Doy mi vida por vivida

Como hace poco escribía hay muchas formas de morir y muchas de contar una muerte. Mientras una pasa y se olvida, la palabra es perenne. ¿Por qué ese afán por conmemorar a los que se van? Quizá sea para recordarnos a nosotros, los vivos, que todavía estamos a tiempo de hacer algo que merezca la pena. Quizá por eso, incluso los que nunca habíamos leído un libro entero de Miguel Delibes sentimos que se marcha algo que nos pertenecía, como el Nóbel que nunca llegaron a darle. Por un momento sentimos que existía algo así como España, como que lo "español" existe. Dejo unas palabras que es lo que mejor habla de un gran escritor:

Mujer de rojo sobre fondo gris (fragmento):

"En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo. (...) Ninguno de los dos era sincero pero lo fingíamos y ambos aceptábamos, de antemano, la situación. Pero las más de las veces, callábamos. Nos bastaba con mirarnos y sabernos. Nada nos importaban los silencios. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran sencillamente la felicidad. Yo buscaba en la cabeza temas de conversación que pudieran interesarla, pero me sucedía lo mismo que ante el lienzo en blanco: no se me ocurría nada.

A mayor empeño, mayor ofuscación. Se lo expliqué una mañana que, como de costumbre, caminábamos cogidos de la mano: ¿Qué vamos a decirnos? Me siento feliz así, respondió ella. (...) Una voz misteriosa me soplaba la lección entonces y yo atribuía a los ángeles, pero ahora advertía que no eran los ángeles sino ella; su fe me fecundaba por que la energía creadora era de alguna manera transmisible ¿De quién me compadecía entonces, de ella o de mí? "

Filosofía joven

Filosofía Joven” cuenta ya con 518 miembros, que han discutido sobre más de 50 temas
Isabel Grábalos, Raquel Cascales y Philip Muller, los tres alumnos creadores de "Filosofía Joven".

Isabel Grábalos, Raquel Cascales y Philip Muller, alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, pusieron en marcha en octubre de 2008, un grupo en Facebook titulado “Filosofía Joven”. El proyecto nació bajo la supervisión del profesor Jaime Nubiola, que instó a los alumnos a preguntarse si era posible que la Filosofía estuviese presente en un medio como las redes sociales.

“Creamos el grupo con la idea de poder continuar las discusiones que habían quedado abiertas en clase, y de abrir otras nuevas con alumnos de otros cursos de Filosofía o de cualquier otra carrera, y con estudiantes de otras universidad del mundo”, explican sus creadores. “Queremos mostrar que la Filosofía no es algo reservado para unos pocos. Nuestra sociedad necesita jóvenes que piensen sobre lo que pasa en el mundo para poder mejorar el futuro. Por eso, todos los temas que hemos propuesto tienen que ver con la actualidad cotidiana, como el relativismo y la tolerancia, la política y la crisis económica, el plan Bolonia y la educación en general o el poder de los medios de comunicación y el sensacionalismo periodístico”.

Desde su creación, se han planteado hasta 50 temas de debate y se han unido al grupo más de 500 miembros de diferentes países y universidades.

Ríete de la vida

711 muertos en el seísmo chileno. 47 en Francia por el temporal. 11 en la carreteras españolas... Lo curioso de las cifras es que nos dejan sin palabras. Y es que ¿acaso sabemos lo que es la muerte? Hace poco me he terminado de leer "Roque six" de José López Rubio. Lo que le ocurre a Roque Fernández, protagonista de la novela, tras su muerte y entierro es nada menos que una sucesión de seis reencarnaciones o nuevas vidas. Lo más importantes es el motivo de estas reencarnaciones revelado por un muerto que no sabe si está o no vivo.

La primera en este caso como Jean Rocherier, funcionario del Ministerio francés de Justicia, con residencia y familia en París, ahogado asimismo con una bola de ruleta atragantada en su garganta. En Nebraska será el reverendo Farjeón, un clérigo protestante que decide suicidarse tirándose a un lago. Roque Fernández aparece convertido en el profesor Pezardjick, y la acción, que ahora es de índole política y tiene como base un regicidio, pasa en Bucarest, el profesor Pezardjick trae consigo una muerte más de Roque, ahora ante el pelotón de fusilamiento. En la quinta, es un niño innominado y sin recuerdos, que se ve obligado a vivir desde el principio por fortuna para él muere al muy poco tiempo, cuando la doméstica que le cuidaba lo tira desde el balcón a la calle. La sexta y postrera reencarnación presenta un curioso caso de gemelismo, ya que Roque Fernández vuelve de la eternidad con «un hombre al lado, tan pronto a un lado como a otro». Ambos conviven hasta que una ficticia rivalidad amorosa los enfrenta y mueren uno a manos del otro, pues el cuchillo vengador que Roque esgrime contra su molesto compañero es también para él objeto mortífero. Tras esta muerte, ya definitiva, vendrá el olvido, el Cielo e igualmente el punto final de la narración.

Lo más curioso de la novela es que consigue hacerte reir con algo tan dramático como puede ser la trágica vida y la consecuente muerte a través de sus simpáticas gregerías (humor+poesía): “Una mañana abre cien caminos, cien vidas, y hay que pensar con pies de plomo, contar los minutos como se cuenta el dinero, pieza a pieza, y recordar bien si la línea recta es o no es, por fin, la distancia más corta entre dos puntos”.

“Todos somos un poco diablo, cuando, a medio vestirnos, cuelgan los tirantes desde los botones de atrás del pantalón”."Los peces tienen tantas espinas dentro, de comerse unos a otros".

“Morirse es ver unos puntitos luminosos en el aire, es hundirse más y más en la cama, como si el truco fuera a salir por debajo”.

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs