Juegos de niños

Ayer estuve saltando a la comba desde hace no sé cuántos años... Salté como si no fuera a jugar nunca más. El motivo de comenzar a jugar carece de sentido, lo importante es lo que me hizo pensar. Quizá sea porque me acabo de leer "Filosofía de la vida cotidiana", de Rafael Alvira y se ha despertado una fuerte curiosidad por lo que tiene de filosófico hasta lo más pequeño, quizá sea que soy así y no hay remedio.

La cuestión es que pensé en todo lo que se debate hoy sobre la educación infantil, como se prohiben carteles publicitarios y no programas de televisión, como nos apesadumbramos porque los niños ya no salen a correr a la calle y permanecen encadenados a la pantalla del ordenador. Podemos pensar que es triste que se pierdan los juegos de siempre: el escondite, el pollito inglés, la comba... Mientras la factoría multimedia recibe ingresos millonarios. Sin embargo, el problema es mayor: radica en que estamos dejando que se pierdan esos juegos, la existencia de los juegos depende de su uso, si no caen en el olvido y quedan sólo en la memoria de los abuelos.

Las generaciones siguientes se acostumbrarán a juegos en 3-D, con tramas y bandas sonoras increíbles, tanto que la vida real se convierta en monótona e insulsa. Habrán perdido la capacidad de asombrarse con una pelota nueva, de descubrir la grandeza de lo pequeño cuando crezcan. Pero cómo van a descubrirlo si somos nosotros los primeros que nos hemos olvidado de aquellos, que llenamos su cuarto con videojuegos.

Esto me recuerda a la disertación que hace Wittgenstein acerca de qué es un juego. Sin embargo, no quiero irme tan lejos: recordemos nuestros juegos infantiles y trasmitámoslos jugando con ellos.

5 comentarios:

Fractured hand. dijo...

Yo me quedo con lo antiguo, sin ninguna duda.

Philip Muller dijo...

Nunca he jugado mucho al ordenador. Tampoco al escondite, pilla pilla o lo que sea. No creo que sea una gran pérdida: ¿por qué crees que lo es?

Dudo que se pueda comparar un partido de footbal "virtual" a uno real, que cualquier niño puede jugar en el patio en el colegio, ¿no?

Lutsek dijo...

Creo casi hegelianamente que lo bueno está en la síntesis. Saltar es una actividad interesante para fortalecer los músculos, pero muchos juegos electrónicos tienen una interesante invitación a hacer saltar las neuronas. Aunque también tienen una tendencia más sedentaria y más impersonal. Pero las nuevas tecnologías, por ejemplo una cosa simple como la Wii empiezan a mezclar un poco las cosas y eso está bueno.

Un beso

mina dijo...

¿Saltaste a la comba?, ¿por qué?... ya me contarás cómo sucedió todo...
Fuera de bromas, creo que es verdad que hay juegos que se están perdiendo, pero no sé hasta qué punto supone una pérdida en el sentido de "pérdida trascendental para nuestra existencia y la de nuestros sucesores" (exagerando un poco).
En no sé qué año de no sé qué siglo (precisión 100%) algún anciano escribió un manuscrito en plan "los jóvenes ya no son como éramos nosotros, no tienen valores ni respeto por nada ni por nadie, sólo piensan en sí mismos y abandonan todas las tradiciones y costumbres ancestrales." Siempre pasa igual.
No sé, creo que estoy empezando a cansarme de tanto hablar de pérdidas. No creo que haya que ponerse nostálgica, sino ser conscientes de que estamos viviendo una época de cambio, y eso es apasionante.
Hablaremos largo y tendido después de mi examen (mañana), con una condición: que me expliques por qué te pusiste a saltar a la comba :)

Raquel dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, a los que le gusta lo retro y el postmodernismo.

Pero como muchos habéis preguntado cuál es la pérdida, debo contestar. La pérdida no creo que sea el balón, o la comba... la cuestión que me preocupa es la sofisticación de los juegos, de la vida, que luego hace que nos cueste tanto disfrutar con algo pequeño y sencillo.

Quizá como dice Lutsek el punto está es la síntesis... (me encanta Hegel).

Por otro lado, haciendo referencia a lo que dijo Mina, el análisis no es tanto de la siguiente generación perversa sino de la anterior, de la nuestra. Somos nosotros los que estamos dejando que se "pierdan" tantas cosas, quizá porque no estamos viendo el valor real que tienen.

Después de este rollo nostálgico-reivindicativo, gracias de nuevo por ayudarme a profundizar en el tema.

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs