Marzo Marrón

Marzo marrón
Porque todo creí perderlo
y todo estaba en la raíz,
Porque creí perderme
Y resistí.

Porque el alma, a veces, cruje
Como si de madera fuese,
Y teme al frío, pero sobre todo, al fuego.

Porque nunca una primavera fue tan corta
Que acabara antes de empezar
Porque nunca faltó sol en el reloj de arena
Para marcar la eternidad.

Porque de la tierra surgió el hombre
Carne que se quiere hacer verbo
Para dominar el orbe entero.

Cuestión de Vida o muerte

Desde que el Papa pisó suelo africano se puso la voz en grito. Desde entonces quería escribir algo y no sabía por dónde comenzar, pero no quiero que acabe esta semana de la vida sin hacerlo. Un viaje y unas palabras que han suscitado mucha polémica, aunque como ya ha dicho Teresa Fernández de la Vega no sorprende. No sorprende porque la postura de la Iglesia no ha cambiado en el tema más importante de todos: la vida.

Periodistas y comentaristas se echan las manos a la cabeza cuando el Papa afirma que usar el condón no ayudará a reducir el sida en ese continente, ni en ninguna parte. La cuestión no es que la Iglesia apruebe o no el preservativo sino que no contempla relaciones sexuales previas al matrimonio, (por cuestiones que merecerían otro post) por tanto sería contradictorio que a la vez apoyara el uso del preservativo. Expongo un símil que oí el otro día y me pareció muy acertado: es como si Sanidad apoyara el uso de boquillas entre los fumadores, porque reduce el riesgo de cáncer, en vez de aconsejar no fumar. Salvando las distancias vendría a ser un poco eso.

La cuestión en África parece diferente, más grave, porque el SIDA afecta a muchísimas personas. Sin embargo, parece que el preservativo no es la solución, por muchas campañas políticas que emprendan casualmente cuando el Papa habla. Hay que mirar África con otra cabeza. Pero además quisiera ir un paso más allá. Porque mucho se ha hablado del preservativo y, sin embargo, poco se ha hablado de la preocupación por el hambre, la corrupción, la pobreza, las atrocidades que se cometen, la llamada a la solidaridad, a la paz... ¿Eso no es noticia?

En vez de hablar de comentar la visión arcaica, retrógrada de la Iglesia, de su intransigencia del aborto (o interrupción voluntaria del embarazo), por qué no hablar de vida, de cómo podemos ayudar a las madres a sacar a sus hijos a adelante, de los proyectos que ya se están mejorando el mundo, de cómo podemos mejorar la educación, de los avances científicos contra el SIDA. Es el momento de apoyar, de dar la voz a los que no tienen voz... El sábado en la manifestación de Pamplona y el domingo en Madrid. Ojalá nuestra voz también sea escuchada.

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¿Filosofar o jugar? El juego de la vida o la filosofía del juego

“Este libro es en realidad sólo un álbum”, decía Wittgenstein en el prólogo de las Investigaciones Filosóficas. Y ¿Es que los filósofos podemos hacer algo más que inmortalizar pensamientos y ponerlos por escrito? Una amiga siempre dice que si algún día escribe sus memorias lo hará en forma de postales. Pequeñas reflexiones sobre los sitios que ha visitado y, sobre todo, de las personas que ha conocido. Siempre me remarca este punto: porque lo más importante de unas memorias es hablar de cómo hemos llegado a conocer a ciertas personas importantes o cómo hemos llegado a influir en la vida de otras. Por personas importantes yo entiendo cualquier persona, porque cada una entreteje nuestra vida.

Hasta qué punto un pensamiento que considero tan propio y original no es sino el fruto de aquella frase de aquel libro que encontré por casualidad, o aquella discusión en aquella cena que no quisimos que acabara. Esto último me lo recordó hace poco otra gran amiga. Hablábamos por teléfono y yo le contaba emocionada unos cuantos proyectos que tenía entre manos y de los que estaba muy orgullosa, cuando me dijo algo que me sorprendió: “Bien, ya le estás dando forma a nuestras comidas de los viernes”. ¿Ya le estoy dando forma?, ¿cuándo hemos hablado de todo esto? Parece ser, aunque yo no me acordara, que todas mis ideas originales se habían forjado al calor de esas conversaciones.
¿Qué hubiese sido de la filosofía si se hubiese empeñado en continuar en su pensamiento erróneo? Muchas veces nos afanamos en buscar una escuela o un autor con el que más o menos estamos de acuerdo y adherirnos a ello. Ahora bien, ¿eso significa que no podamos estar de acuerdo con otros filósofos? ¿Por qué ese empeño de regirnos exclusivamente por lo que dice un filósofo si seguramente no le dio tiempo a hablar de todo? Quizá el buen filósofo no es el que se dedica a pensar sin más, sino a mirar la realidad, a reflexionar y, hacer reflexionar, en cómo mejorarla.

Wittgenstein en Investigaciones Filosóficas habla de lo difícil que resulta establecer el concepto, el límite de juego y, sin embargo, ¿sabemos acaso qué es la vida, dónde establecer su principio o su final? Me pregunto si la vida no será un juego sin reglas en el que simplemente gana el que más juega. Aunque interpretemos, la vida no es un teatro. Aunque soñemos, la vida no es un sueño. Aunque no juguemos, la vida es un juego, que ganas si no pones reglas, si no enseñas las cartas. Nos dedicamos a ir a tientas, interminablemente somos niños jugando a ser adultos, jugando a entender, jugando a correr. Sin embargo, ahora se impone el juego del sobrevivir. Yo me resigno a jugar así, me quedo sentada en mi jardín antes de querer, sin más, sobrevivir, antes de perder la amistad por competir, antes de perder el amor por tener miedo a sufrir.

Nada sería más fácil que encontrar el guión de esta obra de teatro tras el escenario, las instrucciones del aparato en el cajón o las reglas en la caja de juegos en el fondo del armario. Pero nadie dijo que la vida fuese fácil, todo ello se nos va dando en el camino. Qué papel nos han otorgado, cómo funcionan los sentimientos, cómo ordenar nuestros recuerdos en el álbum de los pensamientos con el que he comenzado este ensayo. Es el desconocimiento de sus reglas donde se encuentra la incertidumbre, donde está la magia. C’est la vie.

Nueva Vida

Ayer fue el día Internacional de poesía... para celebrarlo os dejo algo que escribí no hace tanto tiempo:

Llego tarde, para variar...
¿Me olvido algo?
¡Ay, los recuerdos! Vuelvo al cuarto, siempre están allí.
Con la nostalgia y la melancolía,
De noche me hacen tanta compañía...

Riego la planta del dinero, la del amor,
Ésta la trasplanté hace poco.
Doy de comer a mi futuro.
Descuelgo los sueños del tendedero.
Recojo mis planes de encima de la mesa.
Agarro el bolso, siempre pesa demasiado...
Creo que quitaré la tristeza y la pereza,
Que tanto tiempo me han acompañado...
Y un poco de vergüenza, que ya no me hará falta.
Qué ligera voy ahora...

Tiraré la basura, está llena del odio y del rencor
Que he ido acumulando este tiempo.
Tiempo... eso no tengo en casa.
El reloj sigue marcando las nada hace tanto...
Compraré... creo que también compraré algo de seguridad.
Sí, compraré, no me vendrá mal.

¿Lo llevo todo?
Llaves, móvil, esperanza, ilusión, algo de alegría.
Sí, hoy será un gran día...
Lo cierro todo, no vaya a salirse nada.
Bajo los peldaños, uno a uno, no me vaya a pasar algo ahora.

Estoy en la calle de nuevo.
Veo las luces, las sombras.
Oigo los ruidos, los silencios.Alegre, sonrío; empiezo a caminar por mi nueva vida...

No hay pensamiento revolucionario, hay actos revolucionarios

De lo que se trata es de hacer. El pensamiento queda atrás, la acción continúa. El eslogan no niega el pensamiento, lo relega. Es la praxis la que ahora modula el pensamiento. Así comenzó Agustín González Enciso, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad.

El pensamiento revolucionario se convirtió en una consigna que había que llevar por cualquier medio a la práctica. Al principio la revolución son unas cuantas ideas y objetivos, pero a medida que evoluciona se convierte en algo cada vez más abstracto y, por tanto, si no se puede entender, sólo cabe actuar. Pero actuar de una manera destructiva, en esta ocasión. Se hace obligado protestar. Si no eres revolucionario, eres burgués.

El fracaso del programa político es lo que lleva a decir que la revolución fue un fracaso. Además suelen recalcarse dos puntos: por un lado sorprendió que la mayor parte de los "líderes" de la revolución acabaron tomando posturas paradójicamente conservadoras. Por otro lado, la mayor parte de los adelantos electrónicos se desarrollaron en esta época. La vida material, los avances y la comodidad hicieron olvidar las ideas revolucionarias.

Sin embargo, no fracasó en todo. Si nos fijamos bien nos daremos cuenta que las ideas que más peso tienen hoy son las demandas de antaño. Consiguieron acabar con el rigorismo y la hipocresía, elevaron el espíritu democrático y la defensa de los derechos, pero no se ocuparon de dotar de sentido lo que destruían. Hoy en día el mundo ya no está revuelto, está vacío.

¿Dónde está la felicidad?

Aunque últimamente sólo hablo de la revolución en sentido histórico (Mayo del 68), la Revolución debe llevarse a cabo en todos los aspectos, y la ciencia, por tanto, no queda excluida. Por eso os recomiendo una entrevista publicada en XLSemanal a los hermanos Fuster. Son dos de los mejores científicos del mundo en su especialidad: el cebrero, uno; el corazón. Aunque os recomiendo la lectura íntegra, sobre todo, del medio al final, os copio algunas preguntas interesantes:

XL. Un corazón y un cerebro sanos, unos hábitos saludables, ¿acaban generando biológicamente felicidad?
J.F. Eso, eso. Probablemente generan cierta ‘felicidad’ por secreción de ciertos neurotransmisores. Pero más sana y genuina es la felicidad de hacer lo que está en nuestro poder para la felicidad de los demás. (...) Por favor, no confunda el placer con la felicidad. El hedonismo moderno es antitético a la felicidad auténtica, como lo es al amor auténtico.
V.F. La felicidad es dar, más que recibir. Tan simple como eso. Todas las demás felicidades son típicas de anuncios de televisión y promesas sintéticas. Ahora, el optimismo y la sensación de controlar nuestra vida tienen un impacto muy positivo en nuestra salud. También física, ya que por lo general la persona que tiene la sensación de control come mejor, encuentra tiempo para practicar ejercicio, se relaciona con los demás y tiene una autoestima más alta.

XL. En la antigua Grecia, filosófo y científico eran casi sinónimos. ¿Y hoy?
J.F. Sí, sí. El investigador es un filósofo, aunque no se dé cuenta de ello. Usa la lógica, que es rama de la filosofía –sobre todo, de la aristotélica o cartesiana– para comprender la naturaleza.
V.F. El científico estudia lo tangible. La ciencia es cuantificable. Sin embargo, todo científico se plantea cuestiones no cuantificables aún y, por tanto, entran en el campo de la filosofía o la metafísica. Sin embargo, a veces los científicos caemos en el error de ignorar conceptos que no podemos cuantificar, por miedo o arrogancia. Y hay que salir de esta actitud. Por ejemplo, ¿cómo explicar o cuantificar algo tan intangible como el alma o el espíritu? Muchos pretenden hacerlo. Para un científico, hay dos actitudes ante lo desconocido: si algo no es cuantificable, «no me interesa porque soy científico». O una actitud menos arrogante, por la que yo apuesto: «De acuerdo, no lo entiendo, pero me fascina no entender y observar, simplemente». La ciencia no tiene respuestas para todo.

XL. Por cierto, ¿qué decide nuestra conducta más allá de lo biológico? ¿Existe realmente la voluntad o somos marionetas de nuestros genes, de nuestra infancia, del ambiente y de lo que nuestras glándulas secretan?
J.F. El concepto de un centro de la voluntad en el cerebro (en el lóbulo frontal, por ejemplo) es otro mito. ¿Que si se puede reducir todo a determinantes biológicos? Pues sí, en términos probabilísticos, el resultado de la competición y reconciliación de una infinitad de exigencias afectivas, instintivas, cognitivas, etc. Pero tenga en cuenta que algunas de estas exigencias vienen de ciertas redes neuronales de la corteza que representan los principios éticos y morales, los cuales rigen, o tendrían que regir, nuestra conducta social. Estos principios son producto de la cultura y la educación, además de la ley natural. Para resumírselo: hay en el cerebro un sistema de principios sin los cuales la sociedad sería un caos de crimen, miseria y desespero. (...)
V.F. En nuestro comportamiento juega un factor no cuantificable del que ya he hablado antes: el alma, ese misterio de las personas que nos distingue de los otros seres vivos del planeta.
XL. Según la doctora Hellen Fisher, estamos hormonalmente condenados a desenamorarnos de nuestra pareja en unos cuatro años, a partir de la disminución de oxitocina y del aumento de endorfinas que nuestra pareja nos estimula. ¿La biología nos gobierna más de lo que nos cuenta Hollywood?
J.F. Con mi esposa, acabamos de celebrar nuestras bodas de oro, con todos mis hermanos presentes. ¡¿Qué oxitocina y qué monsergas...?!
V.F. Y muchos de mis pacientes han celebrado sus bodas de oro con una vida en pareja plena, también sexualmente, porque tras 50 años juntos la comunicación y la complicidad son totales, también en ese terreno. Tengo pacientes de 80 años que viven el sexo con su pareja de una forma más intensa que un joven sano de 30. La clave del amor es la comunicación.

¡Viva la comuna!

"La historia es compleja porque es la historia de la vida de las personas", así comenzó su sesión María Martínez, investigadora de Historia Contemporánea. Nos volvió a recordar el absoluto fracaso que fue la revolución, pero lo importante es que mostró la crisis cultural del mundo occidental, en la que continua inmerso todavía. Aunque podríamos decir que la historia está siempre en crisis... si no cambiara nada, nada habría que contar.
La primera comuna fue la de París en 1871. Los obreros se plantearon una gobierno paralelo al margen del Estado. Derrocar y crear algo nuevo en libertad. En la comuna se pretendía hacer una sociedad más justa y democrática. Tenemos que esperar a 1962 para ver, de nuevo, algo parecido en California: un grupo de gente decide irse a vivir en común y, lo importante, sin ningún tipo de normas. Se trataba de la libertad por la libertad: sexo libre, pacifismo, naturismo y drogas.

Volvemos a lo de siempre. ¿Qué diferencia la comuna de París con la de California? La primera fue una verdadera reivindicación de los obreros por el profundo malestar laboral, aunque deseaban eliminar el Gobierno pretendían consolidar el "gobierno" de la comuna. La segunda, en cambio, lo que exaltaba era la no autoridad: no hay otra norma que la que tú quieras decidir, pero esto les procuró no pocos problemas, tanto con el resto de las personas del pueblo en el que vivían como entre ellos. Aunque defendían el sexo libre, reclamando el goce y el placer como formas de vida, las mayores discusiones se producían por ese tema: relaciones aparentemente estables rotas, hijos no reconocidos, etc.

Lo normal de las revoluciones es querer establecer un nuevo orden, pero esto no estableció nada, sólo la idea de que todo orden es un desorden. La decostrucción simplista lo que impone es un vacío que hoy todavía nadie ha venido a dotar de sentido. ¡Es el momento de hacerlo!

Manifiesto revolucionario +68

Cuando una cicatriz se abre todos los golpes parecen concentrarse en ella, así parece ahora que todo apunte hacia la Revolución. No diré que no duele porque esta cicatriz que se ha abierto es profunda, porque sacar las cosa adelante siempre cuesta. No espero tampoco que se cierre, sino que se abra en muchas mentes para poder extender el sentimiento revolucionario.

La Revolución ha comenzado y espera que te unas o disientas... no caben los indiferentes, los que todo les da igual. ¿Cuántos puntos debe tener un manifiesto? Por muchos que tenga lo normal es que la gente no llegue a leer más allá del punto 11. El manifiesto de esta Revolución se resume actualmente en 6. Lo encontraréis en la nueva revista: http://www.revistamas68.blogspot.com/

La imaginación al poder


Se trataba de ir en contra del capitalismo. Instaurar formas nuevas, aunque no sabían cuales. Se inspiraban en el pensamiento de Marcuse quien hablaba del fin de la utopía del capitalismo y de repensar el marxismo. Aunque no le gustaba que se le relacionara con estos jóvenes, ellos se sentían identificados con sus ideas. Animadas sus conciencias pretendían despertar al resto de la ciudadanía.

Uno de los grupos que se formo en esta revolución fueron los situacionistas: tenían una perspectiva crítica de las estructuras, y deseaban mostrar la falsedad de la vida consumista que mataba la creatividad, al hombre. Criticaban la sociedad del tener y reclamaban el ser, pero la diferencia estaba en que el "ser" ahora había que inventarlo. Cada uno tenía que imaginar quien era. Para esto se inspiraron en la filosofía de Sartre. Para él no había esencias, por lo que puedes ser cualquier cosa, cada uno debe cargar con su propia libertad. Tiene que estar continuamente imaginándose.

La profesora Raquel Lázaro resumió su exposición de la revolución en tres puntos interesantes: Creatividad y reinvención interior. Carácter alternativo: pensar desde un punto de vista humanista y utopismo: uno no puede cambiar el mundo, pero puede empezar a cambiarlo. Imaginemos lo imposible: que un mundo mejor es posible.

Los dilemas de la vida real

¿Las cosas dependen de quién las mire? No me resisto a contar cómo lo que era un castigo se ha convertido para mí en un estudio sociológico que tiene que ver con el dilema del prisionero que alguna vez ya he comentado en este blog, explica tantas cosas ese dilema...

Supongamos que un grupo de personas cometen un delito, pero no se sabe quiénes son los culpables. Supongamos que se les advierte que si no lo dicen habrá represalias para todo el mundo, y si lo dicen ninguna. Lo lógico es que lo digan en ese momento, pero no lo hacen y al día siguiente se impone el castigo para todo el mundo hasta que salgan las culpables.

Los días pasan y los inocentes comienzan a impacentarse, por no decir a cabrearse y comenzar a exigir explicaciones. No me importa saber por qué no salen, para mí es un experimento sociológico, es poder ver en la práctica las clases teóricas de ética. Lo que estoy comprobando es que es muy fácil ser bueno, generoso, en la teoría, ser un gran compañero de palabra, pero qué difícil es después llevarlo a la práctica...

Es en estos casos cuando se ve cómo son de verdad las personas y qué se puede esperar de ellas. Lo triste del asunto es cuando se trata de la vida real y no sólo de un experimento sociológico.

La emancipación del hombre será total o no será

¿Cómo un grupo de estudiantes consiguió tambalear toda una sociedad? Para entender la revolución hay que entender el marxismo, la crítica de la alineación del hombre y la división entre oprimidos y opresores. Una visión del mundo que chocó frontalmente contra la sociedad capitalista.

Marta Revuelta nos explicó las tesis de la Escuela de Frankfurt y, en especial, el pensamiento de
Marcuse. Según este pensador el capitalismo aliena de tal manera que no nos podemos revelar contra el sistema, puesto que absorbe cualquier tipo de crítica. Además la educación y el auge de bienestar parecen atontar las conciencias de tal manera que parece imposible liberarse de esa carga.

No querían proponer nada, porque como apuntaba Daniel Cohn-Bendit, lider de la revolución, si lo hubieran hecho los políticos, la sociedad, el sistema hubiera sabido a qué atenerse y entonces habrían acabado con él. Con esta espontaneidad, con este espíritu destructivo, con este desorden podían conquistar el poder. Así lo exponía en la famosa entrevista que Sartre le hizo a Dani el rojo el 20 de mayo muy recomendable para entender la revolución.

Sin embargo, la insistencia de la destrucción muestra la ausencia de propuestas constructivas. No se puede destruir sin saber lo que vendrá después. Hace falta una revolución que construya lo que el pasado nos ha robado, hace falta acabar con el pesimismo y la hipocresía, con la injusticia y el desorden. Hace falta construir un futuro mejor.
¡Jóvenes del mundo!

Escupid a los profesores

Mas que de eslóganes deberíamos hablar de consignas, nos dijo Mª Victoria Romero, profesora de lenguaje publicitario en la Universidad. Consignas porque los estudiantes no estaban haciendo publicidad, en cierto modo no sabían lo que estaban haciendo.

Los eslóganes repudiaban la universidad y todo lo que significara enseñanza por asociarla con la autoridad que había que destruir. Una de las cosas más curiosas que nos contó fue como los franceses miraron a la universidad de Salamanca como un ejemplo de democracia que imitar.

Lo primero que atacaron los estudiantes fue la Sorbona. Había que desvincularla de la élite y llevarla a la calle: "Tendremos un buen maestro cuando cada cual sea el suyo", gritaba otro de los eslóganes en defensa del yo individualista, típico de la modernidad.

En este tiempo una de las cosas más atacadas es el lenguaje, porque una de las maneras más fáciles de cargarse a alguien es empobreciendo su lenguaje. Quien habla pobremente, termina pensando pobremente. Hay que retomar un pensamiento fuerte con el que realmente construir una sociedad mejor.

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