La ilusión perdida

¿Qué hacer cuando la ilusión desilusiona?
¿No será apariencia que ya no quede ilusión?
¿Puede acaso desaparecer si es la que nos empuja a vivir?
¿Será malo vivir de ella? ... ¿Y, quizás, no será peor sin ella?

Una ilusión que se desvaneció como un castillo de naipes que el viento sopló,
como una estación desierta donde nadie, al fin, se apeó,
como aquella maleta que olvidada, en la vía, se quedó,
con una ilusión dentro que alguien, un día, encontró.


8 comentarios:

Jaime Nubiola dijo...

Estimada Raquel,

Quizá puede gustarle y ayudarle el libro de Julián Marías "Breve tratado de la ilusión" (Madrid, Alianza). Hay ejemplares en la Biblioteca de Alumnos: SB.072.337/Ej.2

Afectuosamente,

Jaime

María Del Rincón dijo...

Raquel,
esa estacion es como en la que me bajo cada dia para ir a la uni... pero siempre esta llena de gente!

Kaimpo dijo...

Yo creo que toda ilusión perdida, en realidad es una victoria.
Des-ilusionarse puede resultar doloroso, pero no deja de ser un acto de desenmascaramiento de lo irreal. A veces a la desilusión le sucede la fascinación por la simple magia de existir.

Raquel dijo...

Jaime, muchas gracias por la recomendación, no me olvido de tomar nota.

Raquel dijo...

María, qué alegría, cuidado si algún día te encuentras una maleta.

Un abrazo!

Raquel dijo...

Kaimpo, estoy de acuerdo contigo en que a veces es bueno que la ilusión desaparezca para dejar paso a la realidad, sin embargo, creo que es más importante (como dice Ortega) que en la mayoría de los casos nos movamos por ilusiones.

Gracias por tu comentario. Un saludo!

Gracia dijo...

Creo que la clave está en vivir con ilusión y no vivir de ilusiones, es decir, vale la pena tener esperanzas, proyectos y metas que alcanzar pero siempre con los pies en la tierra...

Raquel dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Gracia.

Gracias por la precisión, eso mismo era lo que pretendía decir.

Un saludo!

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs