Todo es dadá

No podemos hablar de la Revolución de Mayo del 68 sin hablar de los movientos vanguardistas de la época. La segunda sesión del Seminario corrió a cargo de Rosa Fernández Urtasun, quien nos habló del movimiento dadaísta.

Todas las vanguardias irrumpen en la sociedad queriendo acabar con lo anterior. El arte ya no quiere imitar la realidad, sino que se vuelve conceptual. El dadaísmo en concreto quiere la destrucción de todo lo establecido: niega la familia, rompe con el comportamiento social y moral, rechaza la razón y la jerarquía, quiere abolir el futuro en favor del presente, y proclama el auge de la espontaneidad. Todo se vuelve dadá: "Dadá es todo, desconfía de dadá".

El mejor representante es Duchamp. Este artista saca el objeto de su contexto habitual con una intención contracultural. Con su descontextualización, con su surrealismo lo que quiere es que reflexiones sobre el arte, que la próxima vez que topáramos con la Mona lisa nos preguntáramos: ¿Qué es el arte? Para ellos fue una apuesta. Pero como su intención era destructura se destuyó a sí mismo.

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