Viaje a la realidad

Me encanta viajar. Me encanta viajar y encontrarme con gente con la que nunca coincidiría y conocer sitios que nunca hubiese pisado y perderme en ellos para luego volverme a encontrar y sorprenderme al verme. Me encanta no porque todo lo que encuentre sea siempre gratificante, feliz, ideal... sino porque es la realidad.

Ayer por la noche presencié un suceso de los que deben ocurrir cientos. Dejé mi maleta y subí al autobús. Delante de mí había cinco musulmanes y una mujer musulmana con un bebé. Parecía que todo estaba en orden hasta que a la mujer que controlaba el número de pasajeros le pareció que llevaban demasiado equipaje. Es cierto que llevaban bolsas además de las maletas, pero una parte del maletero seguía casi vacía.

Les hizo bajarse y les obligó a abandonar algunas de esas bolsas en la misma estación. Ante el enfado del cabeza de familia llegó el guardia de seguridad, y mientras observamos la situación desde la ventanilla del autobús que había a cada lado de la discusión, la amable señorita se puso en contacto con la policía. Yo sólo pensaba en mi pequeña maleta que podría compensar la excesiva carga de otros y me preguntaba si esa situación hubiera llegado a ocasionarse de ser los integrantes del mismo pueblo de la tipa.

El chofer, que todavía no había mediado palabra, cortó el problema aludiendo al retraso acumulado. Se cerraron la puertas, las maletas quedaron en el interior y ellos consiguieron subir increpando en un idioma que no llego a acertar cuál es y del que sólo se desprendió algún insulto y la palabra racista.

No sé si fue racismo lo que le llevó a aquella mujer a actuar de aquella forma, sé en cambio que aquello sí provocó en este grupo un sentimiento de dolor que espero no se traduzca en racismo. Sé que juzgamos muy pronto y que cuando uno se cree por encima del resto, cree tener derecho a perder la educación. No nos fijemos tanto en las maletas como en la dignidad que tiene toda persona.

8 comentarios:

michu dijo...

Reichel!!que tal??como estas?ya te echamos de menos!que fuerte me parece lo del bus!!

Raquel dijo...

Es el día a día de la vida. Pronto nos vemos.

Un abrazo!

The Jolly Joker dijo...

Creo que me habría levantado y hubiera bajado sobre la marcha.

A veces hago esas cosas absurdas.

A lo mejor, ahora que ya lo he pensado, no lo hago.

Así que mejor lo olvido.

Para no llorar su dignidad.

rosarito dijo...

La compañia nunca aceptaria que fue racismo, si bien digamos un exceso de celo de su empleada.
Por dios que asco damos a veces.

Besitos a todos.

Philip Muller dijo...

Bendito sea Dios. Es una pena.

Raquel dijo...

Jolly! Qué bien tenerte otra vez por aquí. No sé si muchos pensaron en bajarse, pero por suerte todo "terminó" bien.

Raquel dijo...

Estimada Rosarito, qué razón tienes, de esa razón que tanto escasea por ahí.

Un saludo!

Raquel dijo...

Philip, escueto, pero profundo. Me alegro de que también estés por la blogosfera.

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