¿Ficción o realidad?

Siento volver al tema del cine, pero últimamente le estoy dando muchas vueltas a por qué nos gustan las películas que nos gustan y por qué se hacen las películas que se hacen. El otro día comentándolo con un amigo le decía que lo que me más me inquieta es que el cine es el escenario que hoy en día tenemos para proyectar todo lo que se nos ocurra, pero eso no quiere decir que sea real.

Así como sabemos diferenciar que lo que ocurre en un libro no tiene por qué ser real, la pantalla hace que sea más difícil esta discriminación. El poder de la imagen es tal que podemos crear todos los mundos que queramos sin tener que pensar en las consecuencias que se derivarían si eso pasase en la realidad.
Ayer volví a ver Slumdog Millionaire y me pareció que es una de las mejores películas que se han hecho en los últimos tiempos. Se representan verdades muy crudas e incluso crueles en algunos casos. Sin embargo, toda la película es una apología de como con la verdad siempre se gana.

En cambio, en las últimas semanas han salido muchas películas que intentan vender una opinión o una porción de la realidad como si se tratasen de algo general o directamente de una verdad, como es el caso de "After", "Mentiras y Gordas" o "Ágora". ¿Qué pasa cuándo no está tan clara la diferencia entre ficción y realidad?

¿Por encima de todo?

La semana pasada Estados Unidos se pegó al televisor durante horas para seguir a un globo familiar se desata de la terraza y sale volando por el barrio. El hijo menor no aparece y se deduce que está dentro. Nadie duda en que hay que hacer todo lo posible para salvar esa vida. El globo cae, pero está vacío y ¿el niño? "encerrado" en una caja de cartón... USA respira aliviada. Siguiente capítulo: los padres del niño pueden ir a la cárcel por engañar a todo un país que se ha gastado millones con la "broma".
Curiosamente cuando tenía este incidente (no sé cómo denominarlo) tuve la oportunidad de ver Up!, la última película de animación conjunta de Disney y Pixar. La trama es más o menos parecida, aunque no sé cual se acerca más a la ficción o a la realidad.

La película refleja muy bien el problema social de la soledad tanto en personas mayores como en los niños más pequeños. Problema que nos atañe a todos y que hay que repensar. Además muestra cómo el ser humano es capaz de elevarse por encima de todo por las personas a las que quiere, quizá porque es esto lo que realmente mueve el mundo y no el simple afán por hacer de la vida un show.

Cada vida importa, cómo no...

Umberto, 59 años. 15/10 - 6:45 AM. Benidorm.

Tras de mí se cierra la puerta del autobús que ha de conducirme a mi destino. Soy la única persona junto con el conductor, nadie más se sube en ninguna parada, así que comenzamos a hablar. Umberto dejó los camiones porque quería estar con su familia y dormir en casa y se metió al mundo de los autobuses: "Dejé los camiones para dormir en casa, pero con los autobuses casi no los veo, llego por la noche y me acuesto". Le pregunto por los sitios que habrá conocido gracias a su trabajo: "Cuando eres joven te encanta porque te recorres toda Europa, pero una vez lo conoces prefieres estar en casa". Le digo que al menos tendrá contacto con la vida de mucha gente interesante y entonces me suelta una gran verdad: "No suelo conocer a nadie, hago trayectos cortos y cuando se dirigen a mí es para recriminarle que se ha retrasado". Me despido de él con una sonrisa, le deseo que pase un gran día que no teminará hasta las nueve o diez de la noche.


Teodora, 74 años. 16/10 - 13.30 PM. Hospital Marina Baixa.

Teodora no puede hacer nada sola, no habla excepto cuando duerme, pero sé que entiende todo lo que pasa a su alrededor. Está ingresada hace días. Su marido viene todas las mañanas a darle el desayuno, sin embargo, ayer no pudo ir porque por la noche después de cenar solo en un bar decidió echar suerte en una tragaperras. Desafortunadamente ganó 100 euros que cambió en la barra. Cuando se dirigía a su casa fue rodeado por una banda de delincuentes que le golpearon y le robaron todo, así que se pasó la noche en comisaría y la mañana siguiente cambiando cerraduras. Mientras de Teodora se encargaron las enfermeras de la planta. Día y noche se recorren cada habitación repasando cada petición. Le dieron de comer, la cambiaron, le sonrieron.

No podemos dejar de gritar que "Cada vida importa".

Nobel de qué y por qué

Cuando me dijeron que Obama recibiría el premio Nobel de la paz, pensé que me estaban tomando el pelo, luego pude comprobar que era cierto. ¿Por qué un Nobel? ¿Por qué el de la paz? Sin entrar a considerar qué cosas ha hecho bien o mal, ¿qué ha hecho por la paz?

El Comité Nobel anunció que premia a Obama por sus “esfuerzos extraordinarios para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” concediendo especial importancia a su visión y trabajo por “un mundo sin armas nucleares”.

Lo que no se dice es que no se reúne con ciertos presidentes para no tener problemas internacionales. La mayoría de ciudadanos también se esfuerzan por cooperar con otros pueblos y no tienen armas nucleares y nadie piensa que se merezcan un premio.

Algunos dicen que más que por los éxitos concretos se lo han otorgado por los anhelos futuros que suscita, pero no se puede premiar a alguien por lo que parece que puede llegar a hacer sino por el trabajo de muchos años y la fuerte repercusión que eso ha tenido. Se trata de una nueva campaña de imagen que no ha salido del todo bien: nadie piensa que Obama se lo merezca y todos empiezan a pensar en el desprestigio en el que ha caido el Nobel de la paz.

Viva la vida

Pensar lo obvio, poner de manifiesto lo que está oculto, caer en la cuenta. ¿Qué es eso sino filosofar? ¿Y qué es la filosofía sino el vivir mismo? Me encanta cuando Ortega habla de la vida, porque en sus palabras, aunque leídas, se oye el grito desesperado, las ganas profundas de no dejar de vivir ni por un sólo instante.

Mucho se habla últimamente de la defensa de la vida precisamente porque durante mucho tiempo se ha omitido hablar de ella. No hemos querido pensar, creyendo que ya lo harían otros, que quizá ya no hacía falta. Nos hemos afanado en correr, en luchar, en vencer, pero realmente poco en vivir. Poco en pensar qué es eso de la vida y ¿acaso sabemos qué es? La vida es una tensión entre la afirmación y la negación, es una constante antítesis, una paradoja clara y distinta, una maravilla arrolladora. Póngasele el calificativo que se quiera para descalificarlo, que eso mismo es un ejercicio del vivir.

¿Y es que pensáis que quien ha disfrutado por un momento de la alegría de vivir, preferiría, acaso, morir? Desearía que nadie lo hiciera nunca, pero un tiempo infinito impediría precisamente que disfrutáramos, como ya apuntó Borges. Profundo egoísmo el nuestro que preferimos seguir viviendo sin ocupaciones ni preocupaciones antes que permitir a que otro ser las pueda alcanzar. ¿La vida es un fin último? La vida es el principio de los principios.

Importante de verdad

No pudo ser. Los Juegos Olímpicos no pasarán por Madrid en 2016. Algunos dicen que dejemos de intentarlo, que aunque tengamos ya las infraestructuras deportivas y los medios preparados no nos los van a dar. Y no lo van a hacer porque priman más los intereses políticos que los realmente deportivos. En cambio, otros dicen que dejen de utilizarlo de herramienta política, que los JJ.OO. nos sirvieron para que China deje de celebrar aniversarios comunistas por lo que no conseguirán grandes cosas con Brasil.

Sin embargo, mientras se habla de deporte se ignoran cosas realmente importantes como que Madrid es en 2009 Capital por la vida, con el lema "cada vida importa". El sábado 17 de octubre sí pasará algo grande en Madrid. Se ha convocado una manifestación que comenzará a las 17:00h para dejar bien claro que no todos estamos de acuerdo con el aborto. Una marea roja inundará las calles reclamando por el Derecho a vivir, por la mujer y la maternidad.

A eso sí que vale la pena ir.

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