Lo curioso de la vida

Es curioso, y más siendo el día que es hoy, que la mayor historia de amor cinematográfica que he visto en años haya sido de manos de dos simpáticos robots. Es curioso cómo nos sentimos reflejados en unos no tan simples circuitos amorosos. Wall-e resulta un ser encantador, servicial y enamorado hasta la última tuerca. Queramos admitirlo o no, todos soñamos con que alguien se enamore así de nosotros y, sobre todo, que nunca deje de demostrárnoslo.

Miles de muestras de cariño habrán sobrevolado hoy los grandes almacenes, pero cuántas reflejan un amor incondicional… yo me quedo con Wall-e y con Eva. Con su perseverancia, con su audacia y con su sinceridad. Con la crítica ácida a la comodidad humana, a la poltronería, a la dejadez más absoluta que deja que las máquinas gobiernen la vida y, por tanto, que la vida deje de tener sentido, se vuelva absurda.


Dos cosas al respecto: si algún día conseguimos que las máquinas puedan pensar o tener sentimientos, será sólo gracias a que seres con vida, pensamiento y sentimientos les enseñaron a tenerlos. Segundo, por muchos adelantos tecnológicos y mediadas que estén las relaciones no podemos olvidar el contacto directo con las personas: una mirada, un abrazo, el enlace de dedos que tanto significa para Wall-e,

Otra de las críticas que se reflejan magistralmente en la película es al abandono precario que sufre el planeta. Los humanos se encargaron de llenarlo de basura y luego, no podía ser de otra forma, se planea una huída para obviar el problema. Ambas críticas muestran una dejadez, consciente e inconsciente, a todo lo que tenga que ver con la vida. Si perdemos la vida es porque no luchamos por mantenerla. Como dice el capitán de la nave: “yo no quiero sobrevivir, yo quiero vivir”. Y a partir de ahí toma el mando de la nave.


Es curioso como sólo con su personalidad curiosa y enérgica consiga que todos con los que se encuentra se den cuenta de que pueden cambiar, que la vida vale más, vale la pena luchar hasta el final.

Es curioso cómo sabemos expresar el amor, el sacrificio por amor, a través de unas máquinas, de unos dibujos, de una pantalla. Es curioso lo difícil que resulta, a veces, llevarlo a la práctica.

8 comentarios:

SoL LuNaR dijo...

y en otras ocasiones...tan sencillo...

Raquel dijo...

Muchas gracias por tu comentario... La vida está llena de contrastes, curioso, ¿no?

Eterna dijo...

Me encanta esa película.
Es increíble, ya técnicamente hablando, cómo pueden conseguir transmitir tantas emociones con un objeto. Los dibujantes son una barbaridad.

Pinkys dijo...

tu lo has dicho, es una pelicula que es impresionante como refleja más de un problema, que vemos día a día y a la vez pone en dos objetos algo que los humanos sabemos hacer muy bien pero olvidamos hacerlo... amar!!

-J

Raquel dijo...

Eterna, gracias por tu comentario. Hacía mucho que no te pasabas por aquí.

Cómo transmitir tantas emociones con una imagen... con un simple fotograma.

Cuánto nos queda por aprender a quien intentamos hacerlo con las palabras.

Raquel dijo...

Y que nos lo tengan que recordar unos robots! Menos mal que Wall-e resulta encantador, porque si no...

Gracias por tu comentario Pinkys, un saludo.

across the universe dijo...

wall e, me encantó, es increíble el guión, técnicamente, el mensaje. redonda como pocas películas.
gracias por pasarte, un saludo

Raquel dijo...

De lo mejor que ha hecho Disney en estos últimos años... se puede ver la magia con la que crecimos.

Gracias a ti por pasarte. Un saludo!

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