Desgeneración

Hace poco hablaba con unas amigas el carácter dormido que tiene nuestra generación, pero ¿quiénes constituyen nuestra generación? Les decía que hoy en día parece que los poetas y los pintores tienen conciencia generacional. Se buscan y se leen, acogen sus ideas y las modelan para hacerlas propias, para mejorarlas.


Sin embargo, novelistas y filósofos parecen estar mucho más anclados en sí mismos. Luchan por destacar, por individualizarse, pero no para hacer algo juntos. Novelistas y ensayistas más que seguirse se persiguen con ánimo de derrocar. Todo el mundo habla de lo mal que están las cosas, de que mal va el país, pero no hay una discusión seria sobre qué podría hacerse.

En estos instantes me encuentro obnubilada por Ortega e inmersa en su libro "¿Qué es filosofía?". Se trata de un curso que impartió hace ya muchos años en el que intenta desentrañar qué es la filosofía y el por qué de su necesidad. Entre otras muchas cosas dedica extraordinarias palabras al concepto de generación:

"Para que algo importante cambie en el mundo es preciso que cambie el tipo de hombre y -se entiende- de mujer; es preciso que aparezcan muchedumbres de criaturas con una sensibilidad vital distinta de la antigua y homogénea entre sí. Esto es la generación: una variedad humana en el sentido riguroso (...). Los miembros de ella vienen al mundo dotados de ciertos caracteres típicos, disposiciones, preferencias que les presenten una fisonomía común, diferenciándolos de la generación anterior."*
*Ortega y Gasset, José. ¿Qué es filosofía?. Espasa Calpe. 1973. Pág. 31

10 comentarios:

alfaro dijo...

Gracias por tu visita y tu comentario.
Me gusta tu blog,
yo estoy esperando por alguien que rnueve el lenguaje poético, y otro alguien que sea llama generacional.
Yo no me siento generación, me he sentido siempre como una singularidad (de unidad),
y sé que es una simpleza, pero como me gustan tanto las palabras creo que lo que mejor responde a la pregunta de qué es filosofía para una profana en la materia como yo, está en la misma palabra (sofí,a)es sabiduría, quizá debería apartarse algo del saber clásico e ir hacia el saber científico, aunque creo que ya existe como tal, pero no sé si se estudia en nuestras universidades...
Qué rollo,
saludos.

Fiore dijo...

Interesante blog...
Muchas gracias por la visita
nos estamos leyendo

bsos de esposa primeriza y Recién casada

bufu dijo...

Gran texto el de Ortega. Sin duda, pero:

"Para que algo importante cambie en el mundo"... El mundo está en permanente cambio, no se mueve porque una, dos, tres generaciones le hayan dado un empujón y siga moviéndose. Todavía prima en Ortega la generación que mueve y dicho sea de paso, mueva al estado. Es una cuestión absolutamente molar, y aunque el resto del texto goza de actualidad, esta visión que comento confía todavía en un grupo que lidere el cambio (primero el mundo que ha de moverse, segundo el movimiento que puede O NO cambiarlo). Toda generación es degeneración de sí misma, ni salvadora ni asesina, tiene sus bifurcaciones, sus rupturas, sus nuevas disposiciones.

Ortega entiende la nueva generación todavía como una promesa, más que como una multitud de vías de lo posible.

El tipo de hombre no es el que tiene que cambiar, de hecho esto sería decir que se cambiaría formalmente (tipicidad) pero continuaría siendo un hombre (sustancialidad), con un cierto regustillo de moralina y añoranza. La fabricación del hombre por el hombre es, entre otras cosas, lo que no se dice aquí (ni en tantos otros sitios). Ortega habla de generación, yo me decanto por hablar de filums, como en las plantas, o en los animales. Hay también un olorcillo dialéctico que no me gusta demasiado: "La nueva generación", como si la nueva generación tuviera que solventar el movimiento negativo de la anterior para poder afirmarse como tal.

En cualquier caso, gran texto.

Un afectuoso saludo,
te agrego a mi blogroll.


Atte.

Bu.

Raquel dijo...

Alfaro, gracias también a ti por tu comentario. Creo que lo más generacional o, al menos lo más extendido, es sentirse singular. Pero necesitamos que esas singularidades formen un todo.

Un saludo!

Raquel dijo...

Fiore, gracias por tu comentario y enhorabuena por la boda!

Raquel dijo...

Bufu, gracias por comentario, las ideas a las que refieres creo que necesitarían otro post para ser tratadas...

Pero para no quedarnos a medias, estoy de acuerdo contigo en el tufillo dialéctico que no siempre es malo. Sin embargo, creo que hay que entender a cada autor en su época y tener en cuenta las circunstancias históricas en las que habla Ortega.

Por otra parte, independientemente de él, creo que cada época tiene su generación y viceversa, cuál es la que cambia a quién es otro asunto.

Un saludo!

ana dijo...

Ortega está bien, piensa en su tiempo y lo redacta desde su punto de vista, muy bueno, por cierto. Ahora bien, estamos en una época que poco tiene que ver con la de Ortega y Gasset, pero sí aprender de él.

No recuerdo si te lo dije alguna vez. Deberías escribir sobre la generación de los sesenta. Que... tela marinera..., de lo que no se imaginaba Ortega.

Salud.

Raquel dijo...

Gracias Ana, no no me lo había dicho nunca... ¿quiénes son los de la generación de los sesenta?

Un abrazo!

Gracia dijo...

Hola Raquel, muy interesante tu blog. Me ha gustado mucho la imagen que acompaña a esta entrada, porque creo que refleja bastante a nuestra generación, o al menos a gran parte de ella. Creo que hemos pasado de ser hombres y mujeres que miran hacia delante a estar "agachados" y enroscados en la tecnología, sin capacidad para ver el mundo que hay más allá de la pantalla del ordenador. Creo que efectivamente esta generación está dormida y para despertar quizá nos vendría bien que los filósofos, sociólogos y en general la gente de humanidades, se agruparan y se hicieran escuchar.

Raquel dijo...

Gracia, estoy de acuerdo contigo en que hacen falta muchos más filósofos y gente en humanidades que despierten a esta sociedad, aunque es tarea de todos.

Gracias por tu comentario, un saludo!

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