El fotógrafo, la fotografía y la Realidad

La dificultad de expresar algo con sentido sigue vigente. Un brote de artrosis mental. Tengo el pensamiento lleno de imágenes, pero se ven obligadas a pasar por medio de un mal traductor. Mientras, continúa el debate sobre las imágenes mostradas de Haití: ¿hasta qué punto es necesario mostrar el horror y la muerte para conocer una realidad trágica? ¿Por qué no se llegó a un pacto internacional entre medios de comunicación, como ocurrió en el 11-S o 11-M, para respetar la dignidad del pueblo haitiano?

Hace poco, en el Seminario Contemporáneos: Pintura y fotografía, he tenido la oportunidad de escuchar a una fotógrafa de verdad, aunque ahora no se dedica a la fotografía: Koro Cantabrana. Nos hizo plantearnos qué papel tiene un fotógrafo y qué es realmente la fotografía: ¿imágenes de la realidad o representaciones de una realidad? Somos analfabetos visuales, no sabemos descodificar las imágenes que nos llegan, parece que tengamos un embudo en los ojos que no podemos apartar. Ella misma nos advirtió de como un fotógrafo puede engañar con su cámara, puede mostrar, trucar, falsear la realidad como quiera, la cuestión es qué fin quiere conseguir: ¿cuál es la misión del fotógrafo?
Ella se consideraba una fotógrafa comprometida. Había estado en cárceles en Ecuador, en paritorios de África, con los campesinos sin tierra de Brasil, en el paso fronterizo entre España y Ceuta. Imágenes sobrecogedoras que si ella no hubiese traído no habríamos conocido esa realidad.

Ayer vi "War Photographer", un documental acerca del reportero de guerra James Nachwey. Quizás el nombre no diga nada, pero sus imágenes lo dicen todo. Ha estado a pie de cañón en la guerra de Kosovo, Cisjordania o Ruanda, ha estado
fotografiando la pobreza en Indonesia y África y sigue haciéndolo. El documental es duro, demasiado real. La cámara se sitúa encima de la cámara fotográfica, el espectador se convierte en el fotógrafo y consigue hacerte pensar qué es lo que fotografiarías tú. Tal fue el éxito que consiguió una estatuilla al mejor documental. Debo decir que a uno se le quedan más preguntas abiertas que cerradas, dilemas morales que no se olvidan en un abrir y cerrar de ojos girando la cabeza hacia otra parte.


Hace poco discutía con una persona acerca de sí debíamos sentirnos mal porque en Haití estuviera pasando lo que está pasando. Enseguida respondí que no, ahora no lo tengo tan claro, que no podamos hacer algo física e instantáneamente no quita para que tengamos un cierto remordimiento (no de culpa, quizá de bienestar...). Creo que ese sentimiento es muy humano y no rechazarlo nos hace más humanos.

No hay comentarios:

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs