Miedos

Me perdí la discusión sobre el dolor, y me duele, porque se han levantado varias voces en direcciones contrarias. ¿Hoy en día se huye del dolor? ¿Darle un sentido al dolor nos hace más humanos? ¿Nos da miedo el dolor? Hoy he estado en el momento de pensar si utilizamos el lenguaje o es el lenguaje quien nos utiliza a nosotros para expresarse. No es el lenguaje un ente abstracto, pero sí es verdad que es previo a nosotros y que sin él no habría comunicación, ¿o sí? La polémica se ha quedado en el aire, pero seguro que volvemos sobre ella. Mientras tanto os dejo con algo que escribí hace tiempo:

Es el tiempo del miedo.
Miedo a la puerta sin cerrojos, a los ojos cerrados.
Miedo al tiempo sin relojes, a no tener nunca tiempo.
Miedo a lo que fue, a lo que pudo ser, a lo que no se sabe qué será.

Es el miedo al tiempo.
Miedo a pasar y no quedar, a quedar y no acordar.
Miedo a que pase lo que pase no te pueda olvidar.

Miedo a recordar amar, miedo a morir, pero sin duda a vivir.

4 comentarios:

Leo Zelada Grajeda dijo...

Me gustaron estos versos tuyos: "Es el tiempo del miedo.
Miedo a la puerta sin cerrojos, a los ojos cerrados.
Miedo al tiempo sin relojes, a no tener nunca tiempo.
Miedo a lo que fue, a lo que pudo ser, a lo que no se sabe qué será".

Raquel dijo...

Leo, muchas gracias. Me alegra que te gusten. "Es el tiempo del miedo y al mismo tiempo el miedo al tiempo..."

ana dijo...

Buena noche.
Le he estado dando alguna vuelta, no mucha, y sin profundizar. Preguntándome por qué no hablo o escribo algo sobre el dolor, creo haber encontrado una posible respuesta. Esto es, si pienso en el dolor o más bien en el sufrimiento que he vivido, lo revivo. Duele. Tengo unas cuantas notas por ahí guardadas que no saco. Una que está en una libreta que me gusta es la que más he leido, tiene algo ... que al leerlo, las lágrimas salen solas de mis ojos. Me emociono. Eso es tristeza. Una terrible pena vivida.

- de ahí que me conmueva cualquier situación en la que se encuentre el sufrimiento - y me cueste menos hablarlo que ponerlo por escrito.

tal vez algún día
tenga sangre fría
lo reviva y ...
no afecte a mi vida

Raquel dijo...

Ana, a mí sí que me emociona leerte... Escribir sobre el dolor tiene dos efectos: uno sangrante y otro curativo. Recordar lo sufrido es como hurgar en la herida, pero muchas veces es necesario para eliminar la infección.La escritura tiene ese efecto paliativo.

Escribir es liberarnos del peso que nos oprime, escribir ayuda a entender, a ordenar... a perdonar el pasado y, sobre todo, a olvidar después porque ya lo has extraído.

Escribe para ti Ana, y quizá cuando esa herida se cierre puedas mostrarle al mundo lo que aprendiste con el dolor.

Como siempre un abrazo muy fuerte para ti y para tu hija!

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