La ilusión perdida

¿Qué hacer cuando la ilusión desilusiona?
¿No será apariencia que ya no quede ilusión?
¿Puede acaso desaparecer si es la que nos empuja a vivir?
¿Será malo vivir de ella? ... ¿Y, quizás, no será peor sin ella?

Una ilusión que se desvaneció como un castillo de naipes que el viento sopló,
como una estación desierta donde nadie, al fin, se apeó,
como aquella maleta que olvidada, en la vía, se quedó,
con una ilusión dentro que alguien, un día, encontró.


Nuestro ¿nuevo? tiempo

Mucho se ha hablado en este blog sobre Revolución, sobre cambiar el mundo, sobre comenzar por cambiar nosotros mismos. Hace unos días se volvió a hablar de ello en la entrada "Desgeneración": ¿A qué está llamada nuestra generación?, ¿qué es una generación? y ¿quiénes la formamos? Utilicé unas palabras de Ortega que me parecieron muy acertadas, sin embargo, el tema no se agotó y vuestros comentarios me animaron a seguir pensando. Aunque más que mis palabras quiero utilizar, de nuevo, las de Ortega:

"¿Por qué nuestro tiempo ha de innovar, cambiar, superar?, ¿por qué ese afán, ese prurito de lo nuevo, de modificar, de hacer modas? -como se ha dicho tantas veces contra mí-, responderé que en ésta o en la próxima lección vamos, con tanta sorpresa como evidencia, a descubrir que todo tiempo, rigorosamente hablando, tiene su tarea, su misión, su deber de innovación -más aún, mucho más aún- que literalmente hablando "tiempo no es, en última verdad, el que mide los relojes", sino que tiempo es -repito- tarea, misión, innovación"**Ortega y Gasset, José. ¿Qué es filosofía?. Espasa Calpe. 1973. Pág. 160

¿Sueño de una noche de verano?

Agua sobre agua,
fina, delicada, silenciosa.
Pasa como de puntillas y no se moja,
pero lo inunda todo.

Blanco sobre blanco,
rápido, fuerte, arrollador.
Pasa y muestra el sol a su antojo,
pero no se lo lleva.

¿Sueño de una noche de verano?
Sueño porque duerme,
porque en una noche
ha llegado el otoño.

Desgeneración

Hace poco hablaba con unas amigas el carácter dormido que tiene nuestra generación, pero ¿quiénes constituyen nuestra generación? Les decía que hoy en día parece que los poetas y los pintores tienen conciencia generacional. Se buscan y se leen, acogen sus ideas y las modelan para hacerlas propias, para mejorarlas.


Sin embargo, novelistas y filósofos parecen estar mucho más anclados en sí mismos. Luchan por destacar, por individualizarse, pero no para hacer algo juntos. Novelistas y ensayistas más que seguirse se persiguen con ánimo de derrocar. Todo el mundo habla de lo mal que están las cosas, de que mal va el país, pero no hay una discusión seria sobre qué podría hacerse.

En estos instantes me encuentro obnubilada por Ortega e inmersa en su libro "¿Qué es filosofía?". Se trata de un curso que impartió hace ya muchos años en el que intenta desentrañar qué es la filosofía y el por qué de su necesidad. Entre otras muchas cosas dedica extraordinarias palabras al concepto de generación:

"Para que algo importante cambie en el mundo es preciso que cambie el tipo de hombre y -se entiende- de mujer; es preciso que aparezcan muchedumbres de criaturas con una sensibilidad vital distinta de la antigua y homogénea entre sí. Esto es la generación: una variedad humana en el sentido riguroso (...). Los miembros de ella vienen al mundo dotados de ciertos caracteres típicos, disposiciones, preferencias que les presenten una fisonomía común, diferenciándolos de la generación anterior."*
*Ortega y Gasset, José. ¿Qué es filosofía?. Espasa Calpe. 1973. Pág. 31

Perdidos

Ha llegado el momento, el momento de hablar de las series de una época. Hay series que marcan una generació, no sólo que tiene mucha audiencia, sino que es recordada por toda una generación. Así ocurre con Verano azul, Hospital central o Friends. Quién no ha visto, no se ha reido o no ha comentado algún capítulo de Friends...

Hoy en día proliferan las series de ficción. Sin embargo, se nota cuando una despunta sobre las demás. Este es el caso de Perdidos (Lost). Empecé a verla casi por curiosidad y cuando me di cuenta no me podía desenganchar. El argumento principal parece sencillo: hay un accidente de avión, caen en una isla desierta, algunos consiguen sobrevivir, y cuando parece que no va a pasar nada, resulta que la isla no está tan desierta... ¿Quiénes son los otros que la habitan y no les dejan escapar?

Perdidos triunfa por su guión: una trama perfectamente entretejida entre las historias de todos. Por medio de flash backs vas conociendo la vida de cada personaje antes de llegar a la isla, desde lo más reciente hacia atrás. Un guión que rompe los esquemas de todas las series. Intercala la "fantasía" de la isla con las situaciones excesivamente reales fuera de ella, intercala tranquilas escenas con grandes momentos de tensión y siempre te deja con la intriga para el siguiente capítulo.

Al guión hay que sumarle efectos especiales, gráficos, imagenes alucinantes, juegos de cámara perfectos, interpretación inmejorable. Sin duda marcará un antes y después en lo que a series se refiere. Ayer vi el primer capítulo de la segunda temporada y no puedo esperar para ver el siguiente.

Adiós

Ayer me despedí de un libro. Un libro que no me ha dado nada bueno. Me dijeron que continuasé a pesar de ver en las primeras páginas que no me iba a gustar. Se convertirá en un clásico, afirmaron... ¿y a mí qué más me da? ¿Cuántos "clásicos" se han perdido por no saberlos apreciar? No debí hacerles caso, pero lo hice, espero no volverlo a hacer. Espero no volver a callar mi intuición. Preguntaréis cuál era el libro y yo diré "El último encuentro". Deje de leer quien lo leyó, que no quiero leer nada más acerca de él. Todo escritor refleja en su obra su propia vida, aunque lo que cree sea ficción. En la obra de Márai sólo he encontrado desesperación. Busco un poco de su vida. Exactamente, se suicidó.

Hoy me despido de una amiga. Una amiga que sólo me ha dado cosas buenas. Es de las pocas cabezas por las que tengo admiración. Me supera con creces y lo mejor es que no me importa. Estoy convencida que allá donde vaya triunfará, pero no con brillos y honores, no. Triunfará en la vida intelectual, ella sí será un clásico. Y yo me enorgulleceré de haber podido convivir con ella. Preguntaréis quién es ella y yo no os podré responder, aunque muchos sabréis quién es. Qué alegría que te marches y me recuerdes que aún hoy las personas son mejores que los libros.

Te dejo todo lo que puedo dejarte. Un recuerdo que ya pasó, un billete de avión, una poesía de Eugenio d'Ors que se titula "Adiós":

Yo me dejaba Castilla por tierras banda del Duero.
Cuando cuidaba dejarla, largo trance la contemplo.
En la palma de la mano ponía tres largos besos…

Allá viento los llevó donde los mandó el deseo.

11 de septiembre

Un antes y un después. Dos torres, dos aviones. Ocho años. Diecinueve secuestradores, tres mil diecisiete personas fallecidas:

Zona cero. Un proyecto. Seis edificios dedicados a oficinas y zona comercial; una área en memoria de las víctimas, el Memorial y el Museo dedicado a las personas fallecidas, un centro de las artes y la estación de transportes.

Miles de homenajes, algún recuerdo de aquel día, una sensación inolvidable que ya ha pasado a formar parte de la historia. Sin palabras.

Prostitución encubierta

Hace unas semanas una amiga me comentaba lo contenta que estaba de haber encontrado un pequeño trabajo como traductora de inglés-español en unas reuniones comerciales. Era algo temporal, una sustitución, pero que se agradece mucho en estos tiempos.

A los poco días me volvió a llamar, enseguida le pregunté cómo le había ido. Estaba horrorizada. Resulta que al poco tiempo de estar en la reunión se dio cuenta de que los empresarios españoles hablaban perfectamente el inglés y que sus servicios eran innecesarios. Sin embargo, decidió esperar creyendo que en algún momento haría falta su intervención.

Cual fue su sorpresa cuando en la comida le sentaron justo al lado del director de la empresa extranjera, ni que decir que al finalizar las reuniones este tipo le invitó a cenar y al hotel sin nbloggeringún tipo de tapujos. Mi amiga se hizo la loca y desapareció de allí como pudo. Habló con los que le habían contratado y estos se admiraban de que no hubiera aceptado tan suculenta invitación, tanto que le pagaron más de lo que tenían acordado y le ofrecieron más trabajo.

Por supuesto no aceptó. No sólo estaba horrorizada con la empresa extranjera, sino con los propios que la contrataron. Es fácil de imaginar el apuro en el que se encuentra cuando uno se descubre en una situación así y el desprecio que se siente cuando a una le tratan como un simple objeto sexual.
"Prostitución del siglo XXI", determinó tajante. Prostitución encubierta, pensé yo y me vino a la cabeza todo lo que se ha hablado este verano con los masajes con "final feliz" que se ofertaban en las playas españolas a cargo de chicas chinas. Pero, lo que más me sorprende es que ahora una cadena privada de televisión tome como argumento la triste situación de chicas jóvenes que se ven obligadas a aceptar el tipo de invitaciones que le hicieron a mi amiga por falta de recursos económicos.

Está por ver si la serie que se promociona como la de la temporada, es una denuncia a la prostitución oculta en el mundo de la moda o se queda en la extraña relación de la adolescente protagonista con su profesor cuarentón.

¿Y tú qué dices?

Cuando se habla de crisis suele hablarse de depresiones económicas, pero no tanto de las depresiones emocionales. No suele hablarse y es un gran error puesto que si las personas no están bien, no podrán trabajar bien y el rendimiento bajará provocando pérdidas que seguirán sumando la bola de nieve.

Por eso me parece importante mantener la esperanza (la esperanza es lo último que se perdió) y fomentar el optimismo (no la simplonería sino la mirada realista). Es tiempo de sacudirse la poltronería y lanzarse a decir que sí.

Al respecto de esto me gustaría recomendar la película "Di que sí". Una comedia protagonizada por Jim Carrey en la que se ve obligado por un compromiso que toma a raíz de una sesión un poco new age a decir siempre que sí. Esto le lleva a situaciones absurdas, exageradas y, en la mayoría de los casos, desternillantes como es el estilo del protagonista.

Gracias a eso deja de ser un amargado divorciado para darse cuenta que no hay que tener miedo en luchar por lo que a uno le importa, para convertirse en un luchador nato al que no se le pondrá nada por delante. Una película refrescante con una cierta moraleja inspiradora.

Filosofía social para tiempos de crisis

Así se titula la primera asignatura del segundo día de tercero de Filosofía con la que he comenzado esta mañana. Entre otras cosas hemos visto como la cuestión social comienza a final del siglo XIX. Tres hitos importantes: la depresión económica del 1873 al 1895, el crack del 29 y la actual crisis.

Creo que lo más importante de poner de manifiesto problemas o dificultades, denomínese como quiera, consiste en examinar posibles vías de solución. Vías que comenzar a recorrer, que tampoco significa que sean la panacea para todos. Creo, además, que si se es honesto y se reconoce que nadie sabe cómo salir de esta, hace falta tener en cuenta muchas más voces que antes. Porque esto no es sólo un problema económico, por lo que no sólo hay que escucharles a ellos.

Por eso me parece interesante trascender las fronteras macroeconómicas, sobre todo para los que no vamos a dar soluciones a este respecto, para escuchar a filósofos, leer la nueva Encíclica de Benedicto XVI sobre este tema: "Caritas in veritate" o echarse unas risas con Leopoldo Abadía:

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