La imaginación al poder


Se trataba de ir en contra del capitalismo. Instaurar formas nuevas, aunque no sabían cuales. Se inspiraban en el pensamiento de Marcuse quien hablaba del fin de la utopía del capitalismo y de repensar el marxismo. Aunque no le gustaba que se le relacionara con estos jóvenes, ellos se sentían identificados con sus ideas. Animadas sus conciencias pretendían despertar al resto de la ciudadanía.

Uno de los grupos que se formo en esta revolución fueron los situacionistas: tenían una perspectiva crítica de las estructuras, y deseaban mostrar la falsedad de la vida consumista que mataba la creatividad, al hombre. Criticaban la sociedad del tener y reclamaban el ser, pero la diferencia estaba en que el "ser" ahora había que inventarlo. Cada uno tenía que imaginar quien era. Para esto se inspiraron en la filosofía de Sartre. Para él no había esencias, por lo que puedes ser cualquier cosa, cada uno debe cargar con su propia libertad. Tiene que estar continuamente imaginándose.

La profesora Raquel Lázaro resumió su exposición de la revolución en tres puntos interesantes: Creatividad y reinvención interior. Carácter alternativo: pensar desde un punto de vista humanista y utopismo: uno no puede cambiar el mundo, pero puede empezar a cambiarlo. Imaginemos lo imposible: que un mundo mejor es posible.

2 comentarios:

Pinkys dijo...

así tiene que ser, eso significa crear pensar que es posible a pesar que no lo vemos, pero con todo y su invisibilidad creemos que es posible y como bien dices son poco, creo yo contados con los dedos de una mano, esos creadores que han podido ver el resultado de su sueño...

-J

Raquel dijo...

Alguien tiene que soñar con que las cosas pueden cambiar para ponerse manos a la obra. ¿Por qué no ahora? ¿Por qué no nosotros?. Yes, we can... jajaja. Un saludo!

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