Cerrado o semicerrado durante la época de exámenes, pero con promesa de vuelta. "El que algo quiere algo le cuesta"...

El poder del lenguaje y la fuerza de la vida

Hace unos días propusimos en Filosofía joven (grupo de Filosofía en Facebook) un tema titulado “Sexo y aborto, ¿libertad?”. Ya os podéis imaginar el contenido del debate. Lo que más me ha impactado no ha sido la buena aceptación de la nueva ley sobre el aborto, sino los argumentos que se han esgrimido para ello.

Un conjunto de argumentos lógicos bien unidos que reflejan no sólo un vacío del lenguaje que utilizan para manipular el lenguaje, los conceptos y, finalmente, la ética. El peligro del argumento lógico es que a veces considera que los individuos son sólo un “x”. Me remito a unas palabras de uno de los grandes lógicos de nuestro tiempo. Dice Krepke: “Obviamente las investigaciones lógicas pueden ser un instrumento útil para la filosofía. Sin embargo, deben estar informadas por una sensibilidad hacia la significación filosófica del formalismo y por una generosa aceptación del sentido común, así como de una completa comprensión de los conceptos básicos y de los detalles técnicos del material formal utilizado”.

Lo que intento transmitir con esto es que considerar que los individuos son meros “x” que posen cualidades (entre ellas la existencia, la identidad y, en el mismo nivel, ser alto o moreno) refleja un vacío completo del significado real de las palabras y nos conduce a una visión muy pobre de los individuos. Es importante no olvidar el significado de las palabras puesto que remiten necesariamente a la realidad, el peligro está en creer en que si las palabras se vacían podemos transformar la realidad a nuestro antojo.

El debate sobre la palabra “persona” no es tan estéril puesto que es lo que hace que aceptemos o no el aborto. ¿Cuándo comienzan a ser humanos? ¿Por qué no tiene derecho ese ser/persona/cigoto a vivir? La cuestión no está tan clara. Las personas son algo más que capacidades sensi-cognitivas. Aunque ciertos animales sean conscientes de sí mismos, no son conscientes de que son conscientes: el ser humano sí, puede decidir sobre su vida y no sólo eso, sino que tiene poder para llevar a cabo esas decisiones. Sólo el hecho de debatir sobre qué es una persona o no es un ejemplo de lo que nos diferencia del resto de especies. El ser humano es superior en muchos aspectos. Y con superior no me refiero a mejor, ni a que tenga derecho a aniquilar al resto de las especies, por supuesto, si no a que, de hecho, es el único que se encarga también de protegerlas, de clasificarlas, etc.

El lenguaje refleja el pensamiento y por eso tiene tanta importancia seguir manteniendo el significado de las palabras. Aunque digamos que el cigoto no es “nada”, para la madre que lo lleva es su hijo y deshacerse de él sigue siendo igual de duro. El drama se acentúa cuando poder abortar no se convierte en el último recurso, sino que (como ocurre con la nueva ley en España) se convierte en el primero. Ya ni es necesario hablar con un profesional, ni siquiera con los padres, basta con “querer”. Pero qué ilusos seríamos si no tuviéramos en cuenta la gran presión a la que se ve sometida la madre al tomar la decisión de abortar. Llamémosle a esa vida cigoto, ser sin más, digamos que no es un ser humano y, por tanto, que no sufre. La madre (y me da igual que tenga 14 que 41) seguirá sufriendo.

Hay cuestiones que merecen un examen más amplio y que no se arreglan con cuestiones meramente lingüísticas.

Pero, ¿qué es la Filosofía? Podríamos preguntarnos una vez más. Sin embargo, me interesa preguntarme más sobre la relación entre ciencia y filosofía, que este año me ha preocupado tanto. A principio de curso pensé que la filosofía estaba en minoría de edad o en inferioridad de condición respecto de la ciencia, que había perdido todo su prestigio y que se me caía de las manos al no poder sostenerla. Fueron momentos duros para mi espíritu filosófico. No obstante concluí que la filosofía no tenía ni podía constituirse en ciencia y que gran parte de los problemas actuales derivan de ese intento. Su camino es paralelo al científico, pero está claro que también debe progresar.

Hace poco, debido a las Reuniones Filosóficas, volví a plantearme la cuestión, de hecho temo que sea una pregunta que me sobrevenga durante toda la vida. Me pregunté qué tipo de filosofía era aquello que estaba escuchando, porque si no sabemos qué es la Filosofía, es inútil preguntarse por el contacto que tiene con la gente. No conseguía ver qué problemas se estaban planteando y mucho menos entendía las respuestas que se proponían. Por suerte no acabó mal. En aquellos días pude asistir a unas conferencias sobre Darwin y la evolución. Salí emocionada de aquello no sólo por haber enriquecido mi conocimiento científico, sino porque la presentación había sido tan divulgativa que hasta yo entendía lo que querían decir. El público no dejaba de atender, de preguntar, de disfrutar. Pero debo ser sincera, el motivo de mi emoción no era el proceso de selección natural, las Islas Galápagos o el color de los pájaros que vio Darwin. No, sino el darme cuenta de que la Filosofía seguía teniendo sentido mientras el ser humano se plantee nuevas cuestiones sobre la realidad, sobre la vida, sobre sí mismo.

La ciencia ya no se me presentaba como algo contrapuesto a la filosofía, sino como la cantera de donde empezar a extraer piedras con las que construir. La ciencia no es el fin sino el inicio. Para reafirmarme en esta idea, Daniel Turbón, catedrático de Antropología Física de la Universidad de Barcelona, terminó su conferencia aconsejándonos que no nos fiáramos de la ciencia y menos de los científicos, para lo que utilizó una frase de Eichenbaum: “La ciencia vive venciendo errores y no estableciendo verdades”. Y por esto podemos decir que “la teoría de la relatividad”, de “la evolución” no dejan de ser eso: teorías en las que no caben dogmatismos.

Hoy en día se presentan enigmas que obligan a repensar muchos contenidos y, sobre todo, muchas formas, entre las que destaca la forma de decir: el lenguaje. De la misma manera que la teoría de la relatividad hizo que muchas cabezas se estrujasen el cerebro para responder a sus controversias, hoy la física cuántica, la teoría de la evolución, el calentamiento global, las nuevas tecnologías, los nuevos lenguajes, las nuevas sociedades nos impelen a filosofar. Pero sólo si trabajamos en conjunto: científicos y filósofos, si alzamos la vista para ver qué se está preguntando el otro, podremos avanzar, como creo que la Filosofía ha avanzado dando muchas respuestas y, sobre todo, dándose cuenta de las que estaban a medias.

Un universo inexpugnable se abre delante de nosotros y espera que nos sentemos a hablar con él, a tomar un café, a preguntarle sus porqués. Se nos presentan nuevas cuestiones a las que la humanidad espera que demos respuesta. Cuando entendamos la Filosofía como ese tipo de servicio, entonces, empezará a conectar con la gente.

¿Cómo conectar la Filosofía con la gente?

De vuelta con la Filosofía... que al fin y al cabo es lo mío, pero sin dejar lo demás, porque la Filosofía lo es todo...

¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente? Quizás sería mejor preguntarnos cuándo ha conectado con la gente. Parece que la filosofía nació en una pequeña élite intelectual y aunque solemos representar la Atenas del s.V a.C. como un lugar donde todos los hombres eran sabios y vestían con túnicas blancas, debemos recordar el final que le dejaron a Sócrates. En el Medievo la oligarquía cambia de hábito, pero oligárquica se queda. Sólo los monjes, la mayoría recluidos en sus monasterios, hacían filosofía. A partir de la Modernidad la cosa se democratiza un poco más, el saber rompe los muros de la universidad y se extiende a los laboratorios científicos, pero seguimos preguntándonos quién leía, quién entendía, las teorías de Leibniz o Spinosa. Parece que tenemos que llegar a la Edad Contemporánea para que los filósofos se vean involucrados en la Revolución Francesa o para que se les pida autógrafos por la calle, como es el caso de Sartre en al Mayo del 68 parisino, y que pese a mi entusiasmo por esta revolución, debo reconocer la pobreza filosófica que encierra.

Hoy en día todo el mundo puede hacer filosofía (puede hacer de todo) con el estudio personal y la creación de un blog, incluso llegar a publicar libros bajo esta categoría. Sin embargo, siguen siendo pocos los que “conectan con la gente”. Pensemos en Gustavo Bueno, Marina o Fernando Savater, por decir algunos. Prototipos de filósofos que Quine denominaría como literatos, pero por mucho desprecio o admiración que se les muestre, lo cierto es que no paran de escribir y publicar porque gusta lo que dicen o cómo lo dicen, y eso significa, no lo olvidemos, influir. ¿Se trata de hacer de la Filosofía un espectáculo? Supongo que no, pero no estaría mal preocuparnos por nuestro público que, al fin y al cabo, es el mundo al que no llegaremos mientras hagamos sólo Filosofía para filósofos.
Continuará en el próximo post...

Esto no es Bollywood

Para hablar de aborto, de muerte, tiene que haber vida. Esto parece que es incuestionable. Pero también cabe plantearse ¿qué tipo de vida es esta?

En la sociedad multimedia en la que vivimos nos acostumbramos a creer que sólo existe lo que vemos y como la miseria de la India no aparece concluimos que debe no existir. Es el caso de la India. Yo nunca he estado y si algo sé se lo debo principalmente a mi amiga Gala. Sin embargo, de vez en cuando tenemos alguna noticia. Creo que merece la pena leer el artículo de XLSemanal sobre la India: "Esto no es Bollywood". Donde se pueden advertir no sólo la pobreza sino las desmesuradas desigualdades sociales y económicas que sufren millones de personas.

Para acercarnos a esta realidad os recomiendo tanto la película como el libro de la Madre Teresa de Calcuta o si preferís algo más bollywoodiense la estupenda Slumdog millionaire que también se cita en el artículo: "La oscarizada cinta refleja las desgarradoras contradicciones de esta India del siglo XXI, donde la miseria más descarnada convive con los coches de lujo y los rascacielos que están proliferando junto a colosales edificios de estilo gótico colonial, como la transitada estación de trenes Chhatrapati Shivaji."

Y si preferimos emociones fuertes y más "reales" os enlazo un pequeño vídeo donde se muestran grandes verdades. La cruda realidad sin efectos especiales. No sólo impacta la pobreza sino la desigualdad social y económica en la que se vive a diario. Después de verlo no sólo podemos quedarnos con la pregunta de si eso es vida, sino que debemos dar respuestas.

La píldora políticamente incorrecta

Como respuesta a los comentarios del post anterior

Lo primero que quería es reafirmar que la píldora del día después es abortiva, no por el efecto que provoca en la mujer (mucho o poco, es indiferente en este caso), ni por las razones que se tome sino porque aborta, corta, destruye el desarrollo de una vida humana que ya ha sido concebida. En el caso del aborto parece más claro porque el feto, digámoslo así, es más visible. Pero creo que todos estamos de acuerdo en que si no se toma la pastilla el feto sigue creciendo.

Abortiva, ¿en todos los casos? No, claro que no... en los casos en los que no ha tenido éxito la fecundación no, pero ¿cómo lo sabe? Que no sepa si está embarazada no significa que no vaya a destruir vida que está en potencia, porque seamos realistas, el fin de la pastilla es matar el embrión que ya está fecundado, porque si no estuviera fecundado la pastilla no tiene ningún efecto.

Entiendo que no es nada fácil acudir a un médico, contar tu propia historia, reconozco que puede haber imprudencias por ignorancia, pongámonos en los peores casos de violación. Todo tipo de excepciones que se tienen que contemplar, pero de lo que no puede hacerse es derivar de ello una ley. Porque si estuviéramos hablando de ese tipo de casos ya estaban contemplados en anteriores leyes. Ahora bien, seamos realistas, realistas con todas sus consecuencias ¿qué conlleva esto? Aumento de la frivolidad sexual en todos, pero especialmente en los más jóvenes. Si total al día siguiente te puedes tomar una pastilla y “no pasa nada”.

Esto nos conduce al último punto que también salía en los comentarios. La degradación de la mujer puesto que estas medidas sólo afectan a las mujeres. No hay una medida como decían de esterilización de espermatozoides (con lo que tampoco estaría de acuerdo, pero que resaltaría el factor del hombre).

Hay cosas que son discutibles: si hay vida en el mismo momento de la concepción o no, si afecta después a la mujer o no... son temas que deben discutirse, analizarse porque no están claros, y si no lo están ¿cómo pueden hacerse tales leyes? Aunque esto pudiera ser discutible creo que todos estamos de acuerdo en debería ponerse mucha más protección: “Que fuera gratuita para las mayores de 18 años, que la cabecita la tienen un poco más amueblada y el resto pues con permiso de padres o supervisión de algún educador” como proponía Raquel o “fomentar la educación y la buena utilización de estos métodos” como añadía Luc.


Educación, educación sexual que recae en primer lugar en los padres y no en el Estado. Parece que nadie está totalmente de acuerdo, no conozco a nadie que considere que sea una media necesaria, entonces ¿para qué la toma el Gobierno? Ha lanzado estas medidas como bomba mediática antes del Debate de la Nación y al que luego le ha ofrecido exactamente 11 líneas de las 38 páginas del discurso disponible en Internet. Parece que como todo está tan mal esto es un “mal menor”, sin embargo creo que tenemos mucho que decir.

Las mentiras del "día después"

No estoy en contra de las mujeres que deciden tomar la píldora del día después, ni de los avances científicos, ni de leches. De lo que estoy en contra es de que intenten tomarnos el pelo y mentirnos indiscriminadamente.

No me sorprende que la píldorita esté ya en las farmacias y sea gratuita. Es una simple consecuencia más que no hemos sabido evitar. Lo que me sorprende y me irrita es la ingenuidad de la Ministra Trinidad cuando afirma ante los medios que la píldora del día después es un método anticonceptivo y no abortito. Porque precisamente se para los casos en que, una vez realizado el acto sexual, piensan que pueden haber quedado embarazados. Ante la duda, eliminamos toda posibilidad, toda posibilidad de vida. Por eso se llama la píldora del día después y no del día antes. La prevención es previa no posterior. Esa es la parte de Educación sexual que suele omitirse.

Pero no acaba ahí la ingenuidad, sino que declara que el Gobierno no quiere que se convierta en una medida de uso habitual sino facilitarlo a los casos excepcionales. Pero vamos a ver... si antes para los “casos excepcionales” ya era fácil, cómo no va a convertirse ahora su uso en habitual si lo dan gratis en todas las farmacias. ¡Con lo caro que son los preservativos!

Los momentos por los que pasa una chica que cree que está embarazada son horribles. Son momentos de extrema delicadeza que normalmente vive sola y en los que tomar una decisión es muy complicado. Ojalá todo fuera tan fácil como acudir a una farmacia y olvidarse de todo.

Que no nos engañen. La píldora no libera ni da la igualdad. Puesto que lo que hace a la mujer mujer es su capacidad de dar vida y de decidir con quien quiere hacerlo. No el poder acostarse con quien le da la gana, cuando le da la gana y solucionarlo al día después.

Volviendo atrás

Repensar la historia es importante, pero para ello primero hay que conocerla. Volviendo atrás, volviendo a repasar uno se da cuenta de cómo hemos llegado a donde estamos e imagina dónde podremos estar.

He tenido la suerte en las últimas semanas de estar más cerca de la reciente Historia Contemporánea de España. Debo reconocer que he disfrutado mucho, aunque no con todo. Me ha encantado el entusiasmo de los mauristas, jóvenes que soñaban con regenerar el país y mover a las masas neutras. Afirmaban que lo más conservador que se podía ser en España en aquellos momentos es ser revolucionario.

Cuántas críticas se llevó la España de la charanga y pandereta por parte de la Generación del 98. Como decían otros, España cuelga del mismo clavo la navaja y el corazón. Sociedad antagónica que pudo ser y no fue o que fue mucho más de lo que se esperaba, no lo sé.

Tengo ganas de leer a Ortega y Gasset, de entender lo que fue, de entender esas dos españas, la oficial y la real, que tanto tiene que ver con la nuestra. Hubo un tiempo en que en España se hacía política, se hablaba de política, se querían mejorar las cosas. Parece que todo eso quedó atrás, que se olvidó qué era la política. Sin embargo, ahora se vuelve a soñar con "España", esperemos que salga bien, esperemos que piensen lo que hacen.

¿Hasta cuándo?

Larry Hollingworth, ex coronel británico que ha coordinado 12 misiones de la ONU afirma hoy en la contra de La Vanguardia que cree más en las personas que en las banderas: "Pero no pueden reducirnos a una tribu. Antes somos personas, y lo he comprobado en mis misiones y en mis propios grupos de mediación: cuando dos personas en principio de bandos enemigos se conocen por el nombre y se tratan y se enseñan las fotos de las familias y hablan de fútbol..., ¡por Dios, se les hace imposible volver a dispararse!"

Este suceso me ha recordado a una película que vi hace poco y que refleja muy bien esto mismo: Feliz navidad. Basada en hechos reales que ocurrieron en la Primera Guerra Mundial. En la primera Nochebuena separados de sus familias, los soldados comienzan a entablar relaciones y al final no sólo no pueden matarse sino que se ayudan a no morir. Pero sus acciones serán condenadas por "fraternizar" con el enemigo. Algunas escenas pueden resultar surrealistas, pero qué guerra no lo es.

Hoy podemos leer que se declara otra guerra: Pakistán contra los talibanes. "Estamos encerrados en casa. Los talibanes han tomado todos los edificios oficiales y los principales cruces de la ciudad", relataba a primera hora de la tarde Shahab, un residente de Mingora, contactado por teléfono. Hasta cuándo durará, cuándo nos daremos cuenta de que así los problemas no acabarán.

Aquí no se salva nadie

No se salva ni la madre que nos trajo. Según los periódicos el Día de la madre también sufrió la crisis: se acabaron los ramos de rosas. Supongo que la economía familiar ya no está como para enviar flores a domicilio, qué le vamos a hacer. Los productos de baja necesidad son los primeros que se recortan. Además la necesidad hace sabios y una madre agradece (casi) cualquier cosa. Madre no hay más que una y su día es cada día. (Una pena que su figura esté tan desprestigiada, una pena que tantos niños jamás puedan llegar a agradecerles nada).

Sin embargo, debemos darnos cuenta que tampoco era normal el enviar flores como quien pide que le traigan una pizza. Que las multinacionales se inventen fiestas “lo entiendo”, que caigamos en el engaño, no. Ya hemos visto que vivir por encima de las posibilidades sale caro. A este respecto quería aconsejaros una interesante entrevista publicada en XLSemanal a Parag Khanna quien asesoró a Obama en política internacional, acaba de publicar el Segundo mundo y vaticina cambios importantes en poco tiempo.

Es impresionante ver como todo un sistema se desploma, (de manera real no como en la Jungla 4.0), algunos ya hablan del Crash del 2010 y otros de la crisis porcina (por aquello de los cerdos capitalistas). Creo que hay que establecer un Día mundial para la economía. Qué regalar... que lo decida el Corteinglés.

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