Angustia existencial


Pronto se acercan los exámenes. Cada vez me voy adentrando más en el pensamiento de Heidegger, en las problemáticas de Ser y Tiempo y la angustia (de la que él habla) cada vez es mayor. Quizá también tiene que ver que hace poco me terminé La muerte de Ivan Illich, que no es la alegría de la huerta precisamente. Sin embargo, no todo puede reducirse a eso. No quiero parecer pesimista: máxima vital: "La vida es maravillosa".

La semana pasada fue de lo más movida: escuché a Yago de la Cierva, director y portavoz de la Jornada Mundial de la Juventud. Se destacó que la JMJ "será muy nocturna, con muchas actividades por la noche", es decir, muy española. También fui a la presentación de la segunda parte de las memorias de Alejandro Llano: Segunda navegación. Tanto la presentación que hizo como el libro, que ya me he empezado, comienzan con la muerte. No digo más.

No puedo dejar de mencionar la conferencia del viernes con el eurodiputado Mayor Oreja. ¿Qué me pareció? Me encantó el sentimiento de estar tanto jóvenes interesados en un tema político. Él es político, fue como político y habló como político. Vamos que además de ser políticamente correcto nos echó un mitin aprovechando la ocasión. Lo más interesante fue cuando expuso claramente los trejemanejes que se andan el Gobierno y ETA. Muy fuerte y muy duro. ETA se aprovecharía de la debilidad de España para pactar con un gobierno que no quiere irse sin el triunfo de haber acabado con el terrorismo, el problema es que el camino de los pactos no lleva a ninguna solución.

Y entre tanto y tanto, algo de filosofía. En esta semana estuve en la sesión que impartió Gabriel Zanotti. Este profesor argentino ha abierto un nuevo ciclo en Filosofía joven: un apartado de entrevistas. La experiencia fue genial, de esas cosas que quedan para siempre, que libran, efectivamente de la angustia.

¿La belleza salvará al mundo?

Hace tiempo que quiero escribir sobre la visita de Benedicto XVI a España. Lo hice, a su manera, en Filosofía joven, pero me quedé con ganas de más. Y lo fui dejando. Sin embargo, parece que el Papa no deja de ser noticia. Pero, en contra de lo que pudiera parecer el Papa es noticia siempre. Ahora por una mala traducción de una respuesta en una entrevista de Peter Seewald que ha abierto de nuevo el debate acerca de si la Iglesia acepta o no los preservativos. La entrevista original estaba en alemán y Benedicto XVI hablaba de “männliche Prostituierte“, es decir “prostituto“. La traducción inglesa ha sido buena: “male prostitute” (hombre prostituto). Pero en español, italiano y francés ha aparecido traducido como “prostituta“. El error de traducción está analizado aquí. El lío viene por la siguiente respuesta:

Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad.
Lo cierto es que no me sorprende que haya salido esta polémica. Primero porque alguna tenía que salir. Segundo porque parece que "se demandan" declaraciones de este tipo. Sin embargo, creo que esa reclamación es no haber entendido el porqué la Iglesia no acepta el uso de preservativos. No es una cuestión de modernización, sino que hay que ir más al fondo donde las cosas no cambian:

La Iglesia apostará siempre por una defensa incondicional de la vida, vida que nace en el seno del matrimonio, es decir, entre un hombre y una mujer. Defensa incondicional de la vida, repito. Esto es: sin ningún tipo de barreras, ni políticas, ni plásticas, ni egoístas. Puedo entender perfectísimamente que alguien no acepte, no esté de acuerdo con esta manera de ver las relaciones matrimoniales, ni sexuales. Eso es una cosa y otra presionar (aunque solo sea mediáticamente) a la Iglesia para que modifique lo inmodificable.


Y ya que estoy aquí y enfrascada en estos temas quisiera traer unas palabras de la homilía que pronunció en la Consagración de la Sagrada Familia que me conmocionaron y a las que todavía sigo dándoles vueltas (y que, por supuesto, vienen a ratificar lo expuesto anteriormente) :
En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo.

¿La belleza salvará al mundo? Título de la pregunta de Filosofía joven... ¿Salvarlo de qué? Respondían algunos. Y ambas cosas me dieron que pensar. Toda salvación es escatológica, pero antes de que eso llegue ¿de qué ser salvados? La belleza nos muestra que hay algo que trasciende la pura materialidad, nos abre el espíritu, nos hace superarnos, nos hace más libres, nos hace, por tanto, poder darnos... en este sentido nos salvaría de nuestro egoísmo, de nuestras cortas miras, del materialismo, del nihilismo, de la desesperanza, ¿de nosotros mismos?

Humano, demasiado humano

Como dice una amiga, este es mi año de los clubs. Sí, he montado un club: "Los que necesitan una cerveza los viernes (pero se la toman los domingos)". Sí, así se llama... uno tiene necesidades cuando quiere y las satisface cuando puede. También he estado yendo a un club de pensamiento crítico, por darle un nombre rimbombante, pero que acorta explicaciones y ahora asisto a un club de cine y literatura. En todos he hecho cosas muy interesantes que quiero compartir y que se van acumulando en mi bandeja de borradores mental.

Hoy sólo recomendar (si esta palabra sigue queriendo decir algo) varias películas que he visto en ellos:

1. El cielo sobre Berlín. Un film magnífico, realizado con gran maestría. Dulzura y sencillez. Contraposición de la vida de unos ángeles que se aburren de saberlo todo y desean "sentir" como lo hacen los hombres. Vale la pena conseguir el poema que sirve de hilo conductor. Destaco varias escenas: la recopilación de pequeños placeres humanos que le hace el ángel protagonista a su compañero, el primer cambio desconcertante de color que se da en la película y que se podía haber aprovechado mucho más y la confesión que le hace Colombo a nuestro ángel. (Sí, Colombo el detective, que tiene un papel muy simpático). La última escena peca de sentimental, pero dejémoslo en que eran cosas de los 90. Un último detalle: la película está rodada en el 87, por lo que se puede apreciar como telón de fondo al Muro de Berlín.

2. Blade Runner. Una película que muestra al hombre en blanco y negro. Muestra, como la anterior, que lo que nos hace más humanos son los sentimientos, de que carecen los replicantes. Carecen de sentimientos, en principio, porque luego son capaces de aprenderlos y desarrollarlos. ¿Y hacerse humanos? Bueno, desde luego, se abren muchas preguntas de este tipo, pero me parece que lo importante es disfrutar de la película. A mí me encanta Rachel, no lo puedo negar. Por último, hay mucha disputa con el final puesto que hay unos cuantos: final dramático o final feliz. Más que a gusto del director, a gusto del espectador.

Mañana veré La leyenda del santo bebedor. Será mi homenaje particular a Berlanga. Además acabo de leer el cuento de Joseph Roth que la inspira y tengo muchas ganas, me ha encantado. Ya os contaré.

Tendencias fashion-filosóficas

Los blogs son todo un mundo y, por tanto, hay modas. Ahora resulta que triunfan los blogs de tendencias: aquellos que dicen a otros lo que debería gustarles para estar a la última. Tomando esta postura puede que te llamen un día del New York Times o del País (o del Diario de Navarra, todo depende de dónde estés) pidiéndote que trabajes para ellos (como ya ha pasado) puesto que eres más leída que cualquier periodista suyo. Esto se da, se está dando, es lo último en tendencias.

Por supuesto yo también me he dejado arrastrar por esta corriente, por lo que a partir de ahora este blog se va a convertir en un escaparate de lo que se lleva en filosofía. Ya no se trata de pensar a la antigua y plantearse las cosas como ha sido siempre. Eso sería demasiado "escolástico" (es decir, totalmente out). Se trata más bien de tener unas cuantas respuestas aparentemente inteligentes que puedan ser utilizadas en todo momento. Por ejemplo: "Eso no está del todo claro, la ciencia todavía no lo ha comprobado", "Bueno, eso es tu opinión y todas las opiniones son muy respetables"... en fin Filosofía del eufemismo, confianza ciega en la ciencia para el invierno y una prenda más ligera para el verano, relativismo (totalmente in).

El blog tratará de ofrecer semanalmente sugerencias sobre películas lineales y superficiales y lecturas de autoayuda con máximas en cada página y que luego quedan muy bien en el estado de Facebook.  Es muy importante conocer las últimas noticias para poder lamentarte en twitter sobre la pérdida de Obama en el Congreso mientras ves "España pregunta, Belén responde"...


¿Funcionan las tendencias en filosofía? Hace poco vi "The funny face", aunque es no es una de las mejores películas de Audrey Hepburn me parece que puede verse muy bien cómo funciona el fenómeno de las corrientes de moda en cuanto a pensamiento se refiere (en el caso de la película: el enfaticalismo). La película muestra una caricatura de las "nuevas filosofías" y de las tonterías que se pueden llegar a decir cuando se siguen. Tonterías las justas. 
Paperblog : Los mejores artículos de los blogs