Afectados por los afectos

Hay una pretensión de metodicidad geométrica, matemática en la ética de Spinoza, así, trata de mostrar que el contenido de su obra es un todo orgánico y compacto. A mi entender, lo formal de la "Etica" es un recurso expresivo que Spinoza adopta con el objetivo de tratar de decir exactamente lo que quiere decir. Esto no significa que la "Etica" sea, efectivamente, geométrica en su composición: queda en una pretensión. El supuesto método demostrativo geométrico no se sigue estrictamente, como no puede ser de otra forma, puesto que, sencillamente, la filosofía no es geometría ni geométrica, no es matemática ni matematizable.

La Ética no puede ser axiomática, principalmente, y por mucho determinismo físico que haya, porque el hombre sigue siendo libre. La ética versa sobre lo contingente operable, contingente porque en la acción del hombre no puede determinarse. En cambio, Spinoza nos ofrece una sistema necesario que sólo cabe aceptar. Los afectos son la fatalidad del acontecer, aquello que no puede sino suceder tal como sucede. El hombre es un elemento más de la realidad, sometido al cosmos, condenado a padecer la mecánica de los afectos. Este sometimiento se expresa en las afecciones, a cuya potencia no es, como se deduce, posible independizarse.

El hombre es necesariamente un esclavo de las afecciones, impotente frente a ellas. Pero consideremos el hecho de que el hombre, como cualquier otra cosa, posee su propia potencia. La potencia del alma sobre los afectos expuesta por Spinoza consiste, básicamente, en el hecho de conocer, de comprender, los afectos por la razón (el tercer género de conocimiento). Las afecciones, según Spinoza, pueden ser reprimidas únicamente por otras afecciones opuestas y de mayor potencia: reprimir los afectos significa operar con una imaginaria balanza a través de la razón. Lo que pueda hacer la razón a este respecto es la comprensión de los afectos, cuyo conocimiento se define por el conocimiento de sus causas. La clave está en comprender el por qué de los afectos.

La plena comprensión causal de nuestros afectos que nos otorga la libertad sólo es posible al final de un largo recorrido apenas accesible a unos pocos. Mientras tanto, lo que Spinoza nos propone es un mecanismo de control imaginario que desarrolle automatismos potenciadores frente a la despotenciación pasional. El hombre puede ser libre, en alguna medida. Existir "en virtud de la sola necesidad de su naturaleza y ser determinado por sí solo a obrar". Pero no nos engañemos: la libertad total no puede plantearse sino teóricamente. Parece que Spinoza ni siquiera la conciba como posible de hecho. El hombre se encuentra limitado infinitamente por la potencia de las causas exteriores.

El camino de la virtud es un viaje sin fin. Pero Spinoza ya nos advierte de que la virtud es deseable y solo debe ser deseada por ella misma. La virtud es considerada ella misma como el fin, no como el medio. Pero si recordamos lo que apuntábamos al principio sobre que sólo teniendo fines se puede actuar, no podemos aceptar la virtud como un fin en sí mismo. Una vez alcanzada la virtud ¿qué queda? ¿Contentarse con estado de pseudodivino que no aporta nada al mundo? La sabiduría no es una “propiedad particular” reservada a unos pocos elegidos. La sabiduría no es un estado final, es aprender recorrer cada parte del camino sin perderse. Es poder decir con Sócrates “sólo sé que no sé nada”.

6 comentarios:

Gala dijo...

"La clave está en comprender el por qué de los afectos".

Yo creo, si se me permite ( y sé que sí), que esa no es la clave, sinó SENTIR LOS AFECTOS. Cómo te envuelven y al mismo tiempo se encuentran en lo más profundo de tu ser.

¿Te acuerdas de los muñequitos de la boda de ¿y tú qué sabes?
Pues en ellos está la clave.

Un saludo, Gala

Raquel dijo...

Como siempre... me abres nuevas miras, y como siempre... me dejas pensando. Y por favor, no dejes de hacerlo.

Mª Ángeles Arce dijo...

Si os ponéis sois imparables...!!!

Si se me permite (y sé que sí), la clave no está, ni sólo en comprender el "porqué" de los afectos, ni sólo en "sentirlos". Es sentirlos e intentar comprender (en algo) su porqué para encauzar toda la fuerza que tienen.

Como siempre, me abrís nuevas miras... Espero que de estas navidades no pase el reunirnos para ver "y tú ¿de qué vas?"

Un abrazo

Raquel dijo...

¿Hacía falta que hablara Gala para que sintieras la necesidad de escribir? Espero que cuando nos reunamos podamos seguir discutiendo. Gracias a las dos por todo.

Un gran abrazo

Jose Luís dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gala dijo...

Ey! Que me había perdido toda esta conversación....

Pues sí, menos mal que está Geles para hacer un "batiburrillo" de Raquel y Gala y sacar los buenos frutos.

Bueno, nos vemos pronto.
Mil besos

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