Febrero morado


Febrero morado
púrpura, violeta, un viejo añil,
¿Cómo puedo definir?

La vida es una carrera sin fin,
No sentiré el aire hasta que llegue abril.

Y, sin embargo, saco fuerzas de ti
Porque la Revolución ha comenzado en mí.

La muerte del padre

Esa fue una de las grandes reclamaciones de los jóvenes revolucionarios: la muerte de todo lo que les precediera. De ampliar este aspecto de Mayo del 68 se ocupó Nicolás Grimaldi, profesor de La Sorbona en aquel momento y con el que tuve el honor de comer. Grimaldi es un revolucionario de las ideas, es decir, un auténtico filósofo se mire por donde se mire.

¿Fue Mayo del 68 una revolución o una parodia? Nadie sabía cuánto iba a durar, pero todo parecía una broma. Todos fueron cómplices, y cuando una sociedad se hace cómplice de lo que la arruina es que ya está arruinada. Lo que estaba claro es que un mundo moría en aquel momento, aunque nadie se diera cuenta, aunque hoy siga siendo incomprensible, aunque hoy todo nos parezca normal: "Vivimos en un 68 institucional", sentenció.

No cambió nada políticamente, pero en la sociedad no quedó nada de lo anterior, lo imposible se hizo posible. Ocurrió una mutación sociológica. Francia aprovechó el malestar universitario para manifestarse otra vez en nombre de la igualdad. Lo curioso fue la unión obejtiva entre el gobierno y el marxismo para acabar con la revolución. Como la mayoría de los estudiantes eran troskistas o anarquistas el marxismo intervino, ya que no podía aceptar un desarrollo revolucionario que no fuera suyo. Sin embargo, como apuntó Grimaldi: "Si el marxismo ayudó a acabar con la revolución, la revolución ayudó a acabar con el marxismo".

Se hizo visible la profunda grieta que arruinaba a la sociedad, que ha tenido como consecuencia la liberalización de las costumbres, la roptura con las inhibiciones, y la imposición de lo instantáneo. "Lo más duro del 68 fue querer imponer a otros su quimera, el ideal se traicionó en su cumplimiento" expresó el filósofo. ¿Es imposible cambiar las cosas? Si llamamos imposible a lo previsible, cambiar las cosas siempre sería imposible. En cualquier caso, ¡es posible!

Todo es dadá

No podemos hablar de la Revolución de Mayo del 68 sin hablar de los movientos vanguardistas de la época. La segunda sesión del Seminario corrió a cargo de Rosa Fernández Urtasun, quien nos habló del movimiento dadaísta.

Todas las vanguardias irrumpen en la sociedad queriendo acabar con lo anterior. El arte ya no quiere imitar la realidad, sino que se vuelve conceptual. El dadaísmo en concreto quiere la destrucción de todo lo establecido: niega la familia, rompe con el comportamiento social y moral, rechaza la razón y la jerarquía, quiere abolir el futuro en favor del presente, y proclama el auge de la espontaneidad. Todo se vuelve dadá: "Dadá es todo, desconfía de dadá".

El mejor representante es Duchamp. Este artista saca el objeto de su contexto habitual con una intención contracultural. Con su descontextualización, con su surrealismo lo que quiere es que reflexiones sobre el arte, que la próxima vez que topáramos con la Mona lisa nos preguntáramos: ¿Qué es el arte? Para ellos fue una apuesta. Pero como su intención era destructura se destuyó a sí mismo.

Sed razonables, exigid lo imposible

Ha llegado el momento de la Revolución, es decir, de hablaros de la Revolución... El martes pasado comenzó el Seminario “El mayo francés del 68. 40 años en eslóganes”. Y es de esa revolución de la que os quiero hablar, presentándoos los diferentes eslóganes que veamos. El primero: "Sed razonables, exigid lo imposible".

En la primera sesión se hizo un recorrido histórico con el fin de contextualizar las causas que provocaron una revuelta universitaria con tan alto calado. Sólo mencionar algunas: la primavera de Praga, el asesinato de Martin Luther King y JFK, la Guerra de Vietnam, las revueltas en la universidad de Berkeley o en México con 400 estudiantes muertos, etc. Sin embargo, París seguía siendo la cuna de la cultura, y allí culminó la revolución.

En París la revolución fue muy corta, aunque nadie creía que aquello se pudiera parar. Mayo del 68 acabó cuando aquel grupo de jóvenes burgueses se fue de vacaciones a su casa. Esta es la visión antagónica que se puede observar: por un lado, el florecimiento mágico de un espíritu revolucionario y, por otro, unos niños pijos que seguían alimentando la burguesía. Uno de los protagonistas de la revolución declaró años más tarde: "Vencimos en lo social y lo cultural, pero afortunadamente perdimos en lo político".

Miedos

Me perdí la discusión sobre el dolor, y me duele, porque se han levantado varias voces en direcciones contrarias. ¿Hoy en día se huye del dolor? ¿Darle un sentido al dolor nos hace más humanos? ¿Nos da miedo el dolor? Hoy he estado en el momento de pensar si utilizamos el lenguaje o es el lenguaje quien nos utiliza a nosotros para expresarse. No es el lenguaje un ente abstracto, pero sí es verdad que es previo a nosotros y que sin él no habría comunicación, ¿o sí? La polémica se ha quedado en el aire, pero seguro que volvemos sobre ella. Mientras tanto os dejo con algo que escribí hace tiempo:

Es el tiempo del miedo.
Miedo a la puerta sin cerrojos, a los ojos cerrados.
Miedo al tiempo sin relojes, a no tener nunca tiempo.
Miedo a lo que fue, a lo que pudo ser, a lo que no se sabe qué será.

Es el miedo al tiempo.
Miedo a pasar y no quedar, a quedar y no acordar.
Miedo a que pase lo que pase no te pueda olvidar.

Miedo a recordar amar, miedo a morir, pero sin duda a vivir.

Lo curioso de la vida

Es curioso, y más siendo el día que es hoy, que la mayor historia de amor cinematográfica que he visto en años haya sido de manos de dos simpáticos robots. Es curioso cómo nos sentimos reflejados en unos no tan simples circuitos amorosos. Wall-e resulta un ser encantador, servicial y enamorado hasta la última tuerca. Queramos admitirlo o no, todos soñamos con que alguien se enamore así de nosotros y, sobre todo, que nunca deje de demostrárnoslo.

Miles de muestras de cariño habrán sobrevolado hoy los grandes almacenes, pero cuántas reflejan un amor incondicional… yo me quedo con Wall-e y con Eva. Con su perseverancia, con su audacia y con su sinceridad. Con la crítica ácida a la comodidad humana, a la poltronería, a la dejadez más absoluta que deja que las máquinas gobiernen la vida y, por tanto, que la vida deje de tener sentido, se vuelva absurda.


Dos cosas al respecto: si algún día conseguimos que las máquinas puedan pensar o tener sentimientos, será sólo gracias a que seres con vida, pensamiento y sentimientos les enseñaron a tenerlos. Segundo, por muchos adelantos tecnológicos y mediadas que estén las relaciones no podemos olvidar el contacto directo con las personas: una mirada, un abrazo, el enlace de dedos que tanto significa para Wall-e,

Otra de las críticas que se reflejan magistralmente en la película es al abandono precario que sufre el planeta. Los humanos se encargaron de llenarlo de basura y luego, no podía ser de otra forma, se planea una huída para obviar el problema. Ambas críticas muestran una dejadez, consciente e inconsciente, a todo lo que tenga que ver con la vida. Si perdemos la vida es porque no luchamos por mantenerla. Como dice el capitán de la nave: “yo no quiero sobrevivir, yo quiero vivir”. Y a partir de ahí toma el mando de la nave.


Es curioso como sólo con su personalidad curiosa y enérgica consiga que todos con los que se encuentra se den cuenta de que pueden cambiar, que la vida vale más, vale la pena luchar hasta el final.

Es curioso cómo sabemos expresar el amor, el sacrificio por amor, a través de unas máquinas, de unos dibujos, de una pantalla. Es curioso lo difícil que resulta, a veces, llevarlo a la práctica.

Feliz 14 de febrero

Que placer de vivir y de la vida
Que gran amistad veo en tu mirada,
Allí en la palabra sagrada,
En mi oración por ti escuchada.

Con sueños, ya despierta, ya dormida,
Trabajando al máximo en el día
Para escuchar tu melodía
Con el alma vibrante, estremecida.

Cuando escuché que no iba a ser fácil,
No pensé que fuera a ser tan difícil,
Pero tú estuviste y nada me faltó.

Cuando escuché que valía la pena
No pensé que lo valiera tanto;
¡He encontrado el amor a tu lado!

Salvada por la poesía

Estaba al borde de la desesperación cuando fui salvada por la poesía. La pregunta más habitual en estos días a mi alrededor es: "¿Pero qué pasa?, ¿por qué la gente está tan alterada?" La respuesta es bastante sencilla y esclarecedora, aunque no por ello resulta una buena excusa: exámenes. Si viniera Almodovar seguro que se decidía a hacer "Mujeres al borde de un ataque de nervios II".

En este clima tan poco apropiado para la tranquilidad y el sosiego, en medio de cientos de apuntes sobre la manipulación del lenguaje, la distorsión de los medios de comunicación, los eufemismos, las metáforas y las antífrasis, vino a caer en mis manos las hermosas palabras de Pedro Salinas en El Defensor. Palabras llanas, claras y hermosas. No hay doblez, ni posibilidad de engaño. En la poesía no se puede mentir. Al punto de caer en el odio al lenguaje, a la lengua y a la palabra, fui salvada e invitada a soñar con defender la Verdad.



Os dejo el único extracto decente que he encontrado. Buenas tardes y buenos sueños:

"Persona que habla a medias, piensa a medias, a medias existe (...) La lengua posee un valor incomparable para la vida del ser humano y para los fines de una sociedad pacífica y fecunda. No hay duda de que en la palabra cordial e inteligente tiene la violencia su peor enemigo. ¿Qué es el refrán español de “hablando se entiende la gente” sino una invitación a resolver por medio de la palabra los antagonismos? (...) Cabe la esperanza de que cuando los hombres hablen mejor, mejor se sentirán en compañía, se entenderán más delicadamente. La lengua es siempre una potencia vinculadora, pero su energía vinculadora está en razón directa de lo bien que se hable, de la capacidad del hablante para poner en palabras propias su pensamiento y sus afectos. Solo cuando se agota la esperanza en el poder suasorio del habla, en su fuerza de convencimiento, rebrillan las armas y se inicia la violencia".

Un paso adelante, en un camino anterior

Si algo me ha quedado claro en el poco tiempo que llevo estudiando filosofía, es que ningún pensamiento es gratuito. Todos los pensamientos de los filósofos son pequeños eslabones que se van sumando unos a otros, de tal manera que, para saber cómo un autor ha afirmado lo que ha afirmado, basta, a veces, con enterarse de qué dijo su predecesor. Muchas veces nos parece que ciertas teorías son absurdas o ilógicas, pero si seguimos la carrera, vemos que ha sido fácil llegar hasta ella con la aportación de cada filósofo, con cada uno de sus pasos.

Por eso me parece que estamos ejerciendo poco o mal nuestro papel de filósofos cuando nos limitamos a desbancar opiniones, reflexiones o grandes teorías filosóficas de una manotada. Quizá eso pueda hacerse tomando un café pero no de manera seria, cuando estamos contribuyendo a dar un siguiente paso. No es que lo vaya a dar yo, ni tú, ni él. Lo que no sabemos es quién será recordado por darlo, pero todos lo podemos dar si nos damos cuenta de que, al estudiar los pasos que nos preceden, al intercambiar nuestras impresiones y ver el mundo, tenemos la fuerza para adelantar en el camino. Eso implica, además, determinar la dirección del paso, no importa tanto la distancia que se recorra sino que lleve una buena dirección aunque sea a pasos cortos.

Por una parte, quiero poner de manifiesto que estudiamos a los autores poniéndonos en su lugar y que por eso los entendemos, pero nosotros tenemos la ventaja del tiempo, sabemos si sus teorías han funcionado o no, cosa que era imposible para ellos determinar con exactitud. Por otra parte, caemos muchas veces en la tentación de creer que para que nuestra teoría sea verdadera, el resto de las teorías tienen que ser erróneas. De manera constante encontramos la prueba de que teorías distintas pueden convivir en perfecta sintonía. No es propio del buen filósofo quemar el campo antes de volver a sembrar, desde esta perspectiva serían criticables algunas posturas filosóficas anteriores.

Para terminar, lo importante no es si estamos de acuerdo en lo que dijo, porque el tiempo es un juez imperturbable sino si estamos de acuerdo en la dirección. Sino como dice Wittgenstein: “Otros vendrán, espero, que lo hagan mejor”.

Dobles efectos y un solo camino

¿La moralidad de las acciones, depende de la eficacia, de la materialidad, de las consecuencias o de la acción? En base a qué decimos que una acción es buena o mala. Muchas veces juzgamos simplemente por los efectos. Pero qué ocurre cuando de un acto se siguen efectos buenos y malos ¿Qué hacer? El mal es ausencia de bien debido: “El bien procede de una causa completa, el mal de un defecto cualquiera”.

A veces, por los accidentes la voluntad no se materializa, y el objeto de la acción, la intención primera, cambia. La circunstancia configura la bondad de la acción, pero el ser de una acción depende del fin, si el agente no se propone nada, tampoco llega a efectuar una acción. El fin puede llegar a conseguirse o no, pero eso no quiere decir que la bondad del fin sea accidental. La objetividad de la moral de las acciones no es algo que el sujeto impone sino algo que emerge de la propia realidad.

Y a veces la realidad es que una acción busca un fin malo. Aristóteles diría que una acción sólo se lleva a cabo si busca un bien, aunque claro, el bien también puede estar desfigurado. La actualidad me hace dudar. Sea como fuere todo el mundo debería tener en cuenta este principio a la hora de actuar, que por perogrullada, a veces se nos olvida y perdemos el norte, es decir, el Bien.


Miradas de esperanza

Las mañanas de domingo debería estar prohibido trabajar. Deberían dedicarse a la lectura de las noticias que diariamente pasamos por alto, a conocer realidades que generalmente ignoramos. Yo me he tomado esta mañana libre, pero no gratuitamente. Todo ha comenzado por un artículo en XLSemanal sobre los problemas que acechan el Congo. En él se cuenta la historia del Centro Salesiano Don Bosco que ha acogido, educado, curado y alimentado a 26.000 niños.


"El mal no es ninguna abstracción. El mal existe y en algunos lugares del mundo, como en el Congo, tiene forma humana", con estas palabras sobrecogedoras comienza el artículo. Pero en lo que continúa no deja uno de conmocionarse: "Incluso en medio de la guerra, la vida sigue, si esto no es un milagro que baje Dios y lo vea". Como se dice en el texto es la prueba de que no todo está perdido, de que para atajar el mal son precisos héroes que no se dan la menor importancia, pero que no tienen pelos en la lengua: "La paz no se negocia. La paz hay que imponerla", dice el padre Mario reprochándoles a las potencias europeas que no quieren mancharse las botas. Gracias a esa ayuda puede verse la esperanza en sus miradas.


Muchas veces queremos cambiar las cosas, tenemos intenciones grandes de ayudar, sin embargo los proyectos se caen de nuestras manos. A veces sólo necesitamos conocer proyectos que se hacen a lo largo de todo el mundo para motivarnos o encauzar nuestra lucha.Ya hablaremos más adelante de esto, ahora, sólo una recomendación muy relacionada con este tema, la película: Disparando a perros. El lugar: Ruanda. La realidad: Genocidio. Solución: ...
Hoy la realidad se impone, perdón por la tristeza.

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