enfermos que son olvidados por las industrias y las políticas materialista.

Cuando ese tío mueve la conciencia de tantos para que trabajen sin cobrar por los enfermos y olvidados, me merece el más grande de los respetos.

Geles dijo...

Leyendo la entrada de este artículo es una pena no hablar de la belleza, así que vuelvo a comentar. Y es difícil no hacerlo ante el excelente espectáculo que pudimos contemplar en la innauguración de la Sagrada Familia. Junto con muchos compañeros, creyentes y ateos, agnósticos e indiferentes he compartido durante varios días, sin discusiones ideológicas o religiosas, la belleza que contemplamos en el templo aunque fuera el Papa quien la presidiera, y es que, la belleza como el bien, si se quiere, puede salvarnos de nuestras diferencias...

Raquel dijo...

Sylvia,

Gracias a ti, por seguir leyendo y comentando.

He visto que tú también te has hecho con un blog, me alegro mucho.

Un abrazo!

Raquel dijo...

Jordim,

La diferencia es que para ese "tío" sigue mereciendo respeto un tío que le reprocha sin atender a sus explicaciones, ni haber leído sus palabras exactas: "No se puede superar (el sida) con la distribución de preservativos, al contrario aumentan el problema" (Marzo del 2009).

Tampoco creo que hayas leído esta entrada en la que la que se afirma que antes de criticar se deben entender las razones criticadas.

Un saludo!

Raquel dijo...

Geles,

De acuerdo contigo en el primer comentario y, de acuerdo, en que merece la pena hablar más de lo que se dijo acerca de la belleza.

Me ha gustado mucho la idea de que nos ayude a superar las diferencias. ¿Por qué no comentas en el debate de Filosofía joven?

Muchas gracias.
Un abrazo!

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