Nada se ha perdido

Hay que estar preparado para todo porque nunca sabes cuando te va a tocar. No importa el lugar ni la hora. Es la sensación de pérdida del dominio de tu vida. Ya nada está en tus manos. ¿Qué hacía pensar que fueran a colocar este día una bomba y no cualquier otro?

No me inmuté apenas con el estallido. Estaba en el estudio del Colegio Mayor con los tapones cuando noté que todo retumbaba. Llovía, como es habitual, así que me limité a pensar que habría sido un trueno. En ningún momento se me ocurrió imaginar lo que pocos segundo después me afirmarían: “Han puesto una bomba en el Central”. ¿Una bomba? ¿Ahora? ¿Por qué?

Con gran estupefacción salí a la entrada donde vi la columna de humo negro que se levantaba por encima del edificio. En un alarde de egoísmo o supervivencia, no lo sé, lo primero que pensé es “tú te tenías que estar allí (porque tenía clase aunque me había quedado estudiando para el examen de esa tarde que no llegamos a hacer), pero tranquila, estás a salvo”. Con mi vida asegurada empezaron a sobrevenirme todas las personas que sí estaban en el Central: amigos, compañeros, conocidos, profesores... uno a uno se me aparecían en avalancha, en una avalancha que no podía controlar y que me hacía sentir impotente.


La radio ya comenzaba a dar las primeras noticias, a frases entrecortadas contaba lo que estaba viendo ante mis ojos y no podía comprender. Subí corriendo las escaleras para coger el teléfono móvil y empezar a llamar. Saltaron las primeras lágrimas. Marqué primero el número de mi padre pero ya era tarde, la línea estaba congestionada según me indicaba la pantalla. Sólo podía recibir mensajes de llamadas perdidas. Saben que estoy viva aunque no puedan escuchar mi voz.

Las sirenas de policías y ambulancias rasgan el silencio de las lágrimas. Llegan las primeras personas del Central, asustadas pero sanas y salvas al fin de al cabo. Nadie parece estar grave, pero ¿dónde están? Falta tanta gente, y el teléfono sin poder llamar. Todavía no nos atrevemos a movernos de la puerta. Llueve y hace frío, comenzamos a rezar. Para cuando decidimos acercarnos está toda la zona acordonada. Caras de piedra que preguntan por qué ahora, por qué aquí. Empiezan a ampliar el cordón policial, tenemos que desalojar esa zona, irnos más atrás y decidimos volver al Colegio.

Entre todas las llamadas que se reciben en portería en esa mañana hay una con la que no se sabe que hacer. Llaman de telemadrid y precisan hablar con alguien que les informe qué está ocurriendo. Me enchufan el teléfono en la oreja y doy por supuesto que yo hablaré con ellos.
- ¿Nos dices tu nombre y apellidos? Ehhmm, prefiero no hacerlo, la verdad.
- ¿Su nombre de pila? Raquel
- ¿Trabajas en la Universidad? Soy alumna de la Facultad de Filosofía y Letras.
- En un momento te volvemos a llamar y pasas en directo, ¿de acuerdo Raquel?

Se corta la llamada antes de poder responder, ¿cómo habrán conseguido el teléfono?, que gran idea se me ocurre pensar. Pasan un par de minutos y vuelven a llamar, me pasan a la cabina interior, comienza a temblarme la voz. Están en anuncios pero me indican que en breves instantes oiré la música de cabecera del programa y entraré en directo. Son dos los que hacen el programa, yo nunca lo he visto pero empiezo a imaginar como será el plató, como le pasan mis datos y piensan qué me pueden preguntar. Dan una pequeña información sobre lo ocurrido y me pregunta cómo lo estamos viviendo.

- ¿Qué si hay heridos? Ninguno grave, informo, esperando que sea cierto.
- ¿Crees que ha ocurrido por la detención ayer del comando? Son terroristas, sinceramente no creo que necesiten motivos. Parecen asentir a mi respuesta y siguen preguntando.
- ¿Han acordonado la zona? ¿podéis moveros? En un radio de cincuenta metros, aunque la realidad será menor.
- ¿Vivís con inseguridad? Nunca podía haber imaginado esto, aunque como me indican es el sexto atentado. Hay mucha seguridad por todo el Campus y para entrar en cualquier Facultad debes llevar un carné de identificación, ¿cómo controlar una cosa así?

Me dan las gracias por la intervención, parece que les ha salvado en programa. Podía haber seguido hablando pero creo que ya no tenía nada más que contar.

Decidimos subir a la zona de la Clínica para encontrarnos con la gente. Abrazos y sonrisas, nunca me he alegrado tanto de verles. ¿Dónde está el resto? Había facultades que no dejaban salir, ¿otro aviso de bomba? No es posible, aunque ahora todo coche es sospechoso. Ya sabemos que estamos todas bien, repartidas por todo Pamplona, bajemos al Colegio a ver a quien encontramos. Está puesta la televisión, buscamos más noticias. Las declaraciones hablan sobre todo de perdón, nadie recriminada nada, no cabe el odio ni tampoco la resignación. Es sorprendente ver como la gente se busca, sólo nos alegramos de que todos estamos bien, no hay sensación de haber perdido. La Virgen nos ha protegido. Sólo cabe dar gracias.

8 comentarios:

Macarena Villalobos dijo...

Ay, Raquel... el atentado visto desde fuera... ¡No! ¡Desde dentro! Porque es como si hubieses estado en clase...

Impotencia es lo que sentimos todos, pero ya conoces mi lado optimista. Vamos a cambiar todo esto, porque podemos hacerlo.

Por cierto, avalancha es con v.

Genial los Desayunos esta mañana, me ha inspirado un poco para poner algo en el trabajo... o eso espero.

Raquel dijo...

Macarena... ese lado optimista nos salvará a todos. Espero que esta semana ya tengamos normalidad.

Yo creo que esta mañana también he sacado alguna idea pero todavía no sé para dónde.

Muchas gracias por todo.

The Jolly Joker dijo...

Impresionante... todas la veces que lo leo desde el punto de vista de una persona distinta es como volverlo a vivir, cada vez con un prisma mayor...

Y sólo queda mirar adelante, con optimismo y eneregia, cambiar un poco el mundo.

Me alegro de que fuera bien el desayuno de hoy, me he acordado mucho. ¡Ya me contaréis todo!

Saludos!

Raquel dijo...

Isabel, cariñet, lo que tienes que hacer es recuperarte del todo y volver que se te echa de menos.

Tenemos nuevos horizontes para seguir cambiando el mundo, ya te contaré...

Pinkys dijo...

que bueno que estan todos bien y con ese optimismo que les ha inyectado, ya han ganado...

-J

Raquel dijo...

Gracias pinkys por tu comentario. Tienes razón no perder el optimismo es haber ganado, ahí cosas que están por encima.

Tatharmith dijo...

Todos queremos cambiar cosas pero da la sensación de que solo impulsamos un una masa de 1 Kg contra el Sistema Solar entero. Que desagradable es encontrarse con un vecino que en lugar de invitarte a cenar te pone una bomba.

Gracias por compartir tus sensaciones. Ha sido "agradable" reencontrar este blog a pesar de lo que cuentas.

Raquel dijo...

Gracias Tathamith. También es muy agradable para mí el reencuentro a pesar de lo que cuento.

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