Cada vida importa, cómo no...

Umberto, 59 años. 15/10 - 6:45 AM. Benidorm.

Tras de mí se cierra la puerta del autobús que ha de conducirme a mi destino. Soy la única persona junto con el conductor, nadie más se sube en ninguna parada, así que comenzamos a hablar. Umberto dejó los camiones porque quería estar con su familia y dormir en casa y se metió al mundo de los autobuses: "Dejé los camiones para dormir en casa, pero con los autobuses casi no los veo, llego por la noche y me acuesto". Le pregunto por los sitios que habrá conocido gracias a su trabajo: "Cuando eres joven te encanta porque te recorres toda Europa, pero una vez lo conoces prefieres estar en casa". Le digo que al menos tendrá contacto con la vida de mucha gente interesante y entonces me suelta una gran verdad: "No suelo conocer a nadie, hago trayectos cortos y cuando se dirigen a mí es para recriminarle que se ha retrasado". Me despido de él con una sonrisa, le deseo que pase un gran día que no teminará hasta las nueve o diez de la noche.


Teodora, 74 años. 16/10 - 13.30 PM. Hospital Marina Baixa.

Teodora no puede hacer nada sola, no habla excepto cuando duerme, pero sé que entiende todo lo que pasa a su alrededor. Está ingresada hace días. Su marido viene todas las mañanas a darle el desayuno, sin embargo, ayer no pudo ir porque por la noche después de cenar solo en un bar decidió echar suerte en una tragaperras. Desafortunadamente ganó 100 euros que cambió en la barra. Cuando se dirigía a su casa fue rodeado por una banda de delincuentes que le golpearon y le robaron todo, así que se pasó la noche en comisaría y la mañana siguiente cambiando cerraduras. Mientras de Teodora se encargaron las enfermeras de la planta. Día y noche se recorren cada habitación repasando cada petición. Le dieron de comer, la cambiaron, le sonrieron.

No podemos dejar de gritar que "Cada vida importa".

2 comentarios:

cruz dijo...

claro que cada vida importa y cada minuto vivido y cada experiencia vivida pero sobre todo cada sonrisa tanto en nuestra vida como el sonreir a los demás como pone en ese muro. bsos. ahh y una sonrisa.

Raquel dijo...

Cruz, muchas gracias por tu comentario. Si la gente sonriera un poc más llovería un poco más.

Un saludo!

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