Por los alrededores


Me he dado cuenta de que llevo tres años viviendo en Pamplona y nunca he dicho nada sobre ella como ciudad. Tampoco lo voy a hacer ahora. Bueno, quizás, sólo unas pequeñas pinceladas sobre su situación geográfica. Lo mejor que tiene Pamplona es su ubicación: la misma distancia, hora y media en coche, para llegar a la frontera francesa, al Guggengheim de Bilbao y a para ver a la Virgen del Pilar en Zaragoza; una hora para tomar pinchos en Logroño y sólo tres cuartos para pisar la playa de la Concha en San Sebastián.

En esa misma playa comí el viernes. El sol no acudió a la cita, pero el mar nos esperó puntual. Al fondo "El peine de los vientos" de Chillida y, frente a ella como un desafío, "Constucción vacía" de Oteiza. Una ciudad con encanto, donde todas los edificios lucen un aspecto señorial, pero que contrasta con construcciones como el "Kursaal" de Moneo cerca del famoso hotel María Cristina, sede del festival de la Concha. Una ciudad donde se puede tomar un simple té en una callejuela del casco antiguo y la copa más exquisita en la terraza de la cafetería "La perla". Buscar libros en la Fnac a dos pasos de la Catedral gótica y perderse por el casco antiguo.

Nada como una ciudad construida en torno al mar. Otro día hablaré de Pamplona.

4 comentarios:

Philip Muller dijo...

Bilbao, Pamplona y San Sebastián son lo mejor para un tour en coche. Pero nada de Guggenheim: Museo de Bellas de Artes de Bilbao.

Isabel Armesto dijo...

Como se enteren los pamplonicas de que te vas a tomar los pintxos a Logroño... ¡con lo que se jactan ellos de su buen hacer culinario!

Raquel dijo...

Philip, tienes toda la razón. No cambio el contenido del Museo Bellas Artes por nada... ahora bien, si comparamos la arquitectura, nos quedamos con el Guggenheim, ¿no?

Un saludo!

Raquel dijo...

Isabel, una cosa no quita la otra. La idea es encontrar buena gastronomía en todos sitios.

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