Ya hablaremos de Hildebrand

Acabo de empezar con la obra de Hildebrand: "Las formas espirituales de la afectividad". El título dice mucho, pero no lo dice todo. Se trata de una apología de la afectividad no sólo como una facultad más del ser humano, sino como una facultad superior de ámbito espiritual. ¿Por qué espiritual? Es difícil de explicar, de hecho, sólo puede entenderse cuando se "siente"...

Como por ejemplo cuando te quedas prendada de un cuadro sin saber muy bien la razón. Esto me pasó el martes en la inauguración de la exposición de Marieta Quesada y en la consiguiente conferencia que dio: "De la figuración a la abstracción". Una pintura sutil, en tonos pastel, intimista, espiritual, creativa, a veces picassiana, otras más abstracta. ¿Qué hace que nos guste un cuadro más que otro? ¿La belleza?, y ¿cómo captamos la belleza?

Otro ejemplo podría ser la lectura de un poema, el despertar de un sentimiento al pensar en dos palabras, a quedar sin ellas cuando crees haberlo entendido. Esto me sucedió ayer en el comienzo de un curso al que me he apuntado: "Componiendo Sonetos". Quería reencontrarme con la poesía y el profesor y microrelatista José Luís González lo consiguió sólo con un poema titulado "El mar" que os copio a continuación:

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
Mitologías y cosmogonías,
Antes que el tiempo se acuñara en días,
El mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
Y antiguo ser que roe los pilares
De la tierra y es uno y muchos mares
Y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
Siempre. Con el asombro que las cosas
Elementales dejan, las hermosas
Tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
Ulterior que sucede a la agonía.

(Borges, de El otro, el mismo, 1964)

2 comentarios:

Geles dijo...

Enhorabuena por el reencuentro con la poesía! Una entrada extraordinaria sobre el arte, los sentimientos, la persona... y tantas otras cosas de "las que ya nos hablarás".

PD: el poema habla por sí solo, pero cuando se tiene el mar tan cerca, cuando lo ves y lo sientes mientras lees esta entrada, son muchos los recuerdos que se agolpan en estos versos.

Raquel dijo...

Gracias a ti por tus palabras, Geles, te diría que son más reconfortantes que estar cerca del mar... que ya sabes, que para mí, ya es mucho decir.

Un abrazo fuerte!

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs